ecenas de importantes directores de cine e
intelectuales han exhortado a los iraníes a votar por los candidatos moderados y
reformistas en los comicios presidenciales del 12 de junio, para poner punto y
final a los cuatro años del ultraconservadurismo de Ahmadinejad.
Durante décadas, Irán
vetó las producciones artísticas y las publicaciones antes de autorizarlas. Pero
durante la presidencia de Ahmadinejad, el número de libros y películas
censurados ha marcado todo un récord. "En estos cuatro años la censura ha
alcanzado el culmen. Además, ha causado muchos problemas a los editores
privados, a los que ha puesto incluso al borde de la bancarrota", dijo un
importante editor, Amir Hossein-Zadegan, al diario Etemad Melli.
Los artistas gozaron de un período de relativa libertad durante la
presidencia del reformista Mohammad Jatami (1997-2005), blanco de las críticas
de los conservadores que lo acusaban a él y a sus responsables culturales de
promover la "decadencia".
Pero cuando Ahmadinejad llegó al gobierno, prometió revivir los valores
revolucionarios e islámicos y puso al frente del ministerio de Cultura y de la Guía
Islámica al editor del diario ultraconservador Kayhan, Mohammad Hossein Safar
Harandi.
En abril de 2008, y ante las denuncias de censura arbitraria, Harandi exigió
a los escritores que se autocensuraran si querían que sus obras fuesen
publicadas. Su ministerio también prohibió la publicación de decenas de libros,
incluida la última novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez,
'Memoria de mis putas tristes'.
Asimismo, los censores del régimen también han retirado los permisos de
publicación de libros previamente autorizados, como 'Un escorpión en los andenes
del ferrocarril de Andimeshk', una novela ambientada en la guerra entre Irán e Irak en los años
ochenta de la que se publicaron dos ediciones.
"La censura se ha hecho mucho peor", dijo a la AFP el escritor Hossein
Mortezaian Abkenar. (El régimen) "tiene miedo del realismo en las artes. Un
trabajo artístico puede rememorar y ser reflejo de una era incluso cien años más
tarde", añadió.
Irán es muy sensible por lo que respecta a las obras sobre su "sagrada
defensa", el término usado para la guerra con Irak, que dejó un millón de
muertos entre ambos bandos. Muchos directores que hicieron películas sobre esa
guerra, algunas de ellas incluso comedias, fueron voluntarios al frente.
Los realizadores han pedido al gobierno que construya nuevos cines en todo el
país y que controlen la distribución de DVD, que daña gravemente las taquillas
de las grandes pantallas.
Además, los responsables culturales son objeto de las críticas de los
círculos artísticos por la proliferación de películas "espirituales" y comedias
almibaradas.
"Este gobierno ha impuesto muchas restricciones en muchos campos, incluidos
los temas femeninos", explicó al diario Sarmayeh el director Tahmineh Milani,
autor de 'Dos Mujeres'.
El pasado fin de semana, numerosos realizadores y actores participaron en una
concentración en el estadio Azadi (Libertad) de Teherán con motivo del
aniversario de la elección de Jatami. Y aprovecharon el momento para pedir el
voto tanto para el ex primer ministro Hossein Musavi como para el ex presidente
del Parlamento, Mehdi Karrubi, los dos reformistas moderados que se medirán en
las urnas con Ahmadinejad.