l gobierno anterior (de George W. Bush) trató de aislarlos, trató de apoyar
a sus opositores, trató de convertirlos en parias internacionales. No funcionó",
dijo Clinton el viernes 1º de mayo en un encuentro con funcionarios del Departamento de
Estado en Washington.
Para Clinton el problema de la política de Bush es que permitió a naciones
como China, Irán y Rusia aumentar su presencia en el hemisferio.
"Si se observa las ganancias, particularmente en América Latina, que Irán ha
obtenido y que China ha obtenido es francamente perturbador", afirmó Clinton,
quien reconoció que ahora EE.UU. está "compitiendo por la atención" de los
países latinoamericanos.
"Ellos (China, Rusia e Irán) están estableciendo conexiones políticas y
económicas con muchos de esos líderes" dijo haciendo referencia a Chávez y
Morales.
En los últimos años los tres países han invertido en el sector energético y
minero latinoamericano, y hasta desarrollado importantes vínculos militares,
como en el caso de Venezuela, que se ha convertido en el principal comprador de
armas rusas en la región.
Según Clinton un paso inicial para recuperar la influencia perdida sería el
restablecimiento de relaciones diplomáticas normales con ambos países, aunque no
presentó un cronograma determinado para ello.
"Queremos ver si podemos tener un intercambio de embajadores con Morales en
Bolivia", afirmó la secretaria de Estado, aunque admitió ciertas reservas con
respecto al caso venezolano, país con el que EE.UU. tiene diferencias de enfoque
en lo económico, lo político "y mucho más", según sus palabras.
En septiembre pasado, Bolivia expulsó al embajador estadounidense al que
acusó de participar en maniobras desestabilizadoras contra el gobierno. Chávez
siguió el ejemplo bolviano en "solidaridad" con su aliado.
"La pregunta de fondo es, ¿qué es lo mejor para los EE.UU.? ¿Cómo
influenciamos comportamientos que estén mejor identificados con nuestros
intereses?", se preguntó Clinton al exponer la nueva estrategia.
El tema Cuba
Desde que llegó al poder en enero pasado, el presidente de EE.UU., Barack
Obama, ha prometido "regresar a la diplomacia" para cambiar la política exterior
estadounidense.
En la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Trinidad y Tobago, Obama
invitó a los líderes latinoamericanos a iniciar una nueva era, en la que
Washington abandonaría el impulso intervencionista en la región, mientras que
los vecinos del sur dejarían de culpar al "imperialismo" de todos sus males.
Uno de los temas más debatidos en ese encuentro que tuvo lugar en abril fue
el fin del aislamiento político y del embargo económico a Cuba, medidas que
fueron reclamadas por varias naciones latinoamericanas.
El viernes, la Secretaria de Estado de EE.UU. reconoció que en ese punto
hay un "frente unido" que pide cambios en la política estadounidense, aunque
ella asegura que para eso hacen falta que Cuba dé pasos en reciprocidad.