Brasil impuso el martes una
medida para frenar el ingreso de capitales extranjeros especulativos.
Por Eleonora Gosman -
Clarín
Tal como consta en el Boletín Oficial, tasó en 2% la entrada de
inversiones que sólo tiene como destino la especulación financiera. En cierto
modo el tema no era novedad: se manejaba en los circuitos bursátiles desde
fines de la semana pasada, aunque indagado con insistencia por la prensa
brasileña el presidente Lula da Silva se limitó hasta antes de ayer por la
noche a responder: "Son especulaciones periodísticas".
El gravamen, en cuyo diseño participó activamente el titular del Banco
Central, Henrique Meirelles, apunta a un doble objetivo, según explicó el
ministro de Hacienda, Guido Mantega, en una entrevista con la prensa ofrecida
a última hora del lunes. Por un lado, pretende evitar que los inversores
extranjeros (muchos de ellos en realidad son brasileños con
dinero en el exterior) conviertan
a Brasil en lo que se define en portugués como bola da vez, o sea, el país del
momento para las grandes ganancias oportunistas.
Es que con las grandes reservas petroleras descubiertas en la plataforma
continental brasileña, la economía del vecino es vista como una gran promesa a
plazos bastante cortos: de cuatro o cinco años. Y no solo del petróleo debe
salir la renta. También provendrá de la copa del mundo de 2014 y de las
olimpíadas de 2016. Estos elementos son un contexto perfecto para quienes
buscan especular.
La otra meta de Lula es más inmediata: quiere frenar la acelerada caída del
dólar frente al real. La divisa
estadounidense perdió piso frente al real en una magnitud sorprendente: se
devaluó 25%. Antes de ayer, el dólar había cerrado a 1,69 real en su
cotización comercial y a 1,62 real en el cambio turista. De seguir esa
tendencia, los bienes industriales brasileños perderían espacio no sólo en el
exterior sino incluso en el propio mercado interno. Y en un año electoral,
donde se juega la continuidad de su proyecto, el presidente no estaba
dispuesto a permitir la anomalía.
Claro que los mercados financieros castigaron ayer la resolución. La Bolsa de
San Pablo cayó 2,88%, el mayor declive desde el momento más agudo de la crisis
financiera internacional. No obstante, ese efecto de retracción no durará
mucho. Tal como afirmó Mantega, la resolución no ahuyentará a los inversores.
Algo similar verbalizó Nicolás Eyzaguirre, titular del departamento del
Hemisferio Occidental del FMI y ex ministro de Hacienda chileno durante el
gobierno socialista de Lagos.