(IAR
Noticias)
06-Enero-09
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Una bomba de racimo estalla en el aire y arroja
decenas de proyectiles sobre la ciudad de Gaza. (Foto Reuters) |
Le declaración que sigue fue redactada el pasado 27 de diciembre como respuesta
de urgencia al ataque israelí sobre Gaza por el profesor Richard Falk, Relator
especial de la ONU para los Derechos Humanos en Territorios Ocupados.
Por Richard Falk (*) - Revista Sin Permiso
Traducción para www.sinpermiso.info: Ramona Sedeño.
Los ataques aéreos de Israel sobre la Franja de Gaza representan graves y
masivas violaciones de leyes internacionales humanitarias definidas en las
Convenciones de Ginebra, tanto en lo que hace a obligaciones de una potencia
ocupante, cuanto en lo atinente a las exigencias de las leyes de Guerra.
Entre esas violaciones, las que siguen:
• Castigo colectivo: el millón y medio de personas que viven en la densamente
poblada Franja de Gaza está siendo castigado por las acciones cometidas por un
pequeño número de militantes.
• Objetivos civiles: los ataques aéreos lo son contra áreas civiles en una de
las franjas más densamente pobladas del mundo, y desde luego la más densamente
poblada de todo el Oriente Próximo.
• Respuesta militar desproporcionada: los ataques aéreos no solo han destruido
todas y cada una de las instalaciones policiales y de seguridad del gobierno
electo de Gaza, sino que han matado y herido a centenares de civiles; de acuerdo
con la información disponible, al menos uno de los ataques alcanzó a un grupo de
estudiantes en busca de transporte para volver a sus casas desde la universidad.
Anteriores acciones israelíes, particularmente el hermético sellado de las
entradas y salidas en la Franja de Gaza, han llevado a graves carencias de
medicamentos y combustible (así como de comida), resultando en la incapacidad de
las ambulancias para responder a las llamadas de los heridos, en la incapacidad
de los hospitales para suministrar los medicamentos y el equipo médico
necesarios para los heridos y en la incapacidad de los asediados médicos de Gaza
y otros trabajadores sanitarios para tratar adecuadamente a las víctimas.
Es cierto que los ataques con cohetes contra la población civil israelí son
ilícitos. Pero esa ilegalidad no confiere a Israel, ni como potencia ocupante,
ni como Estado soberano, derecho alguno a violar el derecho internacional y a
cometer crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad como represalia. Me
permito observar que la escalada israelí de asaltos militares no ha aumentado la
seguridad de los civiles israelíes; al contrario, el israelí asesinado hoy, tras
el estallido de violencia israelí, es la primera víctima en un año.
Israel también ha ignorado las recientes iniciativas diplomáticas de Hamás
tendentes a restablecer la tregua o el alto el fuego tras su expiración el 26 de
diciembre.
Los ataques aéreos israelíes de hoy, y la catastrófica mortandad por ellos
causada, presentan un desafío a aquellos países que han sido y siguen siendo
cómplices, directa o indirectamente, de las violaciones israelíes del derecho
internacional. Son cómplices aquellos países que notoriamente le suministran
equipo militar, incluidos los aviones de combate y los misiles empleados en
estos ataques ilegales, así como los países que han apoyado y aun participado en
el asedio de Gaza, asedio que, por sí mismo, ha causado ya una catástrofe
humana.
Recuerdo a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas que la ONU sigue
vinculada a una obligación de proteger a toda población civil enfrentada a
masivas violaciones de las leyes internacionales humanitarias, con total
independencia de la autoría de esa esas violaciones. Llamo a todos los Estados
miembros, así como a los funcionarios y a todos los órganos pertinentes del
sistema de las Naciones Unidas, a reaccionar con urgencia, no sólo para condenar
las graves violaciones de Israel, sino para desarrollar nuevas vías de
protección real del pueblo palestino.
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(*)Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional en la Universidad de
Princeton, es el Relator de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en los
Territorios Ocupados. Es autor de numerosos libros, entre ellos: The Costs of
War: International Law, the UN, and World Order After Iraq (Los costes de la
Guerra: el Derecho Internacional, la ONU y el orden mundial después de Irak).
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