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Noticias)
27-Marzo-09
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China se ha puesto la cuerda al cuello con tantas reservas de divisas en dólares
(las mayores del mundo), además de sus cuantiosas inversiones en los volátiles
Bonos del Tesoro de EU y en sus hipotecarias paraestatales quebradas (Fannie Mae
y Freddie Mac), pero tampoco se va a disparar a la ingle arrojando sus dólares,
por lo que, a nuestro juicio, ha optado por una reconversión paulatina de sus
reservas a otras divisas menos riesgosas (que tampoco hay tantas).
Por Alfredo Jalife-Rahme -La Jornada, México
E l nuevo orden mundial será necesariamente triple: geopolítico, geoeconómico
y geofinanciero. El rotativo sudcoreano Korea Herald ha iniciado una serie sobre
el Nuevo Orden Financiero Global, en la que destaca el ascenso del renminbi como
divisa global (10/02/09) por Lee Chang-kyu (LC-k).
Cada vez más resalta que los geoestrategas
estadounidenses intentan aliarse con
los países asiáticos de la cuenca del Pacífico, en la línea de Henry Kissinger
(ver Bajo la Lupa 18/01/09), lo que se infiere de la primera gira de Hillary
Clinton, la secretaria de Estado de Obama, a Japón, Corea del Sur, China e
Indonesia.
Estados Unidos ha perdido la paciencia con los países grandes de la eurozona
(Alemania y Francia), quienes cada día se acercan más a Rusia, cuando el
posicionamiento de Washington en el Gran Medio Oriente (debido concurrentemente
al belicismo de Israel) se ha deteriorado en forma dramática.
Bismarck vuelve a tener razón: la geografía es destino, lo que en la etapa
presente significaría la europeización de Rusia, la rusificación de Europa y la
desestadounización del Gran Medio Oriente que se acerca más a la Unión Europea, a
Rusia, a China y a India (pese a los esfuerzos contrarios del eje Estados
Unidos-Israel). Es evidente que la israelización de EU le ha causado un enorme
daño en el corazón euroasiático: en el Gran Medio Oriente.
Este contexto es relevante para ubicar el artículo de LC-k, becario del
Instituto Internacional Coreano de Política Económica, quien cuenta con un
doctorado de la Universidad de Pittsburgh, y se ha consagrado al estudio de la
economía y las finanzas de China.
Aunque discrepemos sustancialmente, su artículo es digno de análisis debido a su
formación estadounidense y a su pertenencia a un país donde EU cuenta con una
base militar (pese a que en fechas recientes se ha alejado de su unilateralismo,
en particular, respecto del contencioso nuclear de Corea del Norte). Pese a que
la economía y su divisa won han recibido una paliza como consecuencia del
tsunami financiero global provocado por EU, su PIB (1.78 por ciento del PIB
mundial) no es nada despreciable, si se toma en consideración su exigüidad
territorial (del tamaño de Chiapas) y su población (la mitad de México), ha
desplazado a nuestro país del décimotercer sitio mundial (datos del Banco
Mundial de 2007).
En síntesis: LC-k demuestra impecablemente la fortaleza del yuan chino (vernáculamente
conocido como renminbi) en las regiones del sudeste asiático y de Asia Central,
que ha llegado hasta desplazar al dólar estadounidense en sus intercambios
comerciales.
Aunque admite el ascenso espectacular del yuan, todavía no le ve
posibilidades en el corto ni el mediano plazos para sustituir al dólar
estadounidense como la divisa de reserva mundial y parece insinuar, sin
pronunciarlo expresamente, la bipolaridad (el dominio financiero de ambas
divisas) del yuan y el dólar en la parte asiática de la cuenca del Pacífico,
extensivo al sudeste asiático y a Asia central.
Elimina la relevancia de Japón con todo y su yen: en la actualidad, debido a los
bajos precios del petróleo, los países exportadores de hidrocarburos no tienen
la capacidad de financiar las deudas fiscales de EU. Japón debe ser excluida,
debido a los problemas de su economía (Nota: lleva casi una generación en
deflación).
Entonces China es la única que parece cargar con la responsabilidad.
¿Qué advendrá cuando vuelva a rebotar el precio del petróleo?
En el peor de los casos, LC-k apuesta a la unipolaridad del dólar, y en el mejor
de los casos, a una alianza entre el dólar estadounidense y el yuan chino: para
ser realistas (sic) ninguna (¡super-sic!) divisa más que el dólar puede ser el
candidato como la principal divisa internacional en las actuales circunstancias.
Ya veremos.
Recordemos que en la reciente cumbre del G-20 en Washington, en el ocaso del
régimen torturador bushiano, fue Japón (seguramente también el México
calderonista, cuya opinión, si es que la tuviese, no es muy tomada en cuenta en
estos menesteres) el único país que apuntaló la unipolaridad del dólar, como
filtraron nuestros amigos chinos, cuando Rusia y la eurozona reclamaron la
multipolaridad de las divisas.
Según el dolarcentrista LC-k, a Shanghai le tomará varias décadas para
convertirse en un verdadero centro financiero internacional y cita al
estadounidense Barry Eichengreen de que al yuan le tomará entre cuatro o cinco
décadas para convertirse en la nueva divisa de reserva. Ya veremos.
Asegura que China no seguirá una reorganización más radical del presente sistema
internacional de divisas. ¿Qué tan seguro está? ¿No será más bien que China
espera que pase el cadáver del dólar frente al pórtico de su pagoda?
Afirma en forma aventurera que cualquier medida rápida (sic) y drástica (sic)
para convertir al renminbi en una divisa internacional podría llevar a un
desastre (¡súper-sic!) irrecuperable. Un cambio a una economía global basada en
el yuan podría ser peligroso (sic) si se considera la inmensa exposición de
China a sus activos en dólares.
Aquí se precipita LC-k, ya que China no optará por un cambio rápido y drástico,
contrario a su milenaria costumbre gradualista, pero tampoco aceptará la
hegemonía del dólar que tanto ha criticado.
China se ha puesto la cuerda al cuello con tantas reservas de divisas en dólares
(las mayores del mundo), además de sus cuantiosas inversiones en los volátiles
Bonos del Tesoro de EU y en sus hipotecarias paraestatales quebradas (Fannie Mae
y Freddie Mac), pero tampoco se va a disparar a la ingle arrojando sus dólares,
por lo que, a nuestro juicio, ha optado por una reconversión paulatina de sus
reservas a otras divisas menos riesgosas (que tampoco hay tantas).
El problema del análisis de LC-k es que permuta la unipolaridad del dólar por la
todavía inviable unipolaridad del yuan y soslaya que el mundo tiende a la
multipolaridad y regionalización de las divisas.
Mañana nos podemos encontrar con alianzas entre las divisas que no desean
depender tanto del dólar que sirvió para implementar el poderío global de EU.
Se ha detectado una cierta convergencia de intereses entre el yuan y el yen, y
no es nada descabellado, en el mero ámbito geofinanciero, sustentar la
probabilidad de una alianza tripartita entre el dólar estadounidense, el yuan
chino y el yen nipón (a la que se pudiera agregar la nueva divisa creada por la
anglósfera a inspiración británica).
Dado este reacomodo de las alianzas geofinancieras con las divisas, tampoco
sería insensato prever una alianza entre el euro y el rublo ruso, a la que más
tarde se pudieran sumar los países petroleros del Golfo Pérsico.
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