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Fracturas en el euro, un dólar en riesgo ¿No hay
moneda a salvo? ¿Y…cuál es la propuesta? |
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(IAR
Noticias)
06-Marzo-09
El "progre" Stiglitz y la ONU llaman a crear un
Banco Central Mundial. Esto, en manos de los actuales dirigentes, puede
desembocar en un poder cada vez más centralizador
Por Wim Dierckxsens -
www.observatorio.org
L a Depresión del Siglo XXI ya se instaló
Según el pronóstico
económico más reciente del FMI de fines de enero de 2009 se espera que el
crecimiento económico a nivel mundial caerá en 0.5% este año, su tasa más baja
desde la Segunda Guerra Mundial. Si no fuera por los países emergentes, este
resultado luciría mucho peor. El PIB de la zona del Euro cayó con una tasa
interanual de 5% durante el último cuatrimestre de 2008, un resultado peor
incluso que en EEUU. Aunque sus estimaciones suelen ser siempre demasiado
optimistas, el FMI pronostica para 2009 un crecimiento negativo de 2,0% para
la zona del Euro. El Producto Interno Bruto de Japón cayó incluso con una tasa
interanual de 12,7% en el cuarto trimestre de 2008.
Las esperanzas de una rápida recuperación tropezarán sobre las rocas de la
realidad. La Gran Depresión del Siglo XXI ya queda manifiesta y perdurará más
tiempo de lo que suele admitirse. Con ello la crisis se asienta paulatinamente
como una crisis de confianza generalizada. Aunque las principales potencias
señalan que el proteccionismo acentuará la recesión internacional, la práctica
enseña que el 'salvase quien pueda' se esté dando.
Hay intervenciones de Estado a nivel nacional y se perfilan cada vez más
medidas proteccionistas. Ben Bernanke de la Reserva Federal [de EE.UU.] ha
manifestado la nacionalización de los mayores bancos como Citigroup. La
intervención estatal en la banca conlleva a condicionar las inversiones en
sectores nacionales como la industria automotriz. “Buy American” es el lema.
Muchas medidas proteccionistas se encuentran veladas, en el paquete de rescate
de la administración Obama. La suma de 2 billones de crédito que el gobierno
de EEUU necesita durante el año en curso por si sola es una forma de
proteccionismo ya que ese dinero no estará disponible para naciones menos
favorecidas ni para las corporaciones en general. Los intereses servidos no
son ni para el pueblo ni para la nación como un todo, sino para los de
WallStreet.
Un mayor proteccionismo en EEUU repercute en Europa que recurre
inmediatamente a recetas parecidas. La intervención con fondos públicos en
Francia está directamente vinculada con “Buy French”, “British work by British
workers” y así en adelante. Las lecciones de la Gran Depresión del siglo XX
son claras. La generalización de las medidas de sobrevivir a costa de los
vecinos conlleva a una espiral hacia abajo del crecimiento global y
profundiza, entonces, la depresión.
Al fomentar medidas proteccionistas obviamente habrá perdedores más
inmediatos. ¿Quienes son? Un colapso en el comercio a nivel mundial genera
pérdidas para los países con el mayor superávit comercial como son el caso de
China, Japón, los Tigres [asiáticos], Alemania, etc. También afecta
directamente a los países productores de materias primas en el Sur, como es el
caso de América Latina. Las exportaciones japonesas a Estados Unidos, la Unión
Europea e incluso a China cayeron a la mitad en enero de 2009 y el país
registró el mayor déficit externo desde 1979. Para poder sobrevivir en el
comercio internacional se da una política de devaluaciones intencionales.
La política de devaluaciones individuales procura salvar la economía de una
nación a costa de otra. Los países latinoamericanos que adoptaron el dólar
como su moneda, como es el caso de Ecuador y El salvador, se encuentran en
clara desventaja. La política de devaluaciones intencionales es mundial.
