mbos bandos dicen que esperan que una quinta ronda de
negociaciones previstas para este mes en Bogotá cierren un contrato de
arrendamiento de 10 años.
Opositores al acuerdo, sin embargo, temen que un mayor papel estadounidense
en el mayor país productor de cocaína del mundo implique a Washington de forma
más intensa en un complicado conflicto y provoque problemas con los vecinos
izquierdistas de Colombia.
Los detalles de las negociaciones son secretos y funcionarios estadounidenses
no ofrecieron comentarios y sólo confirmaron la próxima tanda de negociaciones.
"Nada está acordado hasta que todo esté acordado", dijo el ministro interino
de defensa colombiano, Freddy Padilla, a la Associated Press, también rechazando
ofrecer más comentarios.
Otros funcionarios militares colombianos y civiles familiares con las
negociaciones dijeron a la AP que el actual borrador del acuerdo especifica
"visitas" más frecuentes de aviones y barcos estadounidenses, que serán
recibidos en tres bases aéreas y dos bases navales, en la Bahía de Málaga, en el
Pacífico; y en Cartagena, en el Caribe.
Los funcionarios, que hablaron en condición de anonimidad debido a las
negociaciones abiertas, dijeron que el centro del acuerdo es la base aérea de
Palanquero, en Puerto Salgar, en el río Magdalena, unos 100 kilómetros (60
millas) al noroeste de Bogotá.
Palanquero estuvo fuera del límite de las operaciones militares
estadounidenses hasta abril del 2008, después de una sanción por infringir los
derechos humanos: un helicóptero colombiano militar que usaba la base mató a 17
civiles en el bombardeo, en 1998, de un pueblo del norte del país. La operación
se mantuvo en secreto al principio.
Un proyecto de ley aprobado por la cámara baja estadounidense y pendiente de
aprobación en el Senado destinaría 46 millones de dólares para construcción en
Palanquero, que ya cuenta con una pista de aterrizaje de 3.500 metros, dos
enormes hangares y es la base del principal de los aviones de combate de
Colombia. El dinero sería ofrecido 15 días después de que se firme un acuerdo.
Las misiones de intercepción que ahora asumiría Palanquero se centraban en
Manta, Ecuador, en el Pacífico. Pero el presidente ecuatoriano Rafael Correa se
negó a renovar un contrato de arrendamiento de 10 años que expira en noviembre.
La decisión de Correa tiene que ver con temas de soberanía nacional. Desde
enero, Correa ha expulsado a dos diplomáticos estadounidenses por supuesta
intromisión.
Aproximadamente 600 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses y
contratistas civiles trabajan en Colombia, según las cifras más recientes
disponibles.