l primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, considera que es posible que
vuelva a haber relaciones pacíficas entre su país e Irán, pero sólo si cambia el
gobierno en la República Islámica, donde desde hace cuatro años ostenta el Poder
Ejecutivo Mahmud Ahmadineyad.
"No hay ningún conflicto entre la población iraní y la
israelí, y bajo un régimen diferente las relaciones pacíficas que existían en el
pasado podrían ser reestablecidas", explicó Netanyahu en una entrevista
concedida al diario alemán 'Bild'.
Pero el presidente iraní, quien ha llegado a negar el Holocausto y ha
amenazado con borrar del mapa al Estado de Israel, fue el
virtual ganador de las elecciones del pasado 12 de junio, aunque la oposición ha
denunciado fraude y el Consejo de Guardianes, encargado de ratificar el
resultado electoral, ha reconocido irregularidades.
Desde que se celebraron los comicios, Irán ha vivido las jornadas de
protestas más importantes desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979.
Decenas de miles de personas han salido a la calle para pedir la anulación de
las elecciones y expresar su apoyo al candidato opositor Mir Hosein Musavi.
Para Netanyahu, no hay "ninguna duda" de que los ciudadanos iraníes habrían
elegido un gobierno diferente si les hubieran permitido votar libremente. "Creo
que al régimen de Irán se le ha caído la máscara. Lo que estamos viendo en irán
es una poderosa sed de libertad por parte de un sector de la población", añadió.