or segunda vez en lo que va de gobierno de Alan García, quien asumió en
julio de 2006, el primer vicepresidente y diputado, vicealmirante retirado Luis
Giampietri, presentó un proyecto de ley para financiar la compra de armamento,
destinando al Fondo de Defensa Nacional cinco por ciento de las regalías y el
canon que se cobren por las exportaciones de nuevos yacimientos mineros.
Giampietri sostiene que las Fuerzas Armadas reciben poco presupuesto, lo cual
les impide modernizarse adecuadamente respecto de los países vecinos, en
particular Chile. Según su proyección, los institutos armados recibirían a
partir de 2015 el equivalente de unos 356 millones de dólares al año en caso de
aprobarse su iniciativa.
“Tenemos vecinos que son sumamente aprehensivos con Perú y los ha llevado a
hacer inversiones fabulosas en equipo militares”, explicó a la prensa.
“Hoy nosotros no pensaríamos alcanzar jamás los niveles de Chile, pero sí
podemos poner a Perú en posición de disuasión y mostrar que es un país que se
puede defender hasta que intervenga un organismo internacional”, añadió.
Esta vez el proyecto de Giampietri fue aprobada por la Comisión de Defensa
del Congreso, legislativo, que tuvo la ayuda de la información sobre la nueva
adquisición de aviones F-16 por parte de Chile. Ahora el proyecto pasó a manos
de la Comisión de Economía.
En 2004, el entonces gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) constituyó el
Fondo de Defensa Nacional que se financia con 20 por ciento de las regalías que
obtiene el Estado de los lotes gasíferos 88 y 56 de Camisea.
Un informe del Ministerio de Economía y Finanzas entregado a la Comisión de
Defensa indicó que las Fuerzas Armadas han recibido de ese fondo entre enero de
2005 y abril de 2009 un total de 192,8 millones de dólares, una cifra que el
ministro de Defensa, Ántero Flores Araoz, consideró insuficiente.
Flores Araoz sostiene que también es muy poco el presupuesto de 650 millones
de dólares asignado para el financiamiento del Núcleo Básico de Defensa (NBD),
un programa de modernización mínima de los equipos militares que se aplica dese
2006 y que finalizará en 2011.
Agregó que su cartera ha proyectado la repotenciación militar en cuatro
etapas, pero que es necesario un presupuesto de 304 millones de dólares. El
entusiasmo por gastar en armamento es muy grande.
Después del anuncio de Chile de la compra de 18 aviones F-16 adicionales, la
Comisión de Defensa del parlamento unicameral aprobó un crédito suplementario de
123,8 millones de dólares para las Fuerzas Armadas.
Esos fondos, indicó el ministro , serán “para el mantenimiento y reparación
de aeronaves, misiles, sistemas de inteligencia, repuestos para unidades
submarinas, así como para la compra de radares, sensores y la continuidad del
proyecto de modernización del sistema de antitanques”, es decir los misiles
rusos Kornet y los israelíes Spike.
Con los recursos aprobados, Perú se ha convertido en una feria de vendedores
de armas. El cuartel general del ejército será sede del 21 al 24 de este mes del
Segundo Salón Internacional de Tecnología para la Defensa (SITDEF-Perú).
Para esa ocasión, la firma estatal polaca de armamento Bumar Group presentará
el tanque PT-91, que ha propuesto vender al ejército para que se equipare a los
Leopard que ha adquirido Chile. Para ello ha sido llevado en préstamo por un año
un ejemplar del blindado, acondicionado según las especificaciones de los
peruanos.
Ucrania pretende también venderle a Perú el tanque T-84, mientras que Israel
ha ofrecido repotenciar los viejos T-55 soviéticos que posee desde los años 70 y
convertirlos en T-67 “Tiran”, mientras que China ha propuesto el tanque Tipo-99,
una versión del ruso T-90.
La fuerza aérea ya consiguió los 35 millones de dólares que dijo necesitar
para comenzar la modernización de las 19 aeronaves MiG-29, tarea que se le
encargará a la compañía fabricante rusa de las máquinas. Pero no hará lo mismo
con los 18 cazabombarderos Sukhoi Su-25.
Además, ha comenzado a negociar con Belarús, no obstante que las autoridades
peruanas consideran que la compra de los MiG-29 y Su-25 con ese país fue una de
las más cuantiosas operaciones corruptas del gobierno de Alberto Fujimori
(1990-2000).
Pero el entusiasmo por incrementar el gasto militar no es compartido por
todos, especialmente por los gobiernos regionales y de los municipios que se
benefician de las regalías y el canon de la producción minera.
El presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE), el alcalde
de la ciudad de Trujillo, César Acuña, expresó su oposición a que se destine al
Fondo de Defensa Nacional el cinco por ciento del canon y de las regalías de las
futuras exportaciones mineras.
“La Constitución señala expresamente que el canon y las regalías son para
invertir en proyectos de desarrollo y no para comprar armamento”, apuntó. “No
nos oponemos a la repotenciación de las Fuerzas Armadas, pero que no se toquen
los recursos que van a las regiones”, añadió.
También el coordinador de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, César
Villanueva, adelantó que el proyecto del vicepresidente Giampietri, en caso de
prosperar, afectará el presupuesto de los gobiernos del interior del país,
especialmente de las 11 regiones que reciben regalías y canon.
“De acuerdo con los cálculos, los 11 gobiernos regionales dejarían de
percibir 10 por ciento (del monto actual), lo que significa que varios proyectos
no podrán ejecutarse”, indicó.
Ante la campaña de los sectores militaristas sobre la presunta merma del
presupuesto del Ministerio de Defensa en los últimos cinco años, el Ministerio
de Economía informó al Congreso que esa queja no se ajusta a la verdad sino que,
por el contario, los fondos destinados a las Fuerzas Armadas aumentaron 24 por
ciento en los últimos cuatro años.
Pero el dato del Ministerio de Economía que más sorprendió fue la proyección
de las transferencias que recibirá el Fondo de Defensa Nacional entre 2009 y
2033. En un escenario conservador, serán 4.193 millones de dólares.
Estas cifras demuestran que hay sectores desde el gobierno que alientan la
carrera armamentista arguyendo falsamente que el presupuesto para la defensa es
cada vez menor y no hay fuente de financiamiento para la modernización del
equipamiento bélico.