uatro años después de su regreso al Líbano tras 15 años de exilio, el
general Michel Aoun se ha consagrado como la principal fuerza
cristiana del país del cedro. Tras conseguir 21 escaños en las elecciones
parlamentarias de 2005 cuando su grupo, Cambio y Reforma, obtuvo 21 escaños
frente a los 14 de la coalición Qornet Shehwan --encabezada por las Falanges y
las Fuerzas Libanesas--, Aoun firmó una sólida entente con Hezbolá en febrero de
2006 que hace al menos probable que su bloque parlamentario venza, aunque por
estrecho margen, en los comicios del 7 de junio.
El general, de 73 años, confía en esa victoria aunque admite que un Gobierno
de unidad nacional es la mejor fórmula para mantener la frágil estabilidad del
Líbano. Terminada su enemistad con Damasco, contra quien combatió por las armas
durante la ocupación siria del Líbano, Aoun ve en Israel el verdadero
enemigo de su país.
El líder de la Corriente Patriótica Libre adelanta en esta entrevista
exclusiva concedida a EL MUNDO desde su residencia de Rabieh su proyecto
político para un futuro Líbano laico y no confesional, donde ninguna secta
acapare el poder, no haya lugar para la corrupción y Hezbolá mantenga sus armas
para defender al país de Israel.
-- ¿Qué resultados arrojan los sondeos preelectorales que manejan?
-- Los sondeos nos dan ventaja. Existe la posibilidad de tener un grupo
parlamentario bastante importante. Controlar el Parlamento es difícil porque hay
muchos partidos, pero con nuestros aliados podemos tener una mayoría.
-- Hezbolá propone invitar a sus adversarios políticos a un futuro
Gobierno en caso de ganar las elecciones, ofreciéndoles un tercio de bloqueo.
¿Está usted de acuerdo?
-- Estoy de acuerdo, vamos a invitarles a participar a un Gobierno de unidad
nacional. Si ellos se niegan, tendremos otros suníes en el Ejecutivo con
nosotros [para cumplir con el Pacto Nacional, según el cual todas las
confesiones deben estar representadas].
-- ¿Qué ocurrirá si el 14 de Marzo gana y no ofrece el mismo pacto?
-- Ya veremos. Sería algo grave, como un golpe de Estado, es contrario al
Pacto Nacional. Según el Pacto, todos tenemos que estar representados de forma
equitativa.
-- Pero el 14 de Marzo sostiene que encontrará aliados chiíes para
respetarlos.
-- Ellos dicen que encontrarán chiíes que participen en el Gobierno. Veremos
si los encuentran. Cristianos seguro que encontrarán, pero no serán
representativos.
-- La principal crítica interna contra Hezbolá radica en los
acontecimientos de mayo de 2008, cuando dirigieron sus armas contra el interior
del Líbano.
-- No hay que mirar sólo al acontecimiento en sí, sino apreciar sus causas y
consecuencias. La causa fue una decisión gubernamental, y la consecuencia de
ésta ponían en peligro la seguridad [de Hezbolá]. El Gobierno de Siniora tomó
decisiones contrarias a la declaración ministerial de 2005. En la declaración se
declaraba que la Resistencia tiene el derecho de luchar para liberar el
territorio ocupado. Un sistema de comunicaciones protegidas forma parte de la
lucha armada. Y en un momento dado, el Gobierno rompe con ese acuerdo
[desautorizando la red de comunicaciones] creando una amenaza muy grave para
Hezbolá, y ésta reaccionó. Eso fue lo que pasó. Israel busca los pequeños
fallos, la red secreta de comunicaciones debe estar protegida. No fue una
cuestión política, sino un asunto que afectaba a la seguridad del Partido.
-- ¿Cree que aquellos combates generaron decepción entre su
electorado cristiano?
-- No se puede abusar en los ataques contra la seguridad de Hizbula porque
tienen armas y las va a utilizar para defenderse. Cuando se trata de autodefensa
todo el mundo usa las armas. Hezbolá estaba en una posición de legítima defensa
y nadie tiene que pedir permiso para usar las armas. Es normal que se produjese
una reacción tan fuerte.
-- ¿Veremos una repetición de esos acontecimientos?
-- No lo creo, salvo que se tomen decisiones contrarias a las consensuadas
por todos los partidos. En 2005 la mayoría actual había firmado el acuerdo con
Hezbolá, eran aliados y la mayoría lo era gracias a aquella alianza. Hay que
respetar los acuerdos.
-- ¿Cuál es su opinión sobre la liberación de los cuatro generales
encarcelados por su supuesta participación en el asesinato de Hariri? ¿Confía en
el Tribunal Especial?
-- Ahora creo que el Tribunal está politizado. No retiro mi apoyo al Tribunal
pero tengo mis reservas sobre sus trabajos, porque debería haber consecuencias
judiciales para aquéllos que han falsificado la investigacion y los que
manipularon a los testigos. Deben ser castigados. En todo caso, y esto concierne
a los jueces libaneses, no se puede dar [al Tribunal] prerrogativas ilimitadas.
