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El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, durante la rueda de prensa
celebrada el pasado 25 de septiembre en Nueva York. |
Zbigniew Brzezinski, íntimo asesor oficioso de Obama en seguridad nacional,
ya había colocado los límites de la confrontación con Irán al pronunciarse
categóricamente contra una aventura militar israelí, donde EU saldría como el
principal perdedor (el segundo afectado sería China) y Rusia como el gran
vencedor a consecuencia del alza estratosférica del petróleo (ver "Radar
geopolítico", Contralínea, 6/10/09).
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
Empieza a desactivarse la crisis nuclear entre EU e Irán por la
vía diplomática cuando han surgido alentadoras señales de arreglo durante la
conferencia en Ginebra entre Irán y los cinco miembros del Consejo de Seguridad
de la ONU (todas potencias nucleares: EU, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China),
sumados de Alemania: acto mayúsculo eclipsado, un día después, por la humillante
derrota de la sede de Chicago ante Río de Janeiro para realizar los juegos
olímpicos de 2016. Son los momentos de la parusía de las nuevas potencias
emergentes desde Brasil hasta Irán.
El presidente Mahmud Ahmadinejad sabía que el arreglo con EU era factible
desde un mes atrás (mediante negociaciones tras bambalinas) y supo discriminar,
como si se tratara de una microcirugía cerebral, las supuestas posturas
unificadas de Obama, el premier británico Brown y el presidente Sarkozy,
quienes, al margen de la cumbre del G-20, exhibieron una pomposa pose muscular.
Durante su estancia en la Asamblea General de la ONU, Ahmadinejad evitó
hábilmente tocar siquiera con el pétalo de una rosa a Obama, quien, dígase lo
que se diga, avanzó su gran visión de "un mundo libre de armas nucleares".
Al contrario, el presidente iraní replicó en forma feroz a sus detractores
europeos miembros de la OTAN.
El espectacular arreglo entre Irán y EU adopta la muy sensata propuesta rusa
de participar en "el bajo enriquecimiento de uranio" para los fines
pacíficos de Irán, que también aceptó la inspección por la AIEA, el 25 de
octubre, de su nueva planta atómica cerca de la ciudad sagrada de Qom (RIA
Novosti, 4/10/09).
Zbigniew Brzezinski, íntimo asesor oficioso de Obama en seguridad nacional,
ya había colocado los límites de la confrontación con Irán al pronunciarse
categóricamente contra una aventura militar israelí, donde EU saldría como el
principal perdedor (el segundo afectado sería China) y Rusia como el gran
vencedor a consecuencia del alza estratosférica del petróleo (ver "Radar
geopolítico", Contralínea, 6/10/09).
En materia nuclear no es lo mismo Obama que su bélico antecesor, quien estaba
dispuesto a incendiar el planeta con el fin de capturar los hidrocarburos
ajenos. De allí que sea trascendental la adopción por Obama de medidas
homogéneas y transparentes en desnuclearización para dejar atrás las flagrantes
complicidades ideológicas de EU en favor de sus aliados y en contra de sus
adversarios, así como sus ambigüedades y, sobre todo, sus dos pesas y mil
medidas que dejaron lisiado al Tratado de No-Proliferación (TNP), que el año
entrante será sometido a la "revisión" quinquenal.
Llamó la atención el artículo de Pepe Escobar, analista de Asia Times
(1/10/09), quien habrá sido el primer sorprendido del esbozo de arreglo nuclear
en Ginebra entre EU e Irán. Escobar pensaba que la reunión de Ginebra daría
lugar a la aplicación de la canción (no es broma) de John McCain, el superbélico
candidato presidencial del Partido Republicano: "bombardear, bombardear,
bombardear Irán".
El atractivo del artículo radica en que demuestra cómo EU ha adoptado dos
posturas antagónicas frente a la misma nuclearización pacífica de Brasil e Irán.
