asralá se merece la muerte y espero que quienes
saben qué hacer con él (en Israel) sepan
actuar y reservarle la suerte que le corresponde", declaró el ministro de
Transportes, Israel Katz, a la radio castrense.
Estas declaraciones son las primeras sobre el movimiento chiita libanés de
parte de un ministro del gobierno de derecha de Netanyahu, que llegó al poder a
principios del mes.
Katz hizo esta declaración después del anuncio el miércoles pasado del fiscal
general egipcio, Abdel Meguid Mahmud, de la detención de 49 personas vinculadas
a Hezbolá, sospechosas de planificar ataques en Egipto. Nasralá reconoció que
uno de ellos era un miembro de Hezbolá pero que estaba en Egipto en una "misión
logística" para ayudar a los palestinos de Gaza en su lucha contra Israel y no
pretendía desestabilizar Egipto.
"Nasralá admitió que miembros de su organización estaban implicados en el
contrabando de armas iraníes hacia la Franja de Gaza para atacar a Israel. Se
trata de un acto de guerra en todos los sentidos, e Israel debe actuar en
consecuencia y sobre todo explicar al mundo que Hezbolá es una organización
terrorista que debe ser desarmada", añadió el ministro. "Hoy, Egipto debe
entender que la implicación de Irán en
la Franja de Gaza a través de Hamas y de Hezbolá representa una amenaza interna
para el régimen egipcio", agregó.
Hace dos años, Israel llevó adelante una guerra en Líbano contra Hezbolá
después de que dos de sus soldados fueran capturados por la milicia chiita cerca
de la frontera. El conflicto dejó más de 1.200 muertos en Líbano, en su mayoría
civiles, y 160 muertos del lado israelí, casi todos militares.