(IAR
Noticias)
20-Mayo-09
El primer ministro
israelí Benjamín Netanyahu y el presidente estadounidense Barack
Obama reafirmaron la "relación especial" entre sus países, pero
fueron incapaces de reducir la gran distancia entre ambos en su primera cumbre,
en Washington.
Por Jim Lobe (*) - IPS
Las diferencias fundamentales se refieren a sus
respectivas políticas sobre el conflicto palestino-israelí y el
desarrollo nuclear de Irán.
Obama anunció en la oportunidad que estaría dispuesto a establecer
nuevas sanciones contra Irán a comienzos del año próximo si sus
esfuerzos diplomáticos para que el régimen deje sin efecto su
programa nuclear. Pero se negó a fijar lo que denominó "un plazo
arbitrario".
Poco antes, funcionarios israelíes habían reclamado a Estados Unidos
por darle a Irán un ultimátum hasta comienzos de octubre.
Obama también insistió en la importancia de la solución de "dos
estados" para el conflicto entre Israel y Palestina. Pero Netanyahu
no llegó ni a pronunciar esa fórmula en los 30 minutos en que
compareció ante la prensa, luego de su reunión con el presidente
estadounidense en el Salón Oval de la Casa Blanca. Esta solución, la
más aceptada por la comunidad internacional, implica la creación de
un estado palestino en Cisjordania y Gaza, territorios hoy ocupados
o sitiados por Israel.
"Mi posición es menos de terminología y más de sustancia", dijo
Netanyahu, quien formuló, a continuación, una serie de requisitos
previos para cualquier solución definitiva al conflicto.
"Si los palestinos reconocen a Israel como el estado judío, si
combaten al terrorismo, si educan a sus hijos para la paz y por un
futuro mejor, pienso, entonces, que podríamos llegar a una solución
que permita a los dos pueblos vivir juntos con paz y seguridad",
afirmó.
Además, aseguró estar dispuesto a "reanudar negociaciones" con los
palestinos "tan rápidamente como sea posible".
Netanyahu también se negó a responder a los llamados explícitos de
Washington a detener la actividad de los asentamientos judíos en
territorios ocupados y a atender la crisis humanitaria en Gaza, área
sometida a un riguroso bloqueo por parte de Israel y Egipto.
El sitio ha impedido la reconstrucción del territorio costero,
sometido a tres semanas de intenso bombardeo israelí en diciembre y
enero.
"Israel deberá tomar algunos pasos difíciles", dijo Obama. Según el
mandatario estadounidense, los dos esquemas para las negociaciones
de paz vigentes --la "hoja de ruta" fijada por la comunidad
internacional y el de Annapolis, patrocinado por Washington--
implican la obligación de "hacer avances" en materia de
asentamientos.
"Los asentamientos deben detenerse para que podamos avanzar", dijo
Obama, sentado junto a Netanyahu, ante la prensa.
Estados Unidos pretende ser un "socio fuerte" en el proceso de paz,
pero "el pueblo de Gaza no tiene esperanza, no consigue ni siquiera
agua limpia y el cierre de fronteras es tan estricto que vuelve
imposible cualquier esfuerzo humanitario y por la reconstrucción",
agregó.
"Esto no es una buena receta para la seguridad de Israel en el largo
plazo ni un camino constructivo hacia la paz", se lamentó.
Sin embargo, Obama consideró que sus conversaciones del lunes
con Netanyahu habían sido "extraordinariamente productivas".
El reconocimiento explícito de la solución de "dos estados" como
prioridad de la política exterior estadounidense marca una
diferencia tajante con el gobierno precedente, encabezado por George
W. Bush (2001-2009).
Para Obama y su equipo, ese principio es clave para alcanzar la meta
más ambiciosa de estabilizar lo que en Washington se denomina el
"Gran Medio Oriente", que incluye Afganistán y Pakistán, y para
derrotar a la red extremista Al Qaeda y a sus aliados.
Ideas similares había formulado la semana pasada, en la primera
visita de un líder árabe a la Casa Blanca, el rey Abdullah, de
Jordania, único país del área junto con Egipto que firmó la paz y
estableció relaciones diplomáticas con Israel.
Y se prevé que lo mismo suceda con dos visitantes que aguarda Obama
para la semana próxima: el presidente de la Autoridad Nacional
Palestina, Mahmoud Abbas, y el de Egipto, Hosni Mubarak.
Pero la determinación del presidente estadounidense y de sus pares
árabes para impulsar la solución de "dos estados" choca con la
agenda del flamante gobierno derechista de Netanyahu, que también
prioriza un freno radical a las ambiciones nucleares iraníes,
incluso por medios militares.
Según altos funcionarios de la inteligencia israelí, Irán sería
capaz de construir sus propias armas nucleares a fines de este año.
De hecho, Netanyahu y sus aliados en el ala neoconservadora de la
política estadounidense --a quienes se engloba en el llamado "lobby
israelí"-- advierten que no se puede exigir al estado judío avanzar
en el proceso de paz mientras afronta la "amenaza existencial" de un
Irán nuclear.
En ese sentido, alertan que Teherán apoya al Movimiento de
Resistencia Islámica (Hamás), que controla Gaza pro las armas, y el
Partido de Dios (Hezbolá) en Líbano.
Hasta que no se ponga fin a tal "amenaza", aseguran, no podrán
alcanzarse avances en el frente palestino.
Pero Obama rechazó tal tesis el lunes. Al tiempo que reconoció las
"legítimas preocupaciones" de Israel acerca de Irán, sostuvo: "Si
existe un vínculo entre Irán y el proceso de paz palestino-israelí,
creo que, en realidad, va en el sentido contrario" al que advierten Netanyahu y los neoconservadores.
"Podemos hacer la paz entre palestinos e israelíes. Realmente creo
que eso nos fortalece en la comunidad internacional para lidiar con
la potencial amenaza iraní", declaró.
El hecho de que la reunión en la Sala Oval se prolongara una hora
más de lo previsto sugiere que se fracasó en el intento de alcanzar
acuerdos en las cuestiones más conflictivas, según el ex embajador
de Estados Unidos en Israel Samuel Lewis.
Otra señal de fracaso fue la inexistencia de una declaración
conjunta, agregó el diplomático retirado.
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(*) Con aportes de Ali Gharib, también desde Washington.
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