También las monedas de Europa Oriental, por ejemplo, se devalúan cada día. Con
la devaluación, sin embargo, la deuda entablada en monedas más fuertes se hace
con ello cada vez más difícil de pagar. ¿Cómo está la situación de las
'monedas fuertes'?
El Dólar
El gobierno de EEUU debe al resto del mundo unos 11 billones de dólares y
tan solo a China más de 2 billones. La deuda pública y privada de EEUU
representa el 60% y el 360% del PIB estadounidense respectivamente. EEUU
necesita de un crédito de dos mil millones de dólares diarios para evitar que
el dólar colapse. ¿Cómo va poder imponer EEUU su voluntad si tomamos en cuenta
que el país tiene la mayor deuda del mundo. Está claro que el país procurará
mantener su hegemonía.
La actual secretaria del Estado, Madame Clinton, en su primer viaje oficial
visitó a China evidentemente por ese motivo. La presión diplomática fue que
China aumentara el crédito a EEUU. China, sin embargo, no se comprometió. Wen
Jiabao, el primer ministro chino, más bien ha señalado que quiere usar las
reservas en dólares para adquirir tecnología norteamericana y europea. Vea
Axel Merk, “Are There Any Hard Currencies Left?” ( www.financialsense.com
). Por otro, lado China planea sustituir sus exportaciones en franca caída con
obras infraestructurales para levantar su mercado interno.
Un conflicto internacional no está fuera de las posibilidades. No queremos
en este artículo referirnos a ello. Ya lo hicimos en otras oportunidades
(Antonio Jarquin y Wim Dierckxsens, “La geopolítica esperable con la Gran
Depresión del Siglo XXI”, en
www.observatoriocrisis.com ). Ante la falta de compradores de Bonos del
Tesoro, la impresora del billete verde trabaja sin pausa. Esto pone el dólar
en riesgo, aunque su tendencia alcista revela aparentemente lo contrario. El
dólar temporalmente subió de precio ante la crisis crediticia a nivel
internacional. La razón es que ante la falta de crédito hubo una gran demanda
de cash [efectivo] para saldar las obligaciones. Lo anterior implicó
una fuga de capital del Sur hacia el Norte que afectó, entre otros, a los
países latinoamericanos. Sin embargo, esta demanda internacional de dólares
está llegando a su final. La mejor señal: la evolución del precio de oro.
Hemos visto la caída del precio de petróleo de 140 a menos de 40 [dólares],
la caída del Dow Jones de 14.000 a 7.000, el precio de las casas cayendo cada
mes con una tasa interanual de 10%, cada vez monedas se desacreditan, sin
embargo desde fines de 2008, el precio del oro más bien sube y todo indica que
se trata de un cambio estructural. Se espera que durante el año 2009 el precio
del oro subirá bien por encima de $1.000 la onza al constituir el último
refugio de las reservas internacionales de manera segura. Ya hay acuerdo sobre
la introducción de una nueva moneda basada en oro. Es cuestión de tiempo para
que sea introducida. Será en medio de la crisis que se hará pública su
introducción. (Ver Jim Willie, “Gold.
Musings and Peptalk”.)
El Euro
Hace un año, cuando la crisis financiera estaba en su primera fase del
supuesto desacople, la zona del Euro parecía un puerto seguro. Los vicios de
los tiempos neoliberales, como la rigidez y prudencia del Banco Central
Europeo resultaban de repente ser virtudes. En medio de la tormenta el Euro
apareció como un barco seguro para sus pasajeros. Está claro que la economía
norteamericana y la británica sufren una crisis de verdad. Sin embargo en 2009
queda claro que no hay tal desacople. Lo que hay en términos de
Jorge Beinstein es un progresivo acople de la recesión que desemboca en
una depresión mundial. Para el año 2009, la deuda expresada en porcentaje del
PIB puede alcanzar en EEUU el 18%. Con ello llegaría a una deuda acumulada de
casi 70%. Aunque EEUU no reciba prestamos del exterior, la nación puede
aumentar la oferta de dinero para dar soporte a la banca. Lo realiza con la
maquina impresora.
