(IAR
Noticias)
10-Agosto-09
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Sonrisas protocolarias de los presidentes de Estados Unidos,
Barack Obama, y de México, Felipe Calderón, el domingo en Guadalajara. |
Los presidentes de México
y de Estados Unidos y el primer ministro de Canadá se encontraron el
fin de semana con una variedad de problemas en una cumbre que
difícilmente arroje medidas inmediatas para abordarlos.
Por Emilio Godoy - IPS
La agenda oficial de los mandatarios Felipe
Calderón, de México, y Barack Obama, de Estados Unidos, y del primer
ministro de Canadá, Stephen Harper, se centró especialmente en
asuntos económicos y de seguridad, aunque también incluirá
migración, cambio climático, la influenza A/H1N1, la crisis en
Honduras y la imposición canadiense de visas a los viajeros
mexicanos.
"Se espera mucha retórica, pero no creo que haya grandes anuncios",
dijo a IPS Alejandro Villamar, integrante de la no gubernamental Red
Mexicana de Acción frente al Libre Comercio.
Los tres gobernantes sesionaron el domingo y continuarán el lunes en
la noroccidental ciudad de Guadalajara, a unos 550 kilómetros de la
capital mexicana, en las primeras jornadas entre gobernantes de
América del Norte con participación de Obama, quien asumió el cargo
en enero.
El problema más relevante será el combate al narcotráfico, al cual
el gobierno estadounidense ha comprometido 1.400 millones de
dólares, que serán entregados a México y América Central a través de
la llamada Iniciativa Mérida, aprobada durante la gestión de George
W. Bush (2001-2009).
Se trata de un paquete de ayuda de tres años, desde 2008, pero el
Congreso legislativo estadounidense dispuso que la liberación de 15
por ciento de esos fondos esté condicionada a una certificación
extendida por el Departamento de Estado (cancillería) sobre el
respeto a los derechos humanos de los países beneficiarios.
De hecho, ese porcentaje equivalente a 100 millones de dólares está
bloqueado en el Senado estadounidense por acusaciones contra el
ejército mexicano de graves violaciones a los derechos humanos en
las operaciones contra el tráfico de drogas.
La estatal pero autónoma Comisión Nacional de Derechos Humanos
registró quejas ciudadanas contra militares por cateos ilegales,
detenciones arbitrarias, torturas, violaciones sexuales y otros
abusos, que pasaron de 182 en 2006 a 1.230 en 2008.
Por eso, distintos organismos de derechos humanos mexicanos y
extranjeros han pedido a la administración de Obama que congele esos
recursos hasta que el gobierno mexicano haya puesto fin a esos
atropellos.
Pero el gobernante del Partido Demócrata ha expresado su respaldo a
la estrategia antidrogas ordenada por el conservador Calderón, como
lo manifestó en su visita a México el 16 y 17 de abril, la primera
que realizó a una nación latinoamericana.
Las muertes relacionadas con el crimen organizado han superado este
año las 4.000, según recuentos periodísticos. Sólo en julio, más de
850 personas fueron asesinadas, en el mes más violento desde que
Calderón lanzó un fuerte operativo en diciembre de 2006, desplegando
unos 40.000 soldados y miles de policías.
En materia económica, los tres gobernantes dialogarán sobre la
crisis que ha sacudido a los tres países, cuyo producto interno
bruto (PIB) supera los 17.000 billones de dólares y tienen un
intercambio comercial de más de 500.000 millones de dólares.
"La reunión de este fin de semana en Guadalajara es quizá la última
oportunidad de conseguir una agenda constructiva con el gobierno de
Barack Obama. Si no se logra, habría probablemente que esperar hasta
2013 cuando Estados Unidos y México hayan ya tenido otro ciclo
electoral. Es demasiado tiempo", escribió Luis de la Calle,
columnista de la revista financiera El Semanario.
Canadá, Estados Unidos y México son socios en el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN, más conocido como Nafta),
vigente desde 1994 y rechazado por un vasto sector de activistas,
sindicalistas y dirigentes políticos por haber agudizado, en su
opinión, la dependencia mexicana respecto de Estados Unidos.
"Nuestro principal planteamiento es que ya es hora de cumplir con
las promesas de la revisión del TLCAN. Una parte de los votos que
recibió Obama fue por su promesa de campaña de revisarlo. En los
tres países hay un apoyo a esa medida", dijo Villamar.
Organizaciones no gubernamentales (ONG) de las tres naciones
preparan una reunión alternativa a la cumbre, en la cual pedirán,
entre otras acciones, la renegociación del TLCAN, una oferta de
Obama en la campaña electoral de 2008, rechazada por Calderón.
Las ONG quieren una revisión del capítulo agrícola del acuerdo, así
como una mayor importancia para los asuntos ambientales y laborales.
La posibilidad de una reforma migratoria en Estados Unidos para
legalizar la presencia de entre 10 millones y 12 millones de
indocumentados de origen latinoamericano, de los cuales siete
millones son mexicanos, también atraerá los reflectores este fin de
semana.
En su campaña electoral y los primeros meses de su gestión, Obama se
comprometió a impulsar una nueva política migratoria, pendiente
desde hace años.
"En México no se ha entendido que Estados Unidos ve la política
migratoria como un asunto unilateral, de política interna y que debe
ser resuelto domésticamente", sostuvo a IPS Jorge Bustamante,
relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre los
Derechos Humanos de las Personas Migrantes.
A su juicio, la cumbre no resultará en ningún anuncio trascendental
en cuestiones migratorias.
Mientras, Guadalajara ha sido prácticamente tomada por agentes de
seguridad mexicanos y del servicio secreto estadounidense. Unos
2.000 policías custodiarán la cumbre, según datos oficiales.
Calderón se entrevistará el domingo separadamente con Harper y con
Obama. Y los tres sostendrán al día siguiente una reunión conjunta
para cerrar el encuentro.
La primera cumbre norteamericana se celebró en marzo de 2005, cuando
sesionaron en Waco --en el estado estadounidense de Texas,
fronterizo con México-- Bush y los entonces gobernantes Vicente Fox
(2000-2006), de México, y Paul Martin, de Canadá (2003-2006).
La siguiente tuvo lugar en la oriental ciudad estadounidense de
Nueva Orleáns en abril de 2008, cuando se vieron las caras Calderón,
Harper y Bush.
Calderón y Harper dialogarán sobre la polémica decisión del gobierno
canadiense de imponer visas a los viajeros mexicanos y de la
República Checa, vigente desde el 14 de julio, fundamentada en el
aumento considerable de las solicitudes de asilo político.
"Existe la posibilidad de que algunas de las medidas de mitigación
que hemos propuesto puedan ser adoptadas por los dos dirigentes,
pero no tenemos ningún indicio al respecto", dijo a IPS Carlo Dade,
director ejecutivo de la no gubernamental Fundación Canadiense para
las Américas (Focal).
Esta entidad, con sede en Ottawa y dedicada al fortalecimiento de
las relaciones entre Canadá y América Latina, ha sugerido replantear
la relación bilateral, adoptar un mecanismo eficaz para gestión de
visados y la instauración de un instrumento de viajeros frecuentes,
que existe en forma separada entre los tres países norteamericanos.
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