a Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
ha condenado este viernes a Irán, por primera vez desde 2006,
por su polémico programa nuclear y su falta de cooperación en la investigación
de sus actividades atómicas.La resolución aprobada expresa la "seria
preocupación" de que Teherán siga "desafiando las exigencias" de la comunidad
internacional, que pide entre otros asuntos una suspensión completa del
enriquecimiento de uranio en Irán.
Entre los 35 países miembros de la Junta, 25 votaron a favor, tres
en contra de esta resolución y seis se abstuvieron, mientras que
Azerbaiyán abandonó la sala antes de la votación.
Los tres países que votaron en contra son Cuba, Venezuela y Malasia,
mientras que se abstuvieron Turquía, Pakistán, Afganistán, Brasil, Sudáfrica y
Egipto.
El texto, elaborado por Alemania en coordinación con las cinco potencias
del Consejo de Seguridad, se producía mientras el OIEA espera una respuesta
iraní a su propuesta de trasladar la mayor parte del uranio
enriquecido en Irán al exterior.
En el marco de esta medida de creación de confianza, Francia y Rusia se han
comprometido a convertir ese material en combustible nuclear para un reactor
científico en Teherán.
Por otra parte, la resolución de hoy critica la
construcción sin aviso previo de una nueva planta de enriquecimiento
de uranio en la ciudad de Quom, al suroeste de Teherán.
El hecho de que Irán no haya informado a tiempo al OIEA de la existencia de
esa instalación "no contribuye a la creación de confianza", dice el documento.
La planta de Quom "reduce el nivel de confianza sobre la ausencia de otras
instalaciones" y crea dudas sobre si "existen otras instalaciones
nucleares en Irán que no han sido declaradas", advierte la
resolución.
Irán reconoció en septiembre pasado que está construyendo en Quom una
segunda planta de enriquecimiento de uranio, mucho más
pequeña que el centro de Natanz, lo que ha causado inquietud en la comunidad
internacional.
El malestar se debe a que muchos expertos consideran que el tamaño de la
instalación, que entrará en funcionamiento en el año 2011, no es consistente
con un programa nuclear civil.
Estados Unidos y la Unión Europea sospechan que Irán está
trabajando en un programa nuclear militar clandestino, algo que
Teherán niega alegando necesidades médicas y energéticas para su programa
atómico.