La estructura en la Eurozona demanda, en cambio, que cada Estado miembro ha
de financiar su propio rescate y no mediante la impresión de billetes por el
Banco Central Europeo. En la zona del Euro existe un pacto de estabilización
que demanda que ese porcentaje no sobrepase al año el 3% del PIB. La realidad
dista mucho de la política trazada. En Italia la deuda sobrepasa el 110% del
PIB, en Grecia el 100%, en Portugal el 70% y en España e Irlanda el 50% (Vea,
The Economist, 7 de Febrero de 2009: 43).
Se puede preguntar (como lo hace Ambrose Evens-Pritchard en el periódico
The Telgraph del 15 de febrero de 2009) si Berlín estará dispuesto a
rescatar a Irlanda, España, Grecia y Portugal cuando entren en bancarrota o si
rescatarán a Italia cuya deuda pública ya sobrepasó incluso el 110% de su PIB?
La situación se agrava si tomamos en cuenta el panorama en los países de
Europa Oriental. Mientras el neoliberalismo prosperaba, las normas del Tratado
de Maastricht no se aplicaban con mucho rigor para anexar uno u otro país del
Este. Hoy más bien la situación es al contrario.
Los bancos de Europa Occidental han comprado la mayoría de los bancos en
Europa Oriental. Las devaluaciones han complicado su capacidad de pago de los
préstamos otorgados en Euros. La incapacidad de pago de sus deudas
sustanciales podría poner en problema a más de un banco de Europa Occidental.
Los bancos más expuestos a este riesgo están ubicados en seis países, Austria,
Italia, Francia, Bélgica, Alemania y Suecia. El 84% de la morosidad se
encuentra ahí. La BIS con sede en Basilea señaló que la morosidad de los
clientes de la banca austriaca alcanzaba el 75% del PIB de Austria. Las deudas
morosas de los Estados bálticos con Suecia alcanzan el 23% del PIB de ese
último país. Las deudas de Polonia, Rusia y Rumanía con la banca neerlandesa
alcanzan no más de 16% del PIB de esa nación. Gary Dorsch, “Fractures in Euro
currency”,
www.financialsense.com .
La pregunta entonces también es si los gobiernos de Europa Noroccidental
están dispuestos o no a rescatar a sus vecinos en Hungría, Bulgaria y los
Estados bálticos. ¿Que clase de soporte se dará a Austria si sus bancos entran
en quiebra debido a su aventuras como “imperio” recordando los buenos tiempos
de Habsburgo? Axel Merk (“Are There Any Hard Currencies Left?” www.financialsense.com
), no cree que el Euro esté en peligro de partirse al considerarlo demasiado
caro para todos los involucrados.
Lo anterior no significa, sin embargo y según el mismo autor, que más de un
miembro de la Unión Europea saldría de la Eurozona para poder devaluar su
moneda, cosa que al mantenerse con el Euro no lo pueden hacer. De pronto
podríamos tener una Eurozona dividida en tres: la del Sur, la del Este y la
del Noroeste. Este salvase quien pueda probablemente no salvará a ninguno y
con ello el Euro se encuentra bajo mucha presión. Conforme se acentúa la
depresión aumenta la tentación de los estados más débiles de la Euro zona de
buscar su salida del Euro a fin de poder devaluar su moneda como lo hizo el
Banco de Inglaterra recientemente con la Libra Esterlina. A partir de ahí
comienza la carrera del oro contra el Euro. Una cosa es tener bonos del Estado
alemán y otra de los países de Europa del Este o del Sur. Con ello el Euro de
facto se está partiendo en tres zonas.
¿Y las otras monedas qué?