Que conste que Pepe Escobar se postuló durante las recientes elecciones
controvertidas de Irán como uno de los máximos partidarios de la "oposición
verde" y en contra de la relección del presidente Ahmadinejad, a quien
literalmente trituró al unísono de la "dictadura de los ayatolas".
Para el autor de la columna El ojo itinerante, los participantes de la
reunión multilateral de Ginebra deberían seguir el ejemplo del presidente
brasileño Luiz Inacio Lula da Silva (hoy tan de moda por sus hazañas
multipolares): "Al margen de la Asamblea General de la ONU, Lula dialogó
durante una hora con el presidente Mahmud Ahmadinejad cara a cara (sic) y lo
invitó a visitar Brasil en noviembre" (¡hay que asistir!).
La postura
de Lula es diáfana: "Lo que deseo para Irán es lo que siempre he de-seado
para Brasil: un programa nuclear civil pacífico". No faltarán adictos
bélicos que exhumen las veleidades de construir una bomba atómica por
algunos círculos gubernamentales de Brasil (ver Bajo la Lupa, 30/9/09), lo
cual sería extrapolado a la teocracia chiíta iraní.
De acuerdo con Pepe Escobar, "Lula representa una isla de sentido común
en un océano de histeria" cuando los mandatarios europeos occidentales
practican el espantapájaros del Armageddon si Irán no cede a sus
exigencias en los próximos tres meses.
Escobar expone la postura del primer ministro israelí Bibi
Netanyahu, quien anunció sin morderse la lengua en la ONU que "la mayor
amenaza que hoy enfrenta el mundo es el matrimonio del fundamentalismo
religioso y las armas de destrucción masiva".
El periodista despedaza la retórica hueca del primer ministro israelí: "
inmune a la ironía, Netanyahu olvidó obviamente que Irán, como Irak en 2003,
no posee armas de destrucción masiva, de acuerdo con la AIEA. Israel posee
armas de destrucción masiva, rechaza firmar el TNP, no permite que sus armas
atómicas sean inspeccionadas, como el primer ministro turco Recep Tayyip
Erdogan se apresuró a clarificar. En cuanto al fundamentalismo religioso, el
sionismo supera al chiísmo iraní". Lo peor: "dejar que la política
global sea determinada por alguien como Netanyahu". ¡Totalmente de
acuerdo!
“Brasil, al igual que Irán –compara–, es signatario del TNP. Como Irán,
enriquece uranio. Como Irán, no permite inspecciones ilimitadas e invasivas
de la AIEA. Y, como Irán, ha guardado en secreto algunos aspectos de su
tecnología nuclear”.
Puntualiza que "Brasil enriquece uranio a menos de 5 por ciento como
parte de su industria nuclear de mil millones de dólares con los que
invertirá en siete nuevas plantas atómicas para diversificar su consumo de
petróleo y energía hidroeléctrica. Brasil planea dar inicio a la exportación
de uranio enriquecido antes de 2014. Las centrífugas brasileñas pueden ser
usadas para producir alto uranio enriquecido (nota: para bombas atómicas).
Pero ése es un asunto de voluntad política", ya que "su Constitución lo
prohíbe. En Irán la situación es similar". Entonces, ¿por qué tanta
alharaca?
A su juicio, "Israel, las diversas marionetas de dirigentes y
dictadores sunnitas árabes y las patéticas derechas de EU y Europa temen la
influencia regional de Irán y desean derrocar al régimen. El contencioso
nuclear iraní no puede constituir una mejor historia de encubrimiento para
un cambio de régimen". Para concluir aduce que "Brasil puede ser un
líder natural en Sudamérica, pero no amenaza a nadie; mientras Irán, líder
regional, amenaza la hegemonía nuclear secreta de Israel en Medio Oriente".
¡Y ésa sí que es una gran diferencia!
Al corte de caja de hoy, todo indica que Obama, a diferencia de Baby
Bush, no está dispuesto a hacerle su enésima guerra a Bibi
Netanyahu, esta vez contra Irán.