(IAR
Noticias)
30-Junio-09
El embajador de Estados
Unidos en Venezuela, Patrick Duddy, y el de Venezuela en ese país,
Bernardo Álvarez, emprendieron el regreso a sus respectivas
legaciones este viernes, pues ambos gobiernos levantaron la sanción
de "persona non grata" que pesaba sobre cada uno desde septiembre de
2008.
Por Humberto Márquez (*)- IPS
"Se puede interpretar como parte del interés
general estadounidense por reorganizar sus relaciones
confrontacionales, como ha hecho con Siria y en parte con Irán en
Asia, o con Bolivia y ahora Venezuela en Sudamérica", dijo a IPS
Adolfo Salgueiro, jefe de la cátedra de derecho internacional en la
caraqueña Universidad Católica Andrés Bello.
Destacó el experto que "ambos países tienen intereses por los cuales
velar, siempre mejor con relaciones diplomáticas plenas y un
embajador en la capital del otro Estado, precisamente para procesar
mediante el diálogo sus diferencias".
Desde hace cinco años hay una intensa confrontación retórica,
diplomática y política entre Caracas y Washington, lo que no impide
que Venezuela se mantenga como gran proveedor de petróleo a Estados
Unidos y el intercambio comercial entre ambas naciones alcanzara en
2008 un récord de 64.000 millones de dólares.
En septiembre, después de que el presidente boliviano Evo Morales
expulsó al embajador estadounidense Philip Goldberg, acusándolo de
conspirar contra la democracia e integridad territorial de su país,
su par venezolano Hugo Chávez hizo lo propio con Duddy.
La acción de Chávez fue en solidaridad con Morales y también por
"las reiteradas demostraciones de hostilidad del gobierno de Estados
Unidos hacia el pueblo de Venezuela", según dijo entonces la
cancillería venezolana.
Estados Unidos reaccionó declarando "persona non grata" a Álvarez y
lo devolvió a Caracas, quedando las dos embajadas en manos de
encargados de negocios.
La situación cambió cuando en enero Barack Obama fue investido
presidente de Estados Unidos, y Chávez ha alternado las críticas al
nuevo mandatario con llamados a establecer una relación más
constructiva en medio de las discrepancias políticas.
Para subrayarlo de manera efectista, en la sexta Cumbre de las
Américas celebrada en abril en Puerto España, Chávez se irguió ante
las cámaras para obsequiarle a Obama un ejemplar de "La venas
abiertas de América Latina", libro de cabecera de izquierdistas en
la región, escrito hace décadas por el uruguayo Eduardo Galeano.
Chávez anunció entonces que solicitaba el plácet de estilo para un
nuevo embajador, el ex canciller Roy Chaderton, representante de
Caracas ante la Organización de los Estados Americanos, y se
entablaron negociaciones entre ambas cancillerías.
Pero la designación de nuevos embajadores "es un proceso engorroso,
sobre todo en Estados Unidos, donde los candidatos son objeto de un
examen en el Congreso que puede tomar meses, así que las
cancillerías tomaron una vía poco ortodoxa", explicó Salgueiro.
El mecanismo más fácil fue anular la sanción de "persona non grata"
sobre los embajadores, quienes, por otra parte, no habían observado
conductas indebidas sino que fueron expulsados como parte de una
situación política que no manejaban directamente.
Venezuela "ha resuelto dejar sin efecto las medidas que pesaban
sobre el embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, en
el entendido que, de acuerdo al principio de reciprocidad, las
autoridades competentes de Estados Unidos han dejado sin efecto las
medidas similares que pesaban sobre el embajador de Venezuela en
Washington, Bernardo Álvarez", indicó el jueves un comunicado de la
cancillería.
Un texto del Departamento de Estado (cancillería) en Washington
señaló que Duddy "cuenta con la confianza absoluta del presidente
Obama y de la secretaria (de Estado, Hillary Rodham) Clinton" y
confía en que el regreso de los embajadores "ayudará a impulsar los
intereses de Estados Unidos en mejorar la comunicación bilateral".
Álvarez se desempeñó durante algunos meses en Caracas como
presidente del banco del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América), un acuerdo de cooperación entre nueve estados
de la región. "La normalización de las relaciones expresa un poco
del cambio" manifestado con el gobierno de Obama, dijo.
John Caulfield, encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas,
consideró que "es importante tener representación diplomática
completa para ofrecer la oportunidad del diálogo", pero descartó que
ello signifique el fin de los puntos de vista encontrados.
Los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela "tienen visiones
diferentes del mundo, de cómo manejar la economía, diferencias en
las relaciones internacionales, y no creemos que con este
restablecimiento de relaciones vayan a desaparecer, pero a pesar de
eso vamos a continuar trabajando en las cosas que podemos trabajar",
dijo Caulfield.
Salgueiro no cree que gestos como éste entre Washington y Caracas
signifiquen un énfasis más decidido de Estados Unidos de atender a
América Latina y menos una alteración en las prioridades de la
diplomacia estadounidense.
Washington "da señales de querer más diálogo con los países con los
que tiene diferencias sensibles, pero sus prioridades globales
permanecen en la economía, en zonas álgidas del planeta como el
Medio Oriente, Afganistán-Pakistán, la península coreana e incluso
las relaciones con aliados como los europeos", opinó Salgueiro.
|