A partir de lo anterior surge la pregunta de en qué moneda confiar, si es
que se puede confiar todavía en alguna. Las monedas de Islandia, Dinamarca e
incluso la Libra Esterlina y el Franco Suizo están bajo ataques de los
especuladores. Por lo pronto tocarán las puertas de la embarcación europea
buscando ser rescatados. No es imposible que reciban la respuesta de que no
hay sitio en el barco a menos que paguen un precio muy elevado (Vease, “No
Room in the ark”, The Economist, 15 de Noviembre de 2009: 68). Con ello
queda claro que nos encontramos en una fase en que la crisis se profundiza no
solamente en la economía financiera, el sistema bancario o en la economía real
sino incluso en los mercados monetarios que constituyen la sangre de toda
actividad económica en una economía de mercado. Una crisis monetaria
generalizada significa una crisis de confianza general en la economía de
mercado.
¿Y ahora…Qué hacer?
Las medidas proteccionistas y el 'salvase quien pueda' parecen no salvar a
nadie. Se atribuirá la creciente inestabilidad monetaria al 'nacionalismo
económico', conforme se vislumbre ese entorno. En esta coyuntura emergerá la
tesis de que los problemas mundiales solo pueden ser abordados por
instituciones globales. Las políticas nacionales serán tildadas como productos
de la estrechez mental. Ante el escenario de inseguridad, a las élites
financieras con más problemas nada les agradaría más que la creación de un
Banco Central Mundial. Los líderes occidentales, como el primer ministro de
Inglaterra Brown, ya han llamado a crear un Banco Central Mundial. ¿Quienes
son los más interesados? Occidente, y en primer lugar EEUU, sobrevive o
sucumbirá con lograr o no una salida global. Una ONU reformada habría de
proveer el marco de referencia de un Banco Central Mundial.
La llamada “Comisión Stiglitz” nombrada por la asamblea general de la ONU
para dar recomendaciones ante la crisis financiera y monetaria señala la
necesidad de crear un Consejo de Coordinación Económica Global dentro de las
Naciones Unidas. La comisión señala que en la actualidad la regulación
financiera se realiza básicamente a nivel nacional, subrayando la necesidad de
una mayor coordinación en este campo mediante instituciones globales. No basta
el G7 o G8 ni el G20. Se busca aglomerar a través de las Naciones Unidas a los
192 países miembros. La comisión señala los peligros de la moneda de reserva
única de la actualidad pero señala que la introducción de varias monedas que
operen como tal pueda conllevar mayores peligros aún. La comisión hace una
clara recomendación no solo de una regulación financiera a nivel global sino
también de la competencia internacional.
¿Cuál es el peligro? Así como la Unión Europea se creó con las expectativas
de un marco de coordinación, esta iniciativa en manos de los actuales actores
sociales correrá aún mayor riesgo de desembocar en un poder cada vez más
centralizador y esta vez a nivel global. Lo anterior puede desembocar en un
totalitarismo global. La subordinación del Estado-nación a una gobernabilidad
mundial ha de estar en función de la ciudadanía y no para, en última
instancia, servir al interés privado que prevalece en la concepción de la
comisión Stiglitz. A partir de esta lógica estamos de acuerdo con
François Houtart, se precisa definir objetivos comunes que reafirman la
vida en vez de amenazarla cada vez más.
Lo anterior implica el uso responsable de los escasos recursos naturales,
dando vida a las cosas que producimos en vez de fomentar el consumismo. Un
respeto por la vida natural como fuente de toda la vida en vez de verlo como
mero objeto de explotación. Definir las prioridades en las necesidades desde
el sujeto vivo y concreto sin exclusiones en vez de dejarlo al libre juego del
mercado. Esto implica priorizar el valor de uso de las mercancías y no
exclusivamente su valor de cambio. Definir las prioridades desde las
necesidades del sujeto supone una verdadera democracia participativa hasta en
el seno de la producción. Implica hacer a todas y todos realizarse como sujeto
de su propia historia, implica respetar la multiculturalidad y desarrollar
tolerancia ante las diversas formas de pensar o creer. En fin implica crear
otra civilización.
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