o aceptaremos de ninguna manera las condiciones
puestas por Hamas. Hemos sido generosos en nuestras propuestas y sólo
liberaremos a los prisioneros que hemos aceptado dejar en libertad", declaró el
primer ministro israelí saliente, Ehud Olmert, en un discurso transmitido en
directo por la televisión. "En nombre del Estado de Israel y de su gobierno,
declaro que hay líneas rojas que no traspasaremos (...) No cederemos a las
exigencias de una organización terrorista", añadió.
Olmert, sin embargo, agregó que proseguirá con sus esfuerzos "para que Shalid
vuelva a casa. No escatimaremos esfuerzo alguno, en todo el mundo".
Por su parte, un responsable israelí excluyó todo levantamiento del bloqueo
sobre la Franja de Gaza, controlada por los islamistas de Hamas, si no es
liberado Shalit, capturado en 2006 por un comando palestino en territorio
israelí lindante con Gaza. "No habrá más aperturas de los puntos de paso hacia
Gaza hasta que (los islamistas) liberen a Gilad Shalit", afirmó ese responsable,
que pidió el anonimato.
La negociación entre Israel y Hamas fracasó en lo que respecta al número de
prisioneros islamistas que deben ser liberados y entre los que hay autores de
atentados sangrientos. Los responsables israelíes también rechazan que decenas
de liberados se instalen luego en Cisjordania por temor a que cometan nuevos
atentados.
"Olmert es responsable del fracaso de las negociaciones sobre un intercambio
de prisioneros (...) Ha tenido miedo y se ha reído del pueblo israelí y de la
familia Shalit", reaccionó por su parte Ismail Radwan, un dirigente de Hamas en
Gaza.
El primer ministro saliente reunió este martes a su gabinete para informarle
de que las discusiones con Hamas estaban en punto muerto tras una última e
intensa ronda negociadora en El Cairo en los últimos días bajo mediación
egipcia.
"Ehud Olmert fracasó en su misión de traer de vuelta a mi hijo; es un fracaso
personal para él", declaró a la AFP Noam Shalit, el padre del soldado. Antes de
la reunión del gabinete, Noam Shalit envió una carta a Olmert pidiéndole que,
"pese al alto precio a pagar", trajera de vuelta a Israel a Gilad "antes del
final de su mandato". "¡Trate de salvar a mi hijo!", le suplicó.
El primer ministro habló el lunes por la noche de fracaso en las
negociaciones al acusar a Hamas de haber "endurecido" sus posiciones y haber
presentado "exigencias extremistas", algo que los islamistas negaron, imputando
la parálisis a la intransigencia israelí.
Israel "cree que Hamas aceptará menos del mínimo bajo la presión de la
próxima entrada en funciones del gobierno israelí dirigido por Benjamin
Netanyahu, que podría no estar dispuesto a realizar un canje" de prisioneros,
afirmó el representante de Hamas en Líbano, Usama Hamdan.
Los medios israelíes especularon con que los islamistas aumentarían sus
demandas aprovechando el deseo de Olmert de apuntarse la liberación de Shalit,
dada su próxima salida del poder y la presión de la familia del soldado.
Con el cautiverio de su hijo acercándose a los mil días -el sábado próximo-,
los Shalit se han instalado en una tienda de campaña a las puertas de la
residencia de Olmert en Jerusalén. Allí reciben todo tipo de muestras de apoyo a
la liberación del soldado, cuya suerte se ha convertido en una causa nacional
israelí.
El conservador Netanyahu prosigue las consultas para formar el nuevo gobierno
surgido de las legislativas del 10 de febrero y que debe presentar al Parlamento
antes del 3 de abril.