(IAR
Noticias)
15-Abril-09
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Activistas de FreedomWorks. |
Esta es una columna sobre los republicanos, y no estoy seguro de que deba
estar escribiéndola.
Por Paul Krugman -
The New York Times
El Partido Republicano de hoy es,
después de todo, un partido de minorías. Conserva cierta capacidad para
obstaculizar a los demócratas, pero no para hacer política o para modificarlas
de forma significativa.
Pero es preferible centrarse en los debates de política real, que tienen lugar
entre los demócratas.
El punto es el siguiente: el Partido Republicano se veía tan loco hace 10 ó 15
años como hoy. Ello no impidió a los republicanos, de todos modos, tomar el
control tanto en el Congreso como en la Casa Blanca. Y si los demócratas llegan
a tropezar podrían volver al poder. Así que nos incumbe a nosotros analizar de
cerca el estado de lo que es, después de todo, uno de los dos grandes partidos
políticos de nuestro país.
Una forma de llevarse una buena impresión sobre el estado
actual del Partido Republicano, y de
ver también lo poco que todo ha cambiado, es echar un vistazo a los "tés" que ya
se celebraron en varios sitios y que tendrán lugar en todo el país este
miércoles. Estos encuentros -manifestaciones contra los impuestos que pretenden
recordar la Fiesta del Té de Boston y la Revolución Norteamericana- han sido
motivo de bastantes burlas, y con razón.
Pero todo lo que provoca la burla de los que critican estas reuniones es
práctica habitual en el Partido Republicano.
Es así como el presidente Barack Obama es tildado de "socialista" que busca
destruir al capitalismo. ¿Por qué? Porque quiere elevar la tasa del impuesto que
pagan los estadounidenses de mayores ingresos para ubicarla diez puntos
porcentuales por debajo de donde estuvo durante la mayor parte del gobierno de
Ronald Regan. Extraño.
Y luego está lo que se dice en estos eventos o tés. Que Obama no nació en
Estados Unidos, por ejemplo, que recuerda aseveraciones anteriores que indicaban
que es un musulmán encubierto.
Comentarios locos, aunque no tanto como lo que se decía durante la última
administración demócrata, cuando se decía que los Clinton eran asesinos.
Por último, pero no por ello menos importante, hay que recordar que estos tés no
son una representación espontánea del sentimiento popular.
Son eventos populares falsos, organizados por los sospechosos de siempre.
Un papel clave en todo ello lo juega FreedomWorks, organización dirigida por
Richard Armey, el ex líder de la mayoría en la Cámara Baja, que cuenta con el
apoyo del habitual grupo de multimillonarios de derecha. Pero esto no es nada
nuevo.
¿Cuál es entonces la consecuencia del hecho de que los republicanos se nieguen a
crecer, de que se comporten de la misma forma cuando la historia parecía estar
de su lado? Yo diría que esto es bueno para los demócratas -en el corto plazo al
menos-, pero malo para el país.
Por ahora, la administración de Barack Obama cuenta con una ventaja considerable
por el hecho de no contar con una oposición creíble, en especial en materia de
política económica, en donde los republicanos parecen carecer de pistas de cara
al futuro. Pero, como dije al comienzo, el Partido Republicano sigue siendo uno
de los grandes partidos de Estados Unidos y los acontecimientos podrían volver a
ubicarlo en el poder. Esperemos que para entonces hayan madurado.
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