El banco central de los Emiratos Árabes Unidos indicó el domingo que pondrá a
disposición de los bancos locales e internacionales que operan en el país una
línea de crédito y resaltó su respaldo a las instituciones financieras.
Por
Chip Cummins y
Andrew Critchlow - The Wall Street Journal
El
miércoles, Dubai informó que buscaría postergar los pagos de la deuda de su
empresa insignia, Dubai World, lo que causó un derrumbe inicial en los mercados
globales la semana pasada. El gobierno federal en Abu Dhabi, que este año
rescató a Dubai con una inyección de unos US$10.000 millones, no ha anunciado
nuevas iniciativas, lo que ha consternado a los inversionistas.
El mensaje del banco central parecía orientado a restaurar la confianza antes
del lunes, cuando los bancos y las bolsas reanudan sus operaciones después de un
largo feriado musulmán. El comunicado, no obstante, no mencionó directamente a
Dubai.
La entidad informó en un comunicado por correo electrónico que había enviado
un mensaje a los bancos "poniendo a su disposición una línea de crédito de
liquidez especial adicional ligada a las actuales cuentas del banco central, a
una tasa de 50 puntos base [medio punto porcentual] por encima de la Eibor a
tres meses", en referencia a la tasa interbancaria ofrecida por los Emiratos
Árabes Unidos.
El banco central no especificó el tamaño ni el valor de la línea de crédito y
agregó que el sistema bancario del país "es más sano y sólido que hace un año".
El organismo, sin embargo, podría divulgar un mensaje más explícito de apoyo
para Dubai antes de la apertura de los mercados.
Según fuentes al tanto de la situación, funcionarios del gobierno, tenedores
de bonos y hasta ejecutivos que habían colaborado con representantes de Dubai y
Dubai World para tratar de resolver sus aprietos financieros no fueron
advertidos con anticipación sobre el anuncio del aplazamiento en los pagos.
"Nadie revisó nada con nadie", manifestó una de las personas. Eso ha abierto
la puerta a nuevas especulaciones sobre tensiones entre los gobiernos locales de
las ciudades-estado. Abu Dhabi y Dubai son dos de los siete emiratos
semiautónomos que conforman los Emiratos Árabes Unidos. La capital se encuentra
en Abu Dhabi, un emirato donde abunda el petróleo, lo que refleja su riqueza y
poderío dentro de la federación.
Funcionarios de ambos gobiernos han negado en repetidas ocasiones cualquier
tipo de ruptura e insistido en que todas las negociaciones sobre un apoyo
financiero a Dubai se han realizado entre Dubai y entidades federales como el
banco central y los ministerios de Finanzas.
La decisión de Dubai, no obstante, golpeó a bancos y empresas estatales de
Abu Dhabi. Los inversionistas asestaron un duro golpe a los bonos de Dubai luego
del anuncio del miércoles, pero también se desprendieron de los de Abu Dhabi,
que en los últimos meses había levantado fondos de forma agresiva en los
mercados internacionales de deuda.
El costo de un seguro contra una cesación de pagos de Abu Dhabi llegó a
dispararse 40% el jueves. El anuncio también golpeó a los bancos de los Emiratos
Árabes Unidos, tanto en Dubai como en Abu Dhabi, que figuran entre los mayores
acreedores de Dubai y sus entidades corporativas.
El manejo del anuncio provocó "absoluta consternación" entre las autoridades
federales, señaló una fuente cercana. Un vocero del gobierno federal en Abu
Dhabi no quiso hacer comentarios al respecto. La confusión ha sido agravada por
la falta de transparencia de Dubai sobre la solicitud de aplazamiento. Un vocero
del Departamento de Finanzas de Dubai, que emitió el comunicado, dijo que no
podía comentar más allá del anuncio.
El jueves en la noche, luego de dos días de pánico en los mercados globales,
el jeque Ahmed bin Saeed Al Maktoum, un alto funcionario de finanzas de Dubai y
presidente de la junta directiva de la aerolínea Emirates, señaló en un
comunicado que el anuncio había sido cuidadosamente planificado y prometió
brindar más detalles esta semana."Esta es una decisión de negocios sensible",
aseveró en el comunicado.
El anuncio del miércoles pareció constituir el último de una seguidilla de
traspiés y medidas inadecuadas del jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum y su
reducido equipo de asesores económicos en su lucha por contener las secuelas de
la crisis global.
A comienzos del siglo XX, Dubai no era mucho más que un centro de comercio de
perlas y de distribución regional. Un descubrimiento de petróleo en los años 60
dio lugar a una ola de inversiones, pero para la década siguiente era claro que
los limitados recursos petroleros no durarían para siempre. La familia
gobernante creó otras oportunidades, al construir en su momento el puerto más
grande de la región e invertir en turismo y transporte. Cuando Mohammed asumió
como príncipe heredero, tomó el control del desarrollo económico del emirato.
Organizó la economía de la ciudad-estado alrededor de los conglomerados
estatales y nombró a lugartenientes fieles al frente de ellos.
El sultán Ahmad bin Sulayem, el hijo de un cercano asesor del padre de
Mohammed, dirigió Dubai World, el conglomerado estatal de puertos y bienes
raíces. Dos otros asistentes de alto perfil se encargaron de Dubai Holding, el
vehículo personal de inversión del gobernante, y de Emaar Properties PJSC, una
inmobiliaria semiestatal. Las tres firmas compitieron entre sí por ambiciosos
proyectos y capital, aprovechando el entusiasmo de los bancos locales y globales
para otorgar préstamos en medio del auge regional impulsado por el petróleo. La
división inmobiliaria de Dubai World construyó una isla en forma de palmera
repleta de hoteles de lujo y mansiones, y empezó a desarrollar otras dos. Emaar
levantó el rascacielos más alto del mundo.