agoner ha estado al frente de GM desde 2000 y ha dirigido a la compañía a
través de momentos muy difíciles. Durante los últimos cuatro años, la automotriz
ha reportado pérdidas de US$82.000 millones y a finales de 2008 casi se quedó
sin efectivo, lo que llevó al Departamento del Tesoro de EE.UU. a suministrar
préstamos de emergencia.
Un funcionario del gobierno del presidente Barack Obama confirmó que se había
pedido la renuncia de Wagoner como una condición previa a la reestructuración de
la compañía.
GM ha recibido US$13.400 millones en préstamos del Departamento del Tesoro y
en febrero dijo que necesitaba hasta US$16.400 millones en asistencia adicional.
El grupo de trabajo que Obama conformó para que adelantara un plan de
reestructuración de la industria automotriz tenía previsto anunciar la salida de
Wagoner, junto con recomendaciones para la reorganización de GM, antes del 31 de
marzo.
El presidente Obama está dispuesto a otorgar miles de millones en asistencia
adicional a GM y Chrysler LLC, pero sólo si todas las partes (incluyendo los
sindicatos y los tenedores de bonos) demuestran su disposición a realizar
sacrificios.
El lunes, Obama planea dar a conocer la conclusión de su gobierno sobre la
viabilidad financiera de las compañías y los pasos necesarios para que las
automotrices vuelvan a ser rentables. Es probable que el presidente postergue el
otorgamiento de US$21.600 millones en nuevos préstamos para preservar una
herramienta de presión en las negociaciones, particularmente con los miles de
tenedores que poseen unos US$28.000 millones en deuda de GM.
En declaraciones realizadas el domingo, Obama dijo que espera conseguir "una
serie de sacrificios de todas las partes involucradas —la gerencia, los
sindicatos, los accionistas, los acreedores, los proveedores, los
concesionarios". La industria, afirmó en un programa de televisión de la cadena
CBS, debe "tomar serias medidas de reestructuración ahora para preservar un
futuro mejor más adelante". Ambas compañías "todavía no han hecho suficiente en
ese respecto", añadió.
No se espera que hoy el gobierno presente un plan exhaustivo sobre los pasos
que tiene que tomar la industria en los próximos meses y años.
El anuncio, en cambio, expondrá los parámetros de un acuerdo amplio,
incluyendo algunos plazos firmes. Se espera que el gobierno mantendrá vigente la
amenaza de que las compañías reestructuren sus pasivos en un proceso de
bancarrota en caso de que no se alcancen importantes compromisos en el curso del
próximo mes.
El grupo de trabajo sobre la industria automotriz del presidente ha pasado
más de un mes estudiando los planes de reestructuración que GM y Chrysler
presentaron el mes pasado.
El equipo ha tenido dificultades para determinar dos cosas: cuándo concluirá
la marcada caída en las ventas de automóviles y cómo estará constituido el
mercado una vez que se recupere.
GM, que no ha registrado ganancias desde 2004, ha basado sus planes de
reactivación en la suposición de que el mercado estadounidense repuntará para
alcanzar un nivel de ventas de 14,3 millones de vehículos al año de aquí a 2011,
desde alrededor de 9 millones de vehículos calculados para este año. Muchos
analistas ahora consideran que el pronóstico de corto plazo de GM es
excesivamente optimista.
Las dos compañías recibieron un total de US$17.400 millones en préstamos
gubernamentales en diciembre y han pedido otra dosis de ayuda para mantenerlas a
flote por lo que queda del año. De los US$21.600 millones, GM está pidiendo
US$16.600 millones más, mientras que Chrysler ha solicitado otros US$5.000
millones.
Entre la montaña de obstáculos que enfrenta el gobierno, uno de los más
importantes son los esfuerzos por conseguir extraer grandes concesiones del
sindicato United Auto Workers (UAW), así como de los tenedores de bonos.
Los intentos de solidificar los acuerdos con UAW y los tenedores de bonos se
han visto frenados por desacuerdos con ambas partes sobre las concesiones que
debería realizar la otra parte. El UAW, por ejemplo, insiste que ya hizo
concesiones importantes sobre la cobertura de salud en 2005 y 2007 y argumenta
que a los tenedores de bonos nunca se les ha pedido ceder en nada.
"No veo cómo el sindicato va a hacer algo hasta que no se percaten en qué van
a ceder los tenedores de bonos", dijo una fuente involucrada en las
negociaciones en nombre de la UAW.