ewis, quien testificó ante el fiscal general de Nueva York en febrero,
señaló creer que Paulson y Bernanke le estaban solicitando que no dijera nada
acerca de las gigantescas pérdidas de Merrill Lynch & Co., la corredora de
valores que Bank of America se disponía a adquirir. The Wall Street Journal tuvo
acceso a la transcripción del testimonio.
Bajo circunstancias normales, los bancos deben alertar a sus accionistas
sobre cualquier pérdida importante. Pero estas no eran circunstancias normales.
A fines del año pasado, Wall Street se estaba derrumbando y Bank of America
enfrentaba una intensa presión del gobierno para que absorbiera a Merrill Lynch
con el objeto de impedir que la crisis se siguiera expandiendo. La divulgación
de las pérdidas de Merrill —que llegaron a totalizar US$15.840 millones en el
cuarto trimestre— podría haberles brindado a los accionistas de Bank of America
una oportunidad para detener la compra y dejar que la firma de valores de Wall
Street colapsara.
"¿Acaso a los accionistas no les gustaría saber acerca de estas pérdidas?",
preguntó un representante del fiscal de Nueva York, Andrew Cuomo, según la
transcripción. "No dependía de mí", respondió Lewis. El presidente ejecutivo de
Bank of America afirmó que Bernanke y Paulson le dijeron que la compra de
Merrill se tenía que cerrar, de lo contrario "se impondría un gran riesgo al
sistema financiero" del país.
En una carta enviada al Congreso estadounidense el jueves, Cuomo dijo que su
investigación sobre la fusión del banco estadounidense y la firma de financiera
encontró que Paulson le dijo a Lewis el 21 de diciembre de 2008, que el gobierno
"podría" reemplazar a la gerencia y directores del banco si este se retractaba
del acuerdo.
Lewis había informado a Paulson el 17 de diciembre de 2008 que Bank of
America planeaba invocar una cláusula en el acuerdo que le permitiría retirarse
del acuerdo, dijo Cuomo.
Tres días antes, Lewis había descubierto que la condición financiera de
Merrill Lynch "se había deteriorado seriamente a una tasa alarmante", desde el 8
de diciembre, dijo Cuomo.
La transcripción indica la agresividad que las autoridades del gobierno han
desplegado en su campaña para resolver la crisis financiera en EE.UU. El
testimonio atribuye por primera vez a Paulson y Bernanke parte de la
responsabilidad de la decisión de Lewis de no revelar los problemas de Merrill.
Una fuente oficial cercana a las conversaciones de Bernanke y Lewis dijo el
miércoles que el presidente de la Fed no asesoró a Lewis sobre la revelación de
los resultados de Merrill. Bernanke, en cambio, le sugirió a Lewis que
consultara con sus propios asesores.
Lewis no respondió a las solicitudes de comentario. En una entrevista con
investigadores de Cuomo en marzo, Paulson manifestó que el Departamento del
Tesoro no quería comprometerse por escrito a proveer nuevos fondos de rescate,
lo que lo hubiera obligado a revelar más información. Paulson le dijo a los
investigadores que es posible que Lewis haya interpretado una conversación sobre
la obligación del Tesoro de hacer pública esa información como si se tratara de
la obligación de Bank of America de difundir información a sus accionistas.
La transcripción, que es parte de una investigación sobre las bonificaciones
a los ejecutivos de Bank of America emprendida por la oficina del fiscal general
de Nueva York, ilustra los complicados dilemas que han enfrentado los
reguladores y los ejecutivos de los bancos en los últimos meses. Al mantenerse
en silencio, el presidente ejecutivo de uno de los mayores bancos
estadounidenses parece haber echado por tierra uno de los principios básicos de
las finanzas en EE.UU.: que, por encima de todo, las empresas deben revelar
cualquier información importante para sus accionistas y potenciales
inversionistas.
"Los reguladores deben decir que hay que obedecer la ley, no desobedecerla",
dijo Jonathan Macey, vicedecano de la facultad de derecho de la Universidad de
Yale. "Para un presidente ejecutivo, laprimera obligación no es hacia el
regulador, sino hacia la institución y los accionistas".
Al mismo tiempo, los reguladores luchaban para prevenir un pánico sistémico.
En la transcripción, Lewis señala que la meta de los reguladores era colocar
todas las piezas para que el acuerdo se llevara a cabo, para "no hacer sonar las
alarmas en una economía trágica".
Las declaraciones de Lewis subrayan la falta de transparencia que ha
acompañado a la crisis financiera desde su inicio. Las raíces de la crisis
radican en el hecho de que los bancos de Wall Street no divulgaron en forma
adecuada los verdaderos precios de los activos hipotecarios tóxicos que poseían.
El gobierno también ha sido criticado por ofrecer información parcial sobre los
detalles o la lógica de algunas estrategias de rescate, desde la venta forzada
de Bear Stearns Cos. a la inyección de US$173.000 millones en American
International Group Inc.
El testimonio de Lewis, que el fiscal de Nueva York entregó ayer a los
reguladores federales y los supervisores de los fondos de rescate y de los
bancos, es parte de una investigación sobre las bonificaciones de US$3.600
millones otorgadas a los ejecutivos de Merrill justo antes de la fusión con Bank
of America.