Tenemos la protección de nuestra ley, no podemos someter a un libanés a una ley
diferente por un crimen que no ha cometido. Esa es mi reserva. No se le puede
dar plena autoridad [al Tribunal] salvo que respete la ley libanesa. Nuestras
leyes son incluso más duras cuando se descubre a un criminal respecto a las
leyes internacionales. Pero el cuanto al procedimiento, si no hay pruebas
incriminatorias no se puede mantener a nadie como acusado. No se puede repetir
la situación de los oficiales (…) cuatro años de prisión sin pruebas por puras
sospechas.
-- Hezbolá ha presentado un programa basado en igualdad y justicia
social. ¿Es aplicable este modelo al Líbano, característico por sus diferencias
religiosas y políticas?
-- La justicia social es incontestable, pero en cuanto a la igualdad hay que
aplicar una desconfesionalización del sistema político. Es necesario instaurar
un Estado civil laico, que todos los libaneses sean amparados por una ley laica,
y tras ello promover una desconfesionalización de la política. Es necesario que
ese trabajo comience para pasar de una cultura confesional y cerrada a otra
abierta y tolerante, hay que sustituir la política basada en la confrontación.
Hay que promover el conocimiento de los demás y habituarse a las diferencias,
para que el pueblo colabore en el cambio.
-- Se le ha criticado mucho por proponer una modificación a los
Acuerdos de Taef, que pusieron fin a la guerra civil.
-- Hay algunos desequilibrios en el funcionamiento de las instituciones. Es
necesario reestablecer la balanza. Por ejemplo, en caso de conflicto entre el
Parlamento y el Gobierno no se puede disolver la Cámara, y eso facilita una
acaparación de poder por parte del Gobierno. Eso es inadmisible.
-- ¿Qué ha cambiado en Damasco para que usted, que durante años luchó
contra la ocupación siria, se haya reconciliado con el país y haya visitado
Damasco?
-- Siria ya se ha ido. Entonces, ¿queremos continuar la guerra o establecer
un modus vivendi pacífico? Siria es nuestro único acceso terrestre a los países
árabes, nuestra seguridad está ligada a su seguridad y viceversa, y la primera
preocupación es nuestra seguridad. Es el único país [junto a Israel] con quien
compartimos fronteras. Lo que hacemos [desde su partido] es mantener una
politica de buena vecindad.
-- Ahora que se han establecido relaciones diplomáticas, ¿por qué la
mayoría parlamentaria sigue temiendo que Siria invada el Líbano?
-- Estaban tan subordinados a Siria [durante la ocupación] que ahora quieren
demostrar lo contrario. Eso demuestra cierto sentimiento de inferioridad:
aquellos que nunca aceptaron la tutela siria no actúan así. Yo resistí durante
años, en el Líbano y en el exilio, y nunca me humillé. Cuando ocupaban el
Líbano, combatí contra ellos. Ahora que se han ido, ya no hay motivos para
seguir en guerra. La guerra es una situación excepcional, pero una vez que se
acaban los motivos, ¿por qué tengo que estar en contra de Siria? En cambio los
otros se sometieron a la tutela siria, y cuando Siria partió le declararon la
guerra. Lo hicieron al revés del curso normal de acontecimientos. [Su asistente,
May Akl, hace un inciso para relatar cómo le explicó Aoun su decisión de viajar
a Siria. "Me dijo: El soldado valiente no es sólo el que muere en la batalla,
también el que sabe reconocer cuándo la batalla ha terminado"].
-- En el caso de que la coalición de Hizbula ganara las elecciones,
¿qué cambiaría en Oriente Próximo?
-- Fortalecería a la Resistencia. Hamas es demasiado pequeña para responder a
los ataques [israelíes] pero el modelo de Hezbolá está creciendo en la región.
En ese caso, Israel se encontraría frente a un grave peligro si no presenta una
aproximación basada en el derecho y la justicia para arreglar el problema
palestino. Cuanto más use la fuerza Israel, más crecerá Hezbolá.
-- Sus adversarios insisten en que Hezbolá deponga sus armas. ¿Puede
el Líbano defenderse de Israel sin Hezbolá?
-- Eso no es posible. Nunca podremos tener un equilibrio de fuerzas clásicas
en relación con Israel. Lo que nos da ventaja es la guerra subversiva, la
originada en España con las guerrillas contra Napoleón. Nosotros somos el hombre
que se enfrenta a la máquina: nuestra guerra es un individuo que lanza un cohete
anticarro contra el tanque, o puede que pronto, el hombre escondido con un misil
antiaéreo que abate el helicóptero o el avión que sobrevuela a baja altura. Esa
es nuestra guerra, hombres que se enfrentan contra máquinas. Y eso no está
incluido en la formación de un Ejército clásico.
-- ¿Entonces, a su juicio, cuál debe ser el destino de las armas de
Hezbolá?
-- Deben mantenerlas hasta el final del conflicto, y este es un conflicto
interminable porque Israel niega el derecho del retorno a los palestinos. Hace
falta una solución en la que participen los palestinos, no se les puede mantener
viviendo en la miseria. Primero les meten en campos inhabitables y luego les
niegan la posibilidad de volver, incluso de viajar a su país. Viven en una
situación inhumana, y la responsable es la comunidad internacional que partió
Palestina provocando una guerra de depuración étnica. Hasta ahora, la comunidad
internacional no es capaz de encontrar una compensación a esa identidad y ese
territorio perdido. Eso podrá durar toda la eternidad.