Las autoridades hondureñas empezaron el lunes los
operativos de confiscación de armas, al tiempo que finalizaba la campaña para
los comicios del domingo y el presidente de facto Roberto Micheletti abogaba por
"una Honduras de amor y paz".
IAR
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/
AFP
"La operación del desarme "está enmarcada dentro del
mandato constitucional y por estar en la recta final del proceso electoral",
anunció en rueda de prensa el ministro de Defensa, Adolfo Sevilla. El anuncio
del inicio de los operativos fue hecho por Sevilla junto al jefe del Estado
Mayor Conjunto, Romeo Vásquez; el ministro de Seguridad, Jorge Rodas, y el
director de la Policía Nacional, Salomón Escoto.
Inmediatamente, militares y policías se desplegaron en la ciudad y en los
ejes carreteros para iniciar el desarme. Las autoridades decomisarán las armas,
incluso a las personas que tengan permisos de portación, y les serán devueltas
después de las elecciones. "Tenemos información de que algunos grupos asesorados
y apoyados por algunos delincuentes internacionales están tratando de crear
algunas acciones para sembrar el pánico entre los hondureños", dijo Rodas.
El Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado del 28 de junio, que exige
la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya, ha amenazado con boicotear
las elecciones.
Zelaya también anunció que impugnará el proceso llevado a cabo en un régimen
de facto y exhortó a la comunidad internacional a no reconocerlo.
Mientras tanto, el candidato del opositor Partido Nacional (PN, derecha),
Porfirio Lobo, realizaba una concentración de cierre de campaña de miles de
personas en el parque de béisbol Lempira Reina, en el centro de la capital.
Por su parte, el aspirante oficialista del Partido Liberal (PL, también
derecha), Elvon Santos, llevó a cabo una reunión con alcaldes del departamento
de Olancho (este), donde suspendió una concentración de cierre por falta de
seguridad suficiente.
El silencio electoral comenzaba a las 07H00 (06H00 GMT) de este martes y, a
partir de entonces, los aspirantes no pueden celebrar concentraciones masivas ni
hacer propaganda.
En tanto, durante una misa con los candidatos en el santuario de Suyapa, en
el este de la capital, Micheletti abogó por una "Honduras de paz y en amor". A
"los que no creen en la democracia, yo les pido perdón, si en algún momento
indeterminado les he ofendido, pero también exijo el perdón de ellos para con
nosotros", dijo en alusión a Zelaya.