as elecciones presidenciales del 12 de junio "son el principio de cambios
importantes en Irán y en el mundo", ha dicho el reelegido Mahmud Ahmadineyad
en su discurso de investidura como nuevo presidente en el Parlamento iraní.
Estas promesas de cambio no supondrán ningún tipo de esperanza para la
oposición al régimen iraní, ya que Ahmadineyad ha puntualizado que Irán
seguirá resistiendo "frente a las fuerzas opresivas", a las que cree estar
detrás de las masivas protestas surgidas tras las elecciones del 12 de junio,
cuyos resultados no fueron aceptados por los líderes opositores Musavi y
karrubi.
En su discurso, el reelegido presidente se refirió a Washington y a los
países occidentales que hasta ahora se han negado a felicitarlo por su segundo
mandato. "Nadie en Irán espera sus felicitaciones", dijo.
Los líderes de varios países, como Reino Unido, Francia y Alemania se han
negado a enviar sus saludos a Ahmadineyad por las acusaciones de fraude
electoral por parte de la oposición.
Al menos, una decena de manifestantes fueron detenidos por la policía
iraní, que montó un fuerte despliegue de seguridad en las calles adyacentes al
Parlamento, en el centro de Teherán. Fueron esposados y llevados a furgones
policiales.
La Policía iraní ha montado esta mañana uno de los mayores despliegues
policiales de los últimos tiempos en los alrededores del Parlamento iraní para
disuadir a la oposición de las protestas y concentraciones durante el acto de
investidura como nuevo presidente de Mahmud Ahmadineyad, que comenzó a primera
hora.
Miles de personas se encuentran congregadas en la calles adyacentes
al Parlamento, en el centro de Teherán, vigilados por cientos de policías que
les obligan a continuar la marcha sin pararse, según ha podido comprobar Efe.
Algunos manifestantes pudieron corear gritos como "muerte al dictador" al
tiempo que acusaban al presidente de fraude.
Otros testigos indicaron que otras cinco jóvenes fueron conducidas hasta el
interior de un vehículo, al parecer un coche policial camuflado,
mientras hacían el signo de la victoria y avisaban a los demás congregados que
estaba siendo detenidas.
Las fuerzas de seguridad han ordenado el cierre de todos los
comercios y establecimientos en la zona, para impedir que los
ciudadanos puedan detenerse en ellos.
La policía utilizó al parecer gas lacrimógeno para
dispersar a la multitud y aumentó aún más la seguridad cuando Ahmadineyad
estaba a punto de abandonar el edificio. Los opositores huyeron a las calles
cercanas.
"Yo, como presidente de la República islámica de Iran, juro ante el sagrado
corán, la nación iraní y ante Dios que seré el guardián de la religión
oficial, de la República islámica y de la Constitución", recitó el
mandatario en un acto presidido por el Presidente del Parlamento, Alí Lariyani.
La ceremonia de investidura se cumple según el calendario oficial, a los
dos días de que el líder supremo iraní, el
ayatolá Ali Jamenei, haya otorgado a Mahmud Ahmadineyad la orden firmada
para un segundo mandato de cuatro años en la presidencia de la República
Islámica de Irán.
Este acto se celebró con la ausencia de los líderes de la
"revolución
verde", los candidatos opositores Mir Hosein Musavi y Mehdi Karrubi y los ex
presidentes Hashemi Rafsanyani y Mohamad Jatamí, que han cuestionado los
resultados de las pasadas elecciones que dieron la victoria a Ahmadineyad y
que fue
fuertemente contestada en las calles de Teherán. El balance de la
represión de las protestas fue de 20 muertos, miles de heridos y
cientos de detenidos.
A partir de hoy, Ahmadineyad cuenta con un plazo de dos semanas para
presentar al Parlamento los miembros de su nuevo gabinete.
Por primera vez desde las elecciones del 12 de junio, la prensa
extranjera fue invitada por el gobierno a cubrir la ceremonia y ser
testigo eventualmente de las protestas fuera del Parlamento.