l total de personas afectadas se incrementaría a 375
millones, lo que amenaza con sobrepasar al sistema de ayuda humanitaria mundial.
El posible aumento se debe a una combinación de la pobreza y la migración de
personas a barrios marginales densamente poblados, donde hay mayor posibilidades
de sufrir los efectos de un número creciente de fenómenos climáticos, afirmó la
organización internacional en un comunicado.
Sin embargo Oxfam indicó que aún se pueden tomar medidas y citó ejemplos de
países que han logrado proteger a la población ante tormentas a pesar de la
pobreza.
Tras los
huracanes que afectaron Cuba durante el
2008, más de tres millones de personas, de una población total de 11 millones,
fueron evacuadas, de modo que sólo siete personas murieron por ese desastre
natural.
En Bolivia, luego de las peores inundaciones en cuarenta años, más de 350.000
personas resultaron afectadas en el 2007. Ante esta situación las autoridades
locales y Oxfam ayudaron a la preparación de semilleros elevados, conocidos
localmente como "camellones", que han permitido que las inundaciones
estacionales no destruyan las cosechas.
En su informe "El derecho a sobrevivir", Oxfam afirma que el mundo debe
comenzar un proceso de reestructuración sobre cómo responde, se prepara para
encarar y previene los desastres.
"El sistema humanitario funciona como si fuera un juego de naipes global que
reparte la ayuda al azar, sin detenerse a analizar las necesidades de la gente.
La respuesta suele ser inadecuada: demasiado poco, demasiado tarde y de calidad
mediocre", dijo Jeremy Hobbs, director ejecutivo de Oxfam Internacional.
"Un gran aumento en el número de personas afectadas lo abrumaría, a menos que
una reforma fundamental del sistema dé primacía a los afectados", agregó Hobbs.
Oxfam reunió la información disponible sobre 6.500 desastres relacionados con
el clima desde 1980, con lo que pudo estimar que el número de personas afectadas
por los desastres climáticos aumentará en 133 millones. Esta cifra no incluye a
los afectados por otros desastres, como las guerras, los terremotos
y las erupciones volcánicas.