sus recién cumplidos 76 años, el enviado especial de EEUU en Oriente
Próximo, George Mitchell, no se imaginaba que iba a sudar tanto
para lograr tan sólo una reunión. Tras una maratoniana y desesperada jornada en
Jerusalén y Ramala, Mitchell abandona este viernes la región decepcionado por no
conseguir que el presidente palestino, Abu Mazen, y el primer ministro israelí,
Benjamin Netanyahu, se reúnan la semana próxima en Nueva York.
Ahora sólo la intervención personal del presidente estadounidense, Barack
Obama, puede conseguir que ambos se citen por primera vez en lo que sería la
reanudación del proceso de paz.
De 'via dolorosa' se puede calificar la última jornada de Mitchell, que
inicialmente tenía previsto acabar sus gestiones el pasado martes. A primera
hora de la mañana se reunió con Netanyahu para arrancar el compromiso de
congelar la construcción en los asentamientos durante un año. Al parecer, el
líder israelí sólo está dispuesto a una moratoria de seis o como máximo
nueve meses, y sin incluir Jerusalén Oriental en el paquete congelado.
Posteriormente, Mitchell viajó a Ramala para pedir a Abu Mazen que acepte
reunirse con Netanyahu. El 'rais' palestino le contestó lo mismo que los dos
anteriores días: "Sin una parálisis completa de la construcción en Cisjordania,
incluyendo Jerusalén Este, no habrá cumbre".
Frenar las colonias
Pese a que la misión parecía ya imposible, Mitchell regresó por la tarde a
Jerusalén para mantener con Netanyahu su cuarto encuentro en tan sólo tres días.
Minutos antes de que el primer ministro israelí —al igual que el pueblo judío en
Israel y la diáspora— iniciara las festividades del año nuevo judío 5770,
Mitchell lo intentó pero sin éxito.
De ahí que no hubiera declaraciones de Mitchell o Netanyahu, pero sí del lado
palestino para oficializar lo que todos sabían: el fracaso del emisario de Obama.
"Las posibilidades de una reunión entre Abu Mazen y Netanyau son casi
nulas. Nosotros seguimos exigiendo que el fin de la construcción en las
colonias en los territorios ocupados sea completos", afirmó el jefe negociador
palestino, Saeb Erekat.
"Estados Unidos desea que se celebre la reunión para proclamar la reanudación
del proceso de paz de cara a un acuerdo definitivo pero sin cesar completamente
la construcción en las colonias. No lo vamos a permitir", añadió.
El primer ministro palestino, Salam Fayad, declaró a la cadena BBC en árabe
que "no hay diferencias entre Cisjordania y Jerusalén Este. Es
una exigencia del plan de paz de la Hoja de Ruta que aprobó en su momento el
Gobierno israelí".
Entre Arafat y Sadat
Con motivo del año nuevo judío, Netanyahu ha concedido entrevistas a las
cadenas de televisión israelíes. Respecto a la posible cumbre con Abu Mazen, ha
afirmado: "Estoy dispuesto a reunirme con el presidente palestino ahora mismo.
Sin condiciones y por el bien de los dos pueblos. Si quiere reunirse, perfecto.
Si no, es su decisión. Abu Mazen debe ser valiente. Que me ponga a
prueba en las negociaciones. Si hay un acuerdo definitivo, debe ser lo
suficientemente valiente para decir a su pueblo que el conflicto ha acabado".
En otro mensaje a su potencial interlocutor, Netanyahu ha señalado que Abu
Mazen "debe decidir si que quiere ser [Yasir] Arafat o [Anuar] Sadat", en
referencia a los fallecidos líderes palestino y egipcio.
Sobre el delicado tema de las colonias que aleja hoy en dia la reanudación de
las negociaciones y le enfrenta a Obama, Netanyahu reconoce que "una
congelación completa significa construcción cero. Es decir, no
construir viviendas ni colegios o guarderias. Yo no estoy dispuesto a dañar la
vida normal de los habitantes israelíes. Yo acepto lo que llamo reducción en la
construcción".
Hoy en dia, Netanyahu y Abu Mazen están de acuerdo en una cosa: Mitchell les
abandona sin conseguir resultados. El veterano emisario tiene
más trabajo de lo que imaginaba.