(IAR
Noticias)
21-Febrero-09
Cada vez más estadounidenses
reclaman una investigación oficial de los delitos que pueda haber
cometido el gobierno del ex presidente George W. Bush en su "guerra
contra el terrorismo".
Por William Fisher - IPS
P ero políticos y abogados se muestran divididos al
respecto. Y el presidente Barack Obama parece ambivalente.
Obama dijo que "nadie está por encima de la ley, y si hay instancias
claras de faltas, esa gente debería ser juzgada como cualquier
ciudadano común". "Pero, hablando en general, estoy más interesado
en mirar hacia delante que en mirar hacia atrás", agregó.
Antes de su nombramiento como fiscal general de Obama, Eric Holder
parecía más firme sobre la eventualidad de juicios.
"Nuestro gobierno autorizó el uso de la tortura, aprobó la
vigilancia electrónica secreta contra ciudadanos estadounidenses,
detuvo en secreto a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso
legal, negó el hábeas corpus a cientos de acusados de combatientes
enemigos y autorizó los procedimientos que violan tanto el derecho
internacional como la Constitución de Estados Unidos… Le debemos una
admisión al pueblo estadounidense", dijo.
Pero en su audiencia de confirmación ante el Senado, Holder atemperó
sus respuestas para acercarse a la posición de Obama.
La encuestadora Gallup indicó esta semana que dos tercios de los
estadounidenses encuestados están a favor de una investigación
oficial sobre las faltas en la era de Bush. Del total, 38 por ciento
se inclinan por una investigación penal y 25 por ciento, por una
comisión independiente.
Inicialmente, el presidente se abstuvo de formular comentarios sobre
una propuesta del presidente del Comité Judicial del Senado, el
demócrata Patrick Leahy, de constituir una "comisión de la verdad"
similar a las creadas tras el apartheid en Sudáfrica o de dictaduras
en América Latina.
Esta comisión estaría a cargo de investigar abusos a detenidos y
otros mecanismos violatorios de los derechos humanos inspirados
políticamente en el Departamento de Justicia durante el gobierno de
Bush.
Obama dijo entonces desconocer la propuesta de Leahy, aunque no la
descartó explícitamente.
Tal "comisión de la verdad" es una de varias ideas de quienes
pretenden revisar el pasado, limpiar el sistema judicial y restaurar
la reputación del país en el mundo.
Leahy dijo que el objetivo primordial de la comisión será conocer la
verdad más que juzgar a ex funcionarios, pero señaló que la
investigación debería ir mucho más allá de los delitos en el
Departamento de Justicia, para incluir la inteligencia antes de la
guerra de Iraq y acciones del Departamento de Defensa.
Tal comisión de la verdad, al igual que la sudafricana, tendría
poder para citar testigos y acusados, pero no para determinar
condenas, explicó.
Este equipo debería investigar el despido de fiscales
estadounidenses que se resistían a aceptar órdenes que consideraban
ilegales, maltratos y torturas a detenidos sospechosos de terrorismo
y la autorización de escuchas telefónicas sin orden judicial, según
Leahy.
También indicó que a los testigos se les podría conceder una
inmunidad judicial limitada para facilitar su testimonio.
Otros demócratas exigieron el procesamiento penal de quienes
autorizaron mecanismos cuestionados en la guerra contra el
terrorismo.
Los republicanos han replicado que las decisiones adoptadas tras los
atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 --que acabaron
con 3.000 vidas en Nueva York y Washington-- no deberían ser
cuestionados a posteriori.
Una medida posiblemente más fuerte fue propuesta por el presidente
del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el demócrata
John Conyers, y otros nueve legisladores.
El proyecto implicaría la creación de una Comisión Nacional sobre
Poderes Presidenciales de Guerra y Libertades Civiles, con poder de
citación a testigos y un presupuesto de unos tres millones de
dólares.
Esa comisión investigaría asuntos que van desde maltratos a
detenidos hasta el uso de métodos de tortura como el "waterboarding"
o "submarino", pasando por las "entregas extraordinarias" ("extraordinary
renditions") clandestinas de prisioneros a países conocidos por
violar los derechos humanos.
Los miembros de este equipo procederían de fuera del gobierno y
serían designados por el presidente y líderes parlamentarios de los
dos partidos.
Se trataría de un organismo similar a la Comisión 9/11, creada luego
para examinar el fracaso del gobierno en prever los atentados de
2001. La investigación de esa comisión no condujo al juicio de
ningún funcionario.
Organizaciones de derechos humanos y abogados proponen iniciativas
más contundentes.
Amnistía Internacional lanzó una campaña de presión a los
legisladores para que investiguen los abusos del gobierno de Estados
Unidos en la guerra contra el terrorismo y lleven a juicio a los
responsables.
La organización pide al Obama y al Congreso que creen una comisión
independiente e imparcial para examinar el uso de las torturas, las
detenciones indefinidas, las entregas extraordinarias y otras
políticas antiterroristas ilegales.
Sin embargo, Amnistía no ve contradicciones entre un organismo como
la Comisión 9-11 y otro "de verdad y reconciliación".
"No creo que los dos enfoques sean excluyentes. Ambos pueden avanzar
al mismo tiempo. Las inmunidades no deben ser absolutas", dijo a IPS
Tom Parker, de Amnistía.
Marjorie Cohn, presidenta del Colegio Nacional de Abogados, rechaza
la creación de una "comisión de la verdad".
"Como dijo el presidente Obama, 'nadie está por encima de la ley'.
El fiscal general debería designar a un juez especial que investigue
y enjuicie a funcionarios del gobierno de Bush y a abogados que
establecieron la política que propició crímenes de guerra", dijo
Cohn a IPS.
"Las comisiones de verdad y reconciliación son usadas por
democracias nacientes o en transición. Dar inmunidad a testigos
asegura que los responsables de torturas y abusos y que los espías
ilegales nunca sean llevados a la justicia", agregó.
"Las inmunidades podrían comprometer un juicio penal, como demuestra
la experiencia del caso Irán-Contras", dijo a IPS Peter M. Shane,
profesor de derecho de la Universidad Estatal de Ohio. "Las
democracias dependen de una impasible comprensión del pasado."
Una "comisión de la verdad" para investigar a poderosos funcionarios
constituiría una "liviandad judicial" frente al riguroso
enjuiciamiento de "acusados por narcotráfico y delitos no violentos
arrojados promiscuamente en superpobladas prisiones", dijo a IPS
Brian J. Foley, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad
de Boston.
El constitucionalista David Cole, de la Universidad de Georgetown,
cree que el gobierno de Obama o el Congreso "deberían, como mínimo,
designar una comisión independiente, bipartidaria y selecta, para
investigar y determinar responsabilidades por la adopción de
políticas coactivas de interrogatorios de Estados Unidos".
Esta divergencia de puntos de vista coloca a Obama en una posición
incómoda. |