a misma Cisjordania, donde habitan 2.5 millones bajo el gobierno de la
Autoridad Nacional Palestina, aliada de Estados Unidos (EU) y los países árabes
pro EU (Egipto, Jordania, etcétera), constituye un territorio 16 veces mayor a
la franja de Gaza, de la que se encuentra desconectada y sin salida al mar.
Los datos del PIB nominal son abrumadores: Israel ostenta un PIB 31 veces
mayor a la suma de Cisjordania y la franja de Gaza (quizá, una de las zonas
suburbanas más paupérrimas del planeta).
El Vaticano ha sido muy severo frente al infanticidio y la “limpieza
teológica” de Israel en la franja de Gaza, que ha calificado como “un campo de
concentración”. Debido a la elevada densidad demográfica de la ciudad de Gaza,
se trata del mayor campo de concentración del mundo (Bajo la Lupa 31/12/08,
4/1/09 y 7/1/09).
Pareciera que el ejército invasor israelí, pese a su apabullante ventaja
tecnológica en cielo, mar y tierra, teme el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con
Hamas en la ciudad de Gaza (nuestro “escenario número tres”), que probablemente
otorgara el triunfo mediático y táctico a los palestinos aliados de Irán y Siria
en la costa oriental de mar Mediterráneo.
Según la televisora Al-Arabiya (9/1/09), “la destrucción de los
túneles de Hamas (nota: la ruta Philadelphi y la ciudad de Rafah en la frontera
con Egipto) y de su infraestructura es el objetivo de la fase actual de la
ofensiva israelí”.
Pese al asfixiante bloqueo de alimentos, agua, ayuda humanitaria sanitaria y
a la interrupción deliberada de electricidad, después de 15 días de
estrangulamiento por cielo, mar y tierra, es asombrosa la resistencia de la
guerrilla Hamas, que se ha concretado a emular las hazañas de Hezbollah en
Líbano, de acuerdo con los cánones y cañones de la “guerra de la cuarta
generación”: la “guerra asimétrica” entre el ejército mas poderoso de Medio
Oriente, dotado de un máximo de 400 ojivas nucleares (Israel), y la guerrilla
Hamas, que aún no exhibe su arsenal de cohetes antitanque, que le podría
infligir severas bajas al ejército invasor israelí para quien, en su lúgubre
necrología demográfica de “limpieza teológica”, según acotan varios analistas de
la región, cada muerto israelí equivale a cien palestinos.
De acuerdo con Stratfor, muy cercano a Israel (9/1/09), un funcionario del
ejército israelí “expresó su sorpresa sobre Hamas frente a la ofensiva israelí
en Gaza, lo cual fue reportado por el diario Al-Arab, de Qatar”. A
contrario sensu, el portal Debka, de Israel (10/1/09), asegura (sin aportar
datos duros convincentes) el “resquebrajamiento” de la resistencia de Hamas.
Sea lo que fuere, el grado de resistencia épica de Hamas decidirá el curso de
la enésima invasión del ejército israelí, el cual le podría conseguir su
posicionamiento como un imprescindible negociador en el proceso de paz cuando
tome el poder Obama, en los anhelados próximos ocho días que serán determinantes
para la nueva cartografía geopolítica regional que sufrirá ajustes dramáticos.
El londinense The Guardian (8/1/09), muy cercano al gobierno
laborista, filtró que Obama “estaba preparado a charlar con Hamas”, lo cual, de
paso, podría profundizar las negociaciones con Irán.
The Washington Note (31/12/08) reporta la entrevista del
geoestratega Zbigniew Brzezinski (muy cercano a Obama) con Joe Scarborough, de
la NBC (filial de la poderosa General Electric), quien refiere que “el embrollo
en Gaza representa las viejas noticias, la vieja política y una manifestación
predecible de la inmadurez estratégica y moral (sic) de todas las partes”. ¿“De
todas las partes”? Brzezinski se equivoca en cierta medida al no discernir que
Israel ha sido el “niño mimado” de Baby Bush en sus ocho años de
belicismo planetario, es decir, no se puede colocar a la hormiga al nivel del
elefante apuntalado por el complejo-militar-industrial de EU, cuando Hamas no
cuenta con un apoyo similar tan decisivamente determinante.
El resultado estratégico a la invasión militar israelí en la franja de Gaza
lo decidirá más bien el grado de resistencia de Hamas, cuyo “empate técnico”
reverberará, sobre todo, en CisJordania, donde la mayoritaria población juvenil
podría emular el ejemplo de sus compatriotas costeños, ya no se diga en el mismo
Israel, donde 25 por ciento de su población árabe puede iniciar una intifada
(insurrección) que socavaría las entrañas de Israel y su política de
apartheid.
En ese sentido se manifiesta quizá la postura del ex presidente Jimmy Carter
(premio Nobel de la Paz 2002), quien ha catalogado la enésima invasión de Israel
a la franja de Gaza como “una guerra innecesaria” (The Washington Post,
8/1/09).
Lo cierto es que la resistencia de Hamas impide eliminar la presencia iraní
de la costa oriental del mar Mediterráneo en la frontera con Egipto.
Al contrario: el gobierno persa se ha posicionado en las costas de la franja
de Gaza, Líbano sur y Siria.
El régimen torturador bushiano, el gobierno israelí, los gobiernos árabes
aliados de EU y Europa serán incapaces de imponer una “solución” negociada en
ausencia del “factor Hamas”.
En esta perspectiva cabe señalar el punto de vista de Juan Cole, el mayor
experto estadounidense sobre Medio Oriente, quien sostiene que “la reciente
ofensiva israelí colocó el clavo final en el féretro de la fantasía medio
oriental de la administración Bush (Salon 8/1/09)”. Cole enumera todos los
fracasos de Baby Bush y su séquito de neoconservadores straussianos en
todo Medio Oriente: la franja de Gaza no es la excepción. De paso, concluye la
“era del petróleo barato”.
La cartografía geopolítica de Medio Oriente se está reconfigurando, pero no
como deseaba Baby Bush, sino al revés.