eino Unido dijo que el juicio al empleado de su delegación era un
"escándalo".
"Nosotros deploramos estos juicios y las denominadas confesiones de
prisioneros a los que se han denegado los derechos humanos básicos", dijo una
portavoz del Ministerio de Exteriores británico.
La ciudadana francesa y el empleado de la embajada estaban entre las docenas
de procesados el sábado acusados de violar las leyes religiosas en el segundo
juicio masivo que busca disolver la oposición moderada y acabar con las
protestas que estallaron después de las elecciones presidenciales del 12 de
junio.
La francesa Clotilde Reiss fue acusada de "actuar en contra de la seguridad
nacional al tomar parte en los disturbios... recoger información y enviar
fotografías de las protestas al exterior", dijo la agencia de noticias estatal
IRNA.
Espiar y actuar en contra de la seguridad nacional está castigado con la pena
de muerte bajo la ley islámica de Irán.
Reiss confesó sus "errores" y pidió clemencia, dijo IRNA.
El empleado de la embajada británica, Hossein Rassam, fue acusado de
espionaje y confesó haber entregado información de las manifestaciones a
Washington, dijo IRNA.
"Se disculpó ante la nación iraní y pidió perdón", añadió.
La policía antidisturbios utilizó la fuerza para disolver a manifestantes y
familiares de los procesados reunidos en el exterior del tribunal.
"Familiares de los procesados y un gran grupo de personas se reunieron en
frente del edificio del tribunal el sábado. Cuando cantaron 'Allahu Akbar' (Dios
es el más grande), la policía antidisturbios los atacó para dispersar a la
multitud", dijo la página web reformista Mosharekat.
Al menos 26 personas han muerto y centenares fueron detenidas en los
violentos días posteriores a las elecciones en Irán. Moderados dicen que los
comicios estaba amañados para conseguir la victoria del presidente Mahmud
Ahmadinejad, pero las autoridades dicen que fue la votación "más limpia" desde
la revolución islámica de 1979.
Las elecciones y las protestas han sumergido a Irán en su mayor crisis
interna en 30 años, con la exposición pública de profundas divergencias en el
seno de la clase clerical dirigente.