(IAR
Noticias)
12-Marzo-09
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Ahmadineyad se ha convertido en la figura más
popular de Medio Oriente. |
Cuando el presidente iraní Mahmoud
Ahmadineyad propuso en octubre de 2005 poner fin al Estado de
Israel, los dirigentes políticos judíos esgrimieron un discurso
sobre la "amenaza existencial" que se cernía sobre su país.
Por Gareth Porter (*) -
IPS
El líder del derechista partido Likud, Benjamín
Netanyahu, quien está a cargo de formar el nuevo gobierno israelí,
ha apelado este recurso para apoyar su argumento de que Ahmadineyad
amenaza a los judíos con un nuevo holocausto.
Pero analistas israelíes e iraníes consideran que similares
declaraciones formuladas por dirigentes de Irán --y su ayuda al
palestino Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y al movimiento
chiita libanés Hezbolá-- no constituyen, en realidad, un llamado a
poner fin al Estado judío, y mucho menos con usar la fuerza militar
para destruirlo.
Según estos analistas, el hecho de que Teherán condene a Israel y
abrace la causa palestina ha sido una estratagema para volcar la
opinión pública árabe contra las políticas de hostilidad hacia el
régimen iraní implementadas por los regímenes sunitas.
En una conferencia que impartió en noviembre de 2007 en la
septentrional ciudad italiana de Bolonia, Shlomo Ben-Ami, ex
ministro de Relaciones Exteriores y de Seguridad Pública de Israel
(1999-2001), observó que la política iraní hacia su país era mal
comprendida.
Irán ha sido "más un enemigo de la reconciliación árabe-israelí que
de Israel como tal", sostuvo.
El proceso que condujo a los acuerdos de paz de Oslo (1993) entre
árabes e israelíes, patrocinados por Estados Unidos, fue una
"pesadilla" para Irán, dijo Ben-Ami.
"Para los iraníes, la mejor manera de proteger su régimen es
congregando a las masas del mundo árabe contra los líderes que ceden
a los judíos los intereses de los palestinos y los bienes más
preciados de los musulmanes en Jerusalén", aseguró.
Irán comenzó a intensificar su retórica anti-israelí y a acercarse a
Hamás por primera vez como respuesta al proceso de paz de Oslo.
Antes, tenía apenas un contacto mínimo con las organizaciones de la
resistencia palestina, según Trita Parsi, autor del libro "Treacherous
Triangle -- The Secret Dealings of Iran, Israel and the United
States" ("Triángulo traicionero: Las relaciones secretas de Irán,
Israel y Estados Unidos", Yale University Press, 2007).
Ben-Ami observó que Irán no tenía ninguna disputa política directa
con Israel. Sin embargo, en los últimos años la amenaza israelí de
atacar instalaciones nucleares iraníes introdujo un nuevo factor en
la ecuación..
El ex profesor de la Universidad de Teherán Hossein Seifzadeh, ahora
miembro del Instituto de Medio Oriente en Washington, coincidió en
que Irán jugaba la carta islámica --es decir, la carta anti-Israel--
en Medio Oriente para obtener una imagen más favorable entre las
poblaciones de estados árabes sunitas.
La retórica anti-israelí de Irán y su apoyo a Hamás y Hezbolá ha
sido un exitoso ejercicio diplomático en el mundo árabe, según
Seifzadeh.
"Toda la imagen de Irán en Medio Oriente ha cambiado. Hace 10 años,
Irán era visto simplemente como un Estado chiita", dijo a IPS.
Pero a causa de esta posición de alto perfil sobre Israel y los
palestinos, ahora Ahmadineyad se ha convertido en "la figura más
popular de Medio Oriente", sostuvo Seifzadeh.
Otro objetivo de la retórica anti-israelí del presidente de Irán
parece ser reducir la oposición interna ante posibles negociaciones
con Estados Unidos.
Según un especialista iraní que participó en una reunión privada con
Ahamdineyad durante su visita de octubre de 2007 a la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), el mandatario explicó su retórica anti-Israel
como necesaria para hacer que una apertura hacia Washington sea
políticamente aceptable en su país..
El analista, que pidió no ser identificado porque la reunión no era
oficial, citó a Ahmadineyad diciendo: "No puedo abrirme a Estados
Unidos a menos que cree un enemigo que sea aún peor que Estados
Unidos."
Al preguntársele si no podía haber elegido convertir a Rusia en el
enemigo en vez de a Israel, Ahmadineyad replicó: "No, eso no
funcionaría", dijo el analista.
