a reunión del último fin de semana, sin embargo, sirvió para que el FMI
volviera a la realidad. A cambio del dinero, el Fondo tendrá a cargo la difícil
misión de combatir la actual recesión global e impedir que se produzca una
nueva. El trabajo exigirá una destreza política y una disposición a enfrentarse
a sus miembros más poderosos que el FMI muy pocas veces ha demostrado.
"Ha habido una gran expansión en los recursos del FMI y se ha prestado una
enorme atención al FMI, pero no se ha hecho nada para que los miembros teman la
supervisión" o el control del FMI, dice Adam Posen, subdirector del Instituto
Peterson para la Economía Internacional, un centro de estudios de Washington.
Cerca de US$500.000 millones de los nuevos fondos están destinados a la
principal tarea del FMI: rescatar a los países en problemas. El organismo
dispone de una línea de crédito que no les exige a los deudores llevar a cabo el
tipo de dolorosas reformas económicas, como la reducción del gasto fiscal, que
han convertido al FMI en un veneno político en gran parte de América Latina y
Asia. México, Colombia y Polonia se han suscrito a la nueva línea de crédito.
El FMI, en todo caso, aún debe tomar algunas decisiones políticas delicadas.
Sólo algunos países califican para la nueva línea de crédito y el FMI usualmente
obliga al resto de los prestatarios a reducir su gasto o elevar las tasas de
interés, políticas agudizan la crisis económica, aunque el organismo ha dado
pasos para proteger algunos programas para los más pobres.
Las críticas no han demorado en llegar. Turquía, Pakistán y algunos países de
Europa del Este han acusado al FMI de favoritismo, lo que podría presionar al
Fondo a relajar sus estándares.
La presión sobre el FMI se acentuará cuando tenga que decidir si renovará las
líneas de crédito después que expiren al cabo de un año. Si se niega, corre el
riesgo de socavar la posición de los países involucrados, pero si la extiende
podría minar su propia credibilidad, si las políticas de los países beneficiados
no justifican la medida. "Sería más conveniente que los países con acceso a esta
línea de crédito no la usen", advierte Montek Singh Ahluwalia, vicepresidente de
la comisión de planificación de India y ex economista del FMI. De esa manera,
pueden hacer alarde de que el FMI les concede recursos adicionales, pero no
dependerán del dinero del Fondo.
El FMI también está asumiendo una tarea donde abundan los riesgos políticos
al ofrecer advertencias tempranas de problemas que pueden desencadenar nuevas
crisis. Los economistas del FMI evalúan qué indicadores económicos sugieren la
formación de burbujas de activos y cómo las decisiones políticas y económicas en
una parte del mundo pueden causar problemas en otra.
En estos momentos, el Fondo está llevando a cabo una prueba del sistema de
advertencia temprana, que implementará a tiempo para su asamblea general de
octubre en Estambul.
Algunos países temen que el FMI no diagnostique correctamente los problemas
potenciales, obligando a los países a escoger entre desestimar las advertencias
o adoptar las políticas que sugiere el FMI, lo cual podría ahogar el crecimiento
económico. "Si dices que viene el lobo y el lobo no aparece, le costará a la
gente mucho dinero", dijo el ministro egipcio de finanzas Youssef Boutros-Ghali,
quien dirige el comité de asesoría del FMI.
¿Qué hará el FMI para que sus miembros tomen en serio sus advertencias? "Las
señales tempranas deben ser fuertes, francas, creíbles e imparciales", dijo
Strauss-Kahn el viernes pasado. Sin embargo, Strauss-Kahn no se comprometió a
hacer públicas las advertencias y muchos dudan que el FMI lo haga.
El FMI preferiría hacer las advertencias en privado, una fórmula que ha hecho
que las palabras del FMI sean ignoradas. A principios del año pasado, el
Departamento del Tesoro de Estados Unidos archivó un plan del FMI para
recapitalizar los bancos. A inicios de este año, la Unión Europea rechazó una
propuesta para que países de Europa del Este en problemas devaluaran sus monedas
y adoptaran el euro.
Guido Mantega, ministro de Hacienda brasileño, dice que la severidad de la
recesión global podría estar acabando con las viejas costumbres. Agrega que los
países ricos reconocen que cometieron muchos errores y serán más receptivos a
los consejos del FMI, aunque sean confidenciales. "Hasta los países avanzados se
someterán a la supervisión de estas instituciones (financieras
internacionales)", acotó.
EE.UU. por ejemplo, le pedirá al FMI que realice una revisión extensa de su
sistema financiero. Si eso refleja una nueva actitud, el apoyo del G-20 habrá
cambiado el sistema económico global incluso más de lo que se pretendía.