¡Buenas noticias! Vamos a regresar a la normalidad. La epidemia de la
influenza porcina ya está en plena retirada y la recuperación económica está
al alcance. Terminó la pesadilla. Para el cuarto trimestre de este año,
cuando la influenza humana sea una simple anécdota, la confianza habrá
retornado a los mercados financieros y la economía estará levantándose
nuevamente.
Por Alejandro Nadal - La Jornada, México
El gobierno de Obama, con el apoyo del secretario del Tesoro, Timothy
Geithner, y su jefe de asesores económicos, Larry Summers, está empeñado en
detectar signos de la recuperación por todos lados. Lo más importante es el
resultado de las famosas pruebas de esfuerzo
que se le hicieron a los
principales bancos de Estados Unidos. Las noticias que de ahí salieron hace
una semana fueron optimistas. Además, hay un rally en la bolsa de
valores desde hace tres semanas. Y para el departamento de relaciones públicas
eso es signo de que la confianza está retornando. Finalmente, las cifras de
desempleo presentaron una notable mejoría: sólo
531 mil despidos en
abril (el promedio mensual entre enero y marzo fue de 620 mil).
No importa que otros indicadores sigan enviando señales de alarma color
rojo sangre. La administración de Obama parece estar convencida de que con una
buena inyección de confianza y optimismo, la economía va a recuperarse. Eso es
lo que se llama levantarse del suelo usando sus propios calzones como punto de
apoyo.
La verdad es que las cosas no están como para cantar victoria. Para
empezar, no todos encuentran las famosas pruebas de esfuerzo tan convincentes
como piensa Geithner. El resultado de esas pruebas es que seis de los 19
bancos más grandes de Estados Unidos necesitan recapitalizarse.
Se calcula que las necesidades ascienden a unos 75 mil millones de dólares.
Pero, como en el Congreso no hay muchos ánimos de inyectar más plata a los
bancos, Geithner salió con una idea brillante: la mayor parte de ese capital
puede venir de transformar las acciones preferentes de esos bancos que ya
tiene el Tesoro en acciones comunes. Eso es un escándalo contable. Se añade a
la mala fama que ya tiene el Departamento del Tesoro y a la de una Reserva
Federal manchada por sus intervenciones en favor de los grandes barones de las
finanzas.
Al día siguiente de anunciarse los resultados de las pruebas de esfuerzo,
la empresa Institutional Risk Analytics (IRA, especializada en
evaluación de inversiones) anunció los resultados de sus propias pruebas
independientes. Sus conclusiones son interesantes.
Esta empresa utilizó los datos de la FDIC (agencia de seguros de depósitos) y
pudo detectar un repunte en el grado de presión sobre los bancos. Resulta que
muchos más bancos de todos los tamaños han perdido solidez y sus reservas han
sufrido porque los ingresos netos se hicieron negativos. Hay unos mil 575 bancos
en esta situación y el índice de presión bancaria que calcula IRA cada trimestre
pasó de 1.8 al final de 2008 a 5.5 en el primer trimestre de este año.
Para Christopher Whalen, fundador de IRA, los reguladores del gobierno
federal no se han percatado de la profundidad del problema y esta prueba de
estrés de los 19 bancos más importantes ha sido un enorme factor de distracción.
De hecho, al concentrarse en los bancos grandes, el Tesoro está mandando la
señal de que lo que realmente le interesa es salvar a los grandes tenedores de
bonos de los bancos más importantes, es decir, a los bancos centrales de muchos
países.
El deterioro del sistema bancario
estadounidense es preocupante. La reacción
típica de un banco saludable es que al ver crecer la cartera vencida recorta los
préstamos. Pero eso es como suicidarse, porque sus ingresos se reducen. Muchas
veces los bancos buscan compensar las pérdidas con incrementos en el cobro de
tarifas por todo tipo de servicios, lo que empeora las cosas debido a que los
clientes resienten el abuso. El hecho es que todo este proceso conduce a una
mayor contracción del crédito y eso puede alargar la recesión durante meses.
Algo grave está pasando con la administración de Obama. Parece ser que la
estrategia es esperar a que la recuperación económica saque a los bancos del
atolladero. Pero eso es una apuesta arriesgada. Se puede argumentar que la
recuperación misma no vendrá con bancos enfermos, así que se presenta un círculo
vicioso y será difícil salir de ahí.
Se impone una nota final. Este Christopher Whalen es el mismo que estudió con
todo detalle el modelo mexicano y la crisis de 1995. En su análisis ocupa un
lugar preponderante el señor Guillermo Ortiz, corriendo de la SHCP al Banco de
México, y de ahí a Los Pinos, para otorgar garantías cambiarias (sobre los
Tesobonos) a los miembros del poderoso Grupo Weston. Hoy mantiene el mismo
modelo económico que condujo a la crisis de diciembre 1994. Y, como ya no tiene
que correr de un lado a otro, en sus ratos libres se dedica a alertarnos sobre
los peligros de la recesión.