Evo no usa el término multirracial. Lo utiliza la “Nación Camba” para
provocar el secesionismo cruceño. La profundidad del cambio que vive el país
obedece al bienvenido rescate de culturas, idiomas, tradiciones y visiones del
mundo. Al no aceptar esta transformación, los candidatos neoliberales quedaron
derrotados antes de producirse los comicios presidenciales. Sin embargo, un
sector del MAS pretende usar ese rescate para retornar al incario, para lo
cual genera conductas autoritarias. El otro busca forjar un país unido y
diverso, sin exclusiones y sin colonialismo interno.
Por
Andrés Soliz Rada(*) - La Haine
Los triunfos sobre el FMI tendrán lugar cuando se
recuperen los enclaves coloniales de Europa y EEUU en América Latina y el
Caribe. Evo no usa el término multirracial
Como pedrada entre los ojos sobre quienes advertimos el riesgo de disgregación
del país cayó el calificativo de “República Multirracial”, usado por Hedelberto López Blanch, periodista cubano identificado con el gobierno de La
Habana, para referirse a Bolivia en su artículo “Evo Gana al FMI” (Rebelión,
27-XI-09). El siniestro régimen nazi fusionó los términos nación y raza. Lo
multirracial fue usado para destruir a la ex URSS y astillar a Yugoslavia.
¿Qué le hizo Bolivia a López Blanch para que le augure semejante destino?
La
Nueva Constitución reconoce la existencia de 36 naciones indígenas. ¿Habrá que
reconocer ahora a 36 razas? Con ese criterio, ¿habría 512 naciones y razas en
Sudamérica? (Rebelión, 03-06-09). Gobineau, padre del racismo moderno,
sostenía, en desacuerdo con Bolívar y Martí, que las mezclas étnicas provocan
la decadencia de los pueblos y de las sociedades. Es obvio que lo multirracial
no es el camino para alcanzará la Patria bolivariana.
Evo no usa el término multirracial. Lo utiliza la “Nación Camba” para
provocar el secesionismo cruceño. La profundidad del cambio que vive el país
obedece al bienvenido rescate de culturas, idiomas, tradiciones y visiones del
mundo. Al no aceptar esta transformación, los candidatos neoliberales quedaron
derrotados antes de producirse los comicios presidenciales. Sin embargo, un
sector del MAS pretende usar ese rescate para retornar al incario, para lo
cual genera conductas autoritarias. El otro busca forjar un país unido y
diverso, sin exclusiones y sin colonialismo interno.
Esta segunda visión articula múltiples mestizajes y es parte de un proceso
de construcción del Estado nacional que despegó en 1952, con la conquista del
voto universal, y se fortaleció con Conciencia de Patria (CONDEPA), que, en
1989, consiguió que Remedios Loza sea la primera mujer indo mestiza en llegar
al Parlamento, dirigir un partido político y postularse a la presidencia de la
República.
El reparto de bonos no es un triunfo de Evo sobre el FMI. Es sólo parte de
una política económica contradictoria, que nacionalizó los hidrocarburos, pero
que la dejó a medio camino y que cree que YPFB saldrá a flote con ayuda de
Repsol, sin considerar que Repsol es parte indivisible del entramado de
transnacionales que succiona a los pueblos periféricos. Evo rescató para el
Estado la fundición de estaño y las reservas de Huanuni, pero el enorme
yacimiento de plata de “San Crisóbal” y las “colas y desmontes” de “San
Bartolomé”, siguen beneficiando al poder foráneo.
Se repartieron tierras fiscales y se instaló una planta hidrometalúrica de
cobre en Coro Coro (La Paz), pero la planta separadora de líquidos de YPFB fue
saboteada por la corrupción. La instalación de la siderurgia está paralizada.
El destino del litio definirá la pugna nación anti-nación en próximos meses.
Casi se derrotó al analfabetismo, pero se carece de una política educativa y
cultural coherente.
Los países vecinos no ayudan a que Bolivia industrialice sus materias
primas. Brasil se alió al FMI. Perú y Chile prefieren los TLC. Paraguay
también sufre la asfixia de Brasilia. Los Kirchner no revirtieron la
enajenación a consorcios privados de sectores estratégicos, como minería y
petróleo, impuesta por Menem. La deuda argentina, de 180 mil millones de
dólares, tutelada otra vez por el FMI, impide articular políticas defensivas
entre La Paz y Buenos Aires.
Los triunfos sobre el FMI tendrán lugar cuando funcione el Banco del Sur y
se cumplan los postulados del ALBA. Cuando se integren las empresas estatales,
petroleras y mineras, de la región. Cuando se recuperen los enclaves
coloniales de Europa y EEUU en América Latina y el Caribe. Cuando se rechacen
donativos humillantes, a fin de forjar países con autoestima y dignidad.
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(*) Andrés Soliz Rada es ex-ministro de Hidrocarburos de Evo Morales