Ese comentario privado es consistente con el hecho paradójico de que
el ultranacionalista Ahmadineyad ha ido más lejos que cualquier
líder iraní anterior en expresar públicamente su voluntad de
negociar con Estados Unidos, siempre que la potencia norteamericana
ponga fin a su hostilidad hacia la República Islámica.
Pero su propio electorado conservador y ultranacionalista en el
pasado se ha opuesto fuertemente a un acuerdo político con el "Gran
Satán". Intensificar la retórica contra el Estado judío fue una
manera de que Ahmadineyad redujera el riesgo político de tales
negociaciones.
Hooshang Amirahmadi, profesor de la estadounidense Universidad de
Rutgers y presidente del Consejo Estadounidense Iraní, que reunió
informalmente a funcionarios de los dos países, dijo en una
entrevista que no le sorprendería oír una declaración semejante de
parte de Ahmadineyad.
El presidente iraní ha estado ansioso de iniciar negociaciones con
Estados Unidos, dijo. "Su preocupación por la política interna lo ha
hecho parecer más radical de lo que realmente es en relación a
Israel", agregó.
El editor y estratega político conservador Amir Mohebbian, otrora
partidario de Ahmadineyad, se refirió a la política de dos niveles
de Irán hacia Israel en una entrevista concedida en diciembre en
Teherán.
"Como eslogan, Irán dice que no podemos aceptar la realidad de
Israel. Pero tenemos los eslóganes y tenemos la acción. Hay una
diferencia entre ambos", señaló.
Mohebbian, quien ya no apoya a Ahmadineyad como candidato
conservador para las próximas elecciones, dijo que un acuerdo con
Irán puede "ayudar a Estados Unidos a solucionar la cuestión
palestino-israelí".
Sugería así que Irán está listo para sacrificar su retórica respecto
de acabar con el Estado judío como parte de un acuerdo con
Washington que retire la presión impuesta sobre la República
Islámica.
Israel y Estados Unidos retratan el apoyo financiero y militar de
Irán a Hezbolá y Hamás como evidencia del deseo de eliminar al
Estado hebreo.
Aproximadamente desde 1999, Teherán ha entregado a Hezbolá miles de
cohetes que podría disparar contra Israel en caso de que éste
atacara a Irán o a Líbano, pero no con fines ofensivos del
movimiento chiita.
Israel consideró que los cohetes eran un elemento disuasivo clave
ante un eventual ataque estadounidense o israelí contra plantas
nucleares de Irán.
Pero en mayo de 2003, una iniciativa secreta de Irán para negociar
con Estados Unidos sugería relegar el apoyo a Hezbolá y Hamás como
parte de un acuerdo negociado más amplio.
Proponía como punto de negociación la "acción sobre Hezbolá para
convertirla en una organización meramente política dentro de
Líbano", y la "aceptación de la declaración de Beirut de la Liga
Árabe", refiriéndose a la propuesta saudita de una solución que
implique el reconocimiento de dos estados, Israel y Palestina.
También ofreció una interrupción "de cualquier apoyo material a
grupos de la oposición palestina (Hamás, Jihad, etcétera)" que salga
de territorio iraní y "presionar a estas organizaciones para que
frenen las acciones violentas contra civiles dentro de las fronteras
de 1967".
Así, el trato propuesto convirtió la política anti-israelí de Irán
en una carta de negociación.
Todos los presidentes iraníes desde la muerte del ayatolá Ruhollah
Jomeini en 1989, incluido Ahmadineyad, mostraron esa flexibilidad
negociadora, diciendo que Irán apoyaría cualquier solución al
conflicto palestino-israelí que fuera aceptable para los palestinos.
En testimonio prestado la semana pasada ante el Comité de Relaciones
Exteriores del Senado, el ex embajador estadounidense Frank Wisner
relató una conversación que mantuvo hace unos años con el entonces
presidente Mohammad Jatami (1997-2005).
Le preguntó si se daba cuenta de los peligros que implicaba que Irán
armara a Hezbolá, incitando a una guerra con Israel y, posiblemente,
con Estados Unidos.
Jatami le respondió: "Usted tiene que recordar que nosotros
planeamos nuestras defensas según criterios externos. Estamos
intentando evitar que ustedes pongan su mano en nuestra garganta",
recordó Wisner.
*****
(*) Gareth Porter es historiador y experto en políticas de seguridad
nacional de Estados Unidos. "Peligro de dominio: Desequilibrio de
poder y el camino hacia la guerra en Vietnam", su último libro, fue
publicado en junio de 2005 y reeditado en 2006.
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