(IAR
Noticias)
12-Abril-09
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(Foto IPS) |
Muchos árabes ven la resurrección del
primer ministro israelí Benjamín Netanyahu como el beso de la muerte
para el ya agónico proceso de paz en Medio Oriente.
Por
Adam Morrow
y Khaled Moussa
Al-Omrani -
IPS
"Un gobierno de Netanyahu dificultará,
seguramente, todos y cada uno de los esfuerzos de paz", dijo a IPS
el coordinador de estudios israelíes de la Universidad de El Cairo,
Abdelaziz Shadi.
"Este gobierno, que incluye a nacionalistas extremistas y elementos
religiosos, rechazará toda presión --internacional o la que fuera--
por concesiones a los palestinos", advirtió.
Netanyahu, líder del derechista partido Likud, reemplazó el 31 de
marzo al Ehud Olmert, del centroderechista partido Kadima, quien en
sus tres años de gobierno lanzó grandes ataques contra Líbano y la
franja de Gaza pero también afrontó inconclusas y fallidas
conversaciones de paz.
Las negociaciones patrocinadas por Estados Unidos con el presidente
de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, no habían
logrado ningún avance antes de interrumpirse abruptamente en
diciembre, cuando comenzó la operación israelí de tres semanas
contra Gaza.
Netanyahu, primer ministro también entre 1996 y 1999, se ha opuesto
a estas deliberaciones tanto como a la creación de un estado
palestino que conviva junto con Israel.
En lugar de la "solución de dos estados", el líder del Likud ofrece
a la ANP una "paz económica" basada sobre inversiones en territorio
palestino.
Pero el primer ministro israelí también ha defendido la construcción
masiva de asentamientos judíos en Cisjordania, y al parecer
mantendrá esa política en su nuevo mandato pues, según informó la
prensa, ésa fue la condición para que se incorporaran los partidos
ultranacionalistas a su coalición de gobierno.
"Aunque Netanyahu converse con los palestinos y los árabes, las
negociaciones no servirán de mucho", consideró el analista Fayez
Rasheed en su columna para el diario Al-Watan, de Omán.
"Mientras acusa a los palestinos de impedir la paz, Netanyahu no
dudará en mantener la construcción de asentamientos judíos, de
proseguir con la judaización de Jerusalén, atacar a diario a los
palestinos y negarles todos los derechos", afirmó.
El primer ministro israelí también considera un "objetivo
estratégico" la eliminación en Gaza del Movimiento de Resistencia
Islámica (Hamás), el partido que ganó las elecciones legislativas
palestinas en enero de 2006 y que tiene ese territorio bajo su
control.
Y cree que la operación de diciembre y enero contra Gaza, en la que
murieron 1.400 palestinos, en su enorme mayoría civiles, acabó
prematuramente.
Sin contradicciones con sus adversarios "centristas", Netanyahu se
niega también a descartar un ataque israelí contra Irán, al que
acusa de tener intenciones de desarrollar armas nucleares.
"Acéptenlo: Netanyahu ya llegó", escribió el analista Abdel-Rahman
Al-Rashed en su columna para el diario Al-Sharq Al-Awsat, de
Londres. "La gran pregunta es: ¿a dónde conducirá Netanyahu a la
región? ¿Acaso esta era quedará marcada por más guerras y masacres
en Gaza y Cisjordania, o incluso en Irán?"
Lo más controvertido quizás haya sido el nombramiento como canciller
de Avigdor Lieberman, líder del partido ultranacionalista Israel
Beitenu.
Lieberman, quien ha propuesto obligar a los ciudadanos
árabes-israelíes a jurar fidelidad al estado de Israel, es célebre
en el mundo árabe por sus declaraciones y amenazas radicales. En
2001, llamó a bombardear una represa en Egipto. A fines del año
pasado, dijo que el presidente egipcio Hosni Mubarak podría "irse al
infierno" por negarse a visitar Israel.
Al asumir su actual cargo, Lieberman dijo a la prensa que el proceso
de negociaciones iniciado hace dos años en Annapolis, Estados
Unidos, "no tiene validez".
"Este gobierno quiere cambiar el mero significado de la paz, de una
solución de 'dos estados' a una vagamente definida 'paz económica'",
dijo Shadi. Bajo estas circunstancias, la onda expansiva afectaría
incluso el víncul con Egipto e Israel, los países árabes "moderados"
que tienen relaciones diplomáticas con Israel.
"Esas fricciones, y la posibilidad de un nuevo ataque contra Gaza,
podrían iniciar fácilmente un incendio en toda la región", alertó.
"Lo más preocupante es que, al contrario que su predecesor,
Netanyahu desdeñará los esfuerzos de Egipto por un cese del fuego en
caso de que ocurra otro conflicto", pronosticó Shadi. "Amenaza con
neutralizar el rol histórico de El Cairo como mediador en el proceso
de paz."
Incluso el canciller egipcio Ahmed Aboul-Gheit indicó que la
consagración de Netanyahu era "difícilmente causa de optimismo".
"Hasta ahora, no hemos escuchado ninguna declaración alentadora de
ninguna de las figuras que integrarían el nuevo gabinete", dijo
Aboul-Gheit el 29 de marzo. "De todos modos, trataremos con este
gobierno pues es el gobierno de Israel, no basándonos sobre los
individuos, con la intención de defender nuestros intereses."
El centroizquierdista Partido Laborista, liderado por el ex primer
ministro y actual ministro de Defensa Ehud Barak, se incorporó al
gabinete, en un giro que alentó el muchos la esperanza de cierta
moderación.
"Barak no tendrá gran influencia en la toma de decisiones porque su
partido sólo tiene 13 escaños en el parlamento", dijo Shadi.
"Además, representa el ala derecha del autodenominado campo moderado
israelí. Después de todo, fue Barak quien condujo la masacre en Gaza."
Desde el asesinato del entonces primer ministro Isaac Rabin en 1995,
la opinión pública israelí se ha dirigido cada vez más a la derecha,
según el experto egipcio. "Por lo tanto, para mantenerse en el
gobierno, el Partido Laborista se verá obligado a asumir posiciones
cada vez más derechistas."
Shadi, incluso, bajó a tierra las esperanzas de que Estados Unidos
pueda, bajo la presidencia de Barack Obama, moderar las actitudes de
su belicoso aliado.
"Obama podría presionar a Netanyahu para alcanzar un acuerdo con
palestinos y sirios, pero eso sólo ocurrirá si no hay interferencias
del todopoderoso 'lobby' proisraelí estadounidense, que hoy domina
la Casa Blanca, el Congreso legislativo y la gran prensa", dijo.
"La comunidad internacional siempre prende las alarmas por los
países musulmanes con armas nucleares", agregó. "Ahora hay en
Israel, que tiene un enorme arsenal nuclear, un gobierno extremista,
con un ministro como Lieberman, que ha amenazado en reiteradas
ocasiones con usarlo contra países vecinos." . |