La decisión iraní de seguir desarrollando su programa
nuclear parece haber empujado a Rusia y China a adherirse a la postura de las
potencias occidentales, que preparan nuevas sanciones contra Teherán.
IAR
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/
AFP
Los seis países encargados de la cuestión nuclear
iraní -Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania- "están
todos de acuerdo para rechazar a un
Irán dotado de armas nucleares" y varios de ellos "reflexionan sobre nuevas
sanciones", según un responsable europeo que pidió el anonimato.
Desde la controvertida elección presidencial iraní de junio, el régimen se
endurece un poco más cada día. Entre los críticos de Irán figuran ahora los
responsables rusos y chinos, un hecho inédito.
"Los iraníes no han logrado en 2009 inventar respuestas susceptibles de
dividir al grupo de Seis", afirma una fuente diplomática en París. "Y sus
últimos anuncios, la creación de nuevas fábricas de enriquecimiento de uranio,
un enriquecimiento hasta el 20%, sólo sirven para reforzar la unidad de la
comunidad internacional", agrega.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) propuso a Irán que
exportase a Rusia y Francia una parte de su uranio enriquecido para que fuese
transformado en combustible nuclear para un reactor de investigación iraní. Pero
Teherán se negó a transferir su uranio al extranjero.
Este estancamiento condujo a la adopción hace una semana de una resolución de
la AIEA en la que condenaba el programa nuclear de Irán. Occidente teme que
Teherán esté intentando fabricar armas nucleares, a pesar de que éste lo ha
negado en repetidas ocasiones. Esta resolución fue copatrocinada y adoptada por
Rusia -calificada desde hace tiempo como socio privilegiado de Teherán- y
aprobada por China.
Para los diplomáticos, "la verdadera ruptura para Rusia se produjo tras la
revelación en septiembre por Washington, París y Londres de la construcción
secreta de una nueva instalación de enriquecimiento en Irán". Desde entonces,
las relaciones ruso-iraníes se volvieron tensas. Moscú retrasó la puesta en
funcionamiento en Irán de la central nuclear de Bushehr, construida por rusos, y
la entrega de los iraníes de misiles tierra-aire de defensa antiaérea S-300.
"La idea de sanciones contra Irán es defendida en Moscú", afirma Fiodor
Lukianov, redactor jefe de la revista Russia in Global Affairs. "La verdadera
cuestión es ¿qué sanciones? Ahí habrá un gran desacuerdo, Rusia no apoyará
sanciones firmes mientras que Estados Unidos querrá que sean muy duras",
considera.
La postura de China en menos clara. Está por ver si Pekín opondrá sola su
veto a una futura resolución aprobada por Rusia.
Si "China participa en las presiones contra Teherán, no se trata de un cambio
fundamental", considera Shi Yinhong, experto en relaciones internacionales en
Pekín, que interpreta este giro como la consecuencia del cambio de postura de
Rusia.
Tanto China como Rusia han votado en el Consejo de Seguridad de la ONU a
favor de la cinco resoluciones adoptadas hasta ahora contra Irán, tres de las
cuales comportan sanciones. Sin embargo, ambos países habían actuado previamente
para limitar su alcance y podrían volver a hacerlo en este caso.
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Philippe Rater y oficinas de la AFP