(IAR
Noticias)
31-Marzo-09
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Según la teoría de Pareg Khanna, China se encuentra en el centro del triángulo
India-Japón-Australia, que ha superado el comercio en todo el océano Pacífico
(Foto Ap)
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Parag Khanna delira cuando vaticina que "Rusia será anexada por Europa". Perora mucho
sobre geopolítica sin entender sus alcances, los cuales trivializa, debido a su
deformación neoliberal, como "geopolítica del mercado". Ante la geopolítica no
hay mercado, sea neoliberal o comunista, que resista.
Por
Alfredo Jalife-Rahme -La Jornada, México
Por alguna razón Li Hongmei, del The People’s Daily –quien sentenció el "fin
de la hegemonía de EU y el inicio de la multipolaridad global" (Ver Bajo la
Lupa; 1.3.09)–, citó el artículo añejo del controvertido Parag Khanna (PK)
Despidiendo la hegemonía, publicado en el suplemento sabatino de The New York
Times (27.1.08)
PK, estadounidense nacido en India, es director de Global Governance Initiative y
prominente becario del Programa de Estrategia Estadounidense en New America
Foundation, además de autor de El segundo mundo: imperios e influencia en el
nuevo orden global (Random House; marzo 08).
Trabajó como analista para el Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en
Nueva York, y el polémico Foro Económico Mundial de Davos, lo que enmarca su
ideología neoliberal.
Su mentalidad globalizadora la aplica al mercado de la geopolítica, y aduce que
"en el mejor de los casos, el momento unipolar de EU concluyó durante la década
de los 90" cuando los "dividendos de la paz de la posguerra fría nunca fueron
convertidos en un orden liberal (sic) global bajo el liderazgo estadounidense".
Acepta que “en lugar de que EU controle al globo, ahora se encuentra en
competencia, y perdiendo, en el mercado geopolítico junto a las otras
superpotencias mundiales: la Unión Europea (UE) y China. Ésta es la geopolítica
del siglo 21: los nuevos ‘tres grandes’. No Rusia, un vasto territorio cada vez
más despoblado dominado por el gobierno Gazprom; no un Islam incoherente (sic)
enfrascado en guerras internas; y tampoco India, atrasada por décadas detrás de
China tanto en desarrollo como en apetito estratégico. Los Tres Grandes hacen
las reglas (…), sin que ninguno de ellos pueda dominar”.
A sus 32 años de edad, PK come ansias de novillero y se precipita en abultar su
nuevo orden tripolar y en descalificar en forma absurda a otras superpotencias
como Rusia; su propio país, India, que coloca detrás de China; y el Islam, que
cataloga de "incoherente" y que peca más bien de falta de cohesión interna, como
no la tiene ninguna religión en el planeta. Los lúcidos estrategas indios, mucho
más sensatos, son más proclives a respetar el ascenso del BRIC (Brasil, Rusia,
India, China).
No hay que ser muy crueles con la prospectiva sesgada de PK debido a que realizó
su frágil apuesta a principios del año pasado, cuando nuestros amigos de la UE
aún no exhibían su vulnerabilidad geofinanciera y geoeconómica.
A su juicio, nos encontramos ante "un nuevo juego global" donde "por primera vez
en la historia sucede una batalla multipolar, multicivilizatoria y global". Aquí
PK se contradice porque en su "nuevo orden tripolar" se trataría más bien de una
batalla "bicivilizatoria" entre China, por un lado, y el eje trasatlántico
conformado por EU y la UE, por otro lado.
Cita el concepto del "patriotismo europeo" de Jorgo Chatzimarkakis, miembro
alemán del Parlamento Europeo, y refiere que "en Bruselas, la capital de Europa,
los tecnócratas, estrategas y legisladores cada vez más perciben su papel como
el fiel de la balanza global entre EU y China".
Se trata de una visión exageradamente mercantilista que prescinde del crucial
papel geopolítico de Rusia en Europa. PK no se había enterado en ese entonces
que ocho meses más tarde Rusia trastocaría exquisitamente el balance de poder
desde el Cáucaso, pasando por los Balcanes, hasta Europa del Este, al obligar el
repliegue de las fuerzas invasoras de Georgia en Osetia del Sur, lo cual fue
leído pulcramente por las grandes potencias europeas continentales (v.gr
Alemania, Francia e Italia) y recientemente hasta España.
Evoca las vulnerabilidades de Europa, que "todavía carece de un ejército común"
(¡nada más!) y ,en forma descabellada, pretende que "el único problema es que
realmente no necesita ningún ejército".
Llega hasta pretender que la "fortaleza económica de Europa" puede incorporar a
los anteriores países miembros de la Unión Soviética y subyugar (¡súper-sic!)
gradualmente a Rusia”. En realidad, la geopolítica y la geoeconomía de Rusia y
Europa continental son complementarias desde el punto de vista energético y de
las inversiones: Europa depende del gas de Rusia, quien a su vez requiere de las
inversiones europeas, sin ejércitos de por medio, ámbito en el que prevalece
Rusia como superpotencia nuclear de primer orden.
PK delira cuando vaticina que "Rusia será anexada por Europa". Perora mucho
sobre geopolítica sin entender sus alcances, los cuales trivializa, debido a su
deformación neoliberal, como "geopolítica del mercado". Ante la geopolítica no
hay mercado, sea neoliberal o comunista, que resista.
Los hechos presentes desmintieron rotundamente su aserto de que "si EU y China
combatiesen, el dinero del mundo sería invertido con mayor seguridad en los
bancos europeos". ¡Sucedió todo lo contrario!
Peor aún: sobredimensiona el poderío del euro, que puede ser, según la prensa
británica, presa de la balcanización financiera. A nuestro juicio, como diría el
gran pensador francés Montaigne, sobre el devenir tan incierto del euro lo mejor
es "suspender el juicio".
A nuestra manera de pensar, Europa constituye el polo civilizatorio de mayor
avanzada en el mundo, pero en estos momentos exhibe demasiadas vulnerabilidades
geofinancieras y geoeconómicas, ya no se diga geoenergéticas y geoestratégicas.
Desarrolla el milagro chino y asienta que "China se encuentra en el centro del
triángulo India-Japón-Australia, que ha superado el comercio en todo el océano
Pacífico".
Hay que reconocer que la fallida prospectiva de PK constituye más bien una
excavación arqueológica para repetir lo archisabido: "el empequeñecimiento de
EU", que es seguramente lo que más atrajo la atención de los estrategas chinos
Las graves equivocaciones geopolíticas de PK se derivan de su reduccionismo
simplista y su adicción neoliberal cuando exalta que la "globalización es el
arma verdadera",en tanto hasta los fanáticos neoliberales británicos vislumbran
el advenimiento de la "desglobalización" (por cierto, neologismo acuñado por
Bajo la Lupa).
La subtesis nodal de PK se centra en que "el principal campo de batalla" de la
globalización se escenificará en lo que denomina "el segundo mundo", donde una
plétora de "Estados oscilantes" (Swing States) muy difusos e inconexos serán
quienes determinarán "cual de las superpotencias (Nota: de su nuevo orden
tripolar) triunfará en la próxima generación de la geopolítica", y entre las que
enumera están Brasil, India, Irán, Turquía, Venezuela, Sudáfrica, Arabia
Saudita, Vietnam, Marruecos, Malasia y Libia, entre otras.
No cita a México, que Calderón ha proclamado será la "cuarta potencia mundial"
en la próxima generación.
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