(IAR
Noticias)
25-Junio-09
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El senador y líder de cultivadores de coca Lino Villca toma
una ruta cerca de Yotala, a aproximadamente 20 kilómetros (12 millas) de Sucre,
en septiembre de 2007. (Foto Reuters) |
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Los pueblos indígenas de América
continúan viviendo en una guerra que ya lleva 517 años y buscan la
toma del poder político para gobernarse y desplazar a los estados
coloniales, dice el senador boliviano Lino Villca al explicar las
protestas y violencia registradas en la selva amazónica de Perú.
Franz Chávez
entrevista al senador aymara
Lino
Villca - IPS
En una entrevista concedida a IPS, Villca indica
que la lucha organizada de los indígenas se ha reanudado en 1992, y
considera que la resistencia a la explotación de recursos naturales
de parte de nativos en Bagua, en la nororiental región peruana de
Amazonia, es un renacer de los pueblos inspirados en el pensamiento
del presidente de Bolivia, el indígena aymara Evo Morales.
El senador Villca es un agricultor de coca de la región semitropical
de los Yungas, en el norte del departamento de La Paz, y fue uno de
los actores del proceso de formación del hoy gobernante Movimiento
al Socialismo en función de la identidad cultural y las antiguas
organizaciones pre-coloniales. Al igual que Morales, es de la etnia
aymara.
"No acepto y condeno la versión del estado peruano que quiere culpar
de injerencia política al hermano Morales y de la muerte de 50
indígenas en la selva de ese país", indicó Villca en referencia a
los choques en Bagua. Las autoridades dijeron que las víctimas
fatales en ese lugar fueron 24 policías y 10 nativos, pero jefes
comunitarios aseguran que fueron asesinados decenas de
manifestantes.
IPS: ¿Cuál es el origen de las luchas que libran en América los
pueblos indígenas?
LINO VILLCA: Desde Venezuela, pasando por Colombia, Ecuador,
Bolivia, Perú, Argentina, parte de Paraguay y Chile, somos
históricamente un solo pueblo representado por el gran (imperio del)
Tahuantinsuyo.
En 1533 teníamos un líder político que se llamaba Atahuallpa y como
pueblos no tuvimos fronteras hasta la llegada de los españoles, que
organizaron el territorio americano en virreinatos. Aun a pesar de
ello, estábamos organizados como un sólo pueblo.
En 1781, la gran sublevación ante la corona (española) fue comandada
en al altiplano, que ahora es territorio de Bolivia, por Tupak
Katari y Bartolina Sisa, mientras que los hermanos Nicolás y Tomás
Katari encabezaron la rebelión hasta Tucumán, hoy Argentina.
La zona andina que ahora pertenece a Perú fue escenario de las
luchas de TupacAmaru, que se extendieron hasta las regiones que hoy
comprenden Ecuador.
Ese fue el gran grito libertario en América. Posteriormente, a
comienzos del siglo XIX, vendría el descuartizamiento de nuestros
territorios en repúblicas.
IPS: ¿Dónde nace ese deseo de unificar las luchas de los pueblos
indígenas de América?
LV: Hoy los aymaras y quechuas continúan siendo un solo pueblo
dentro de los estados coloniales con fronteras, con una historia
milenaria que trasciende los 517 años desde la invasión española.
Por ello, hoy trabajamos a nivel internacional por el respeto a los
pueblos aborígenes para ser consultados sobre el uso de los recursos
naturales.
Es cumplir con la Declaración de la Organización de las Naciones
Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, que reconoce la
libre determinación sobre sus recursos, su economía y organización.
En ese marco, desde 1992, los pueblos aztecas, mayas, del antiguo
Tahuantinsuyo y Kollasuyo, hemos tenido grandes encuentros pidiendo
a los estados coloniales el derecho a autogobernarnos.
Nos preguntamos: ¿quiénes somos, a dónde vamos y quiénes nos
gobiernan? Pensamos que cortaron nuestras ramas, los tallos, pero
nunca pudieron cortar nuestras raíces. Un pueblo sin identidad es un
pueblo sin destino.
IPS: ¿Cómo se ha traducido este pensamiento en las organizaciones
sociales de Bolivia?
LV: A raíz de ese pensamiento, en Bolivia hemos construido un
instrumento político con un proceso de formación de líderes con
identidad de los pueblos indígenas. De ese periodo surgieron líderes
esclarecidos como Felipe "Mallku" Quispe, Alejo Veliz y el propio
Evo Morales, el primer presidente indígena en el continente,
mientras van cayendo los neoliberales.
Los pueblos indígenas reconocen a Morales como su presidente, al
margen de los presidentes de sus estados.
Los pueblos indígenas de Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia reconocen
el mandato de Morales y esperamos que surjan líderes indígenas en
estos estados para gobernarnos.
Hemos tenido presidentes coloniales como Gonzalo Sánchez de Lozada
(1992-1997 y 2002-2003 en Bolivia) que se ha bañado con la sangre
indígena y luego fue expulsado, y un prefecto (gobernador) del
departamento de Pando, Leopoldo Fernández, quien cometió genocidio
con la muerte de 15 indígenas en septiembre de 2008.
No acepto y condeno la versión del estado peruano que quiere culpar
de injerencia política al hermano Evo Morales y de la muerte de 50
indígenas en la selva de ese país. Somos un solo pueblo en lucha por
nuestros derechos, y buscamos la autodeterminación frente a los
estados coloniales.
IPS: Un mensaje de Morales dirigido al encuentro de los líderes
aymaras de América, también llamada Abya Ayala, generó una reacción
del gobierno de Lima.
LV: Este encuentro se realiza desde 1992, es la gran cruzada
intercontinental, y luego creamos el Consejo Andino de los cocaleros
de Bolivia, Perú y Colombia. Nuestro presidente Morales siempre tuvo
participación en todos esos foros.
IPS: ¿Cuál es la naturaleza y el origen del reconocimiento de los
pueblos indígenas al liderazgo de Morales?
LV: Es que es un líder de identidad, de nación, frente a un estado
establecido e, implícitamente, infunde un pensamiento (entre los
sectores aborígenes), y eso no significa injerencia política. Es un
llamado de la sangre que se expresa sin necesidad de un contacto
verbal con el líder. En Perú surgirá un dirigente así porque hay un
despertar en la conciencia de los pueblos indígenas.
IPS: ¿Después de varios siglos de sacrificio humano y de
derramamiento de sangre indígena, cuándo acabará esta lucha?
LV: Es una guerra de 517 años. Es una lucha por una nación con
millones de muertos, desde la explotación en las minas de plata con
el exterminio de indígenas, transitando por las sublevaciones de
1871 desde Quito hasta Tucumán y el sacrificio de vidas en la lucha
por la independencia donde los indígenas fueron actores en lugar de
los criollos y mestizos.
Es una guerra permanente hasta su consolidación. En Bolivia ha
comenzado este proceso.
IPS: ¿La llegada al poder político en Bolivia no implica el final
de la guerra?
LV: Hoy no estamos consolidados en Bolivia, hemos apostado al marco
jurídico de la democracia y tenemos mucho que avanzar. El
reconocimiento de las 36 nacionalidades en la nueva Constitución
debe reafirmarse en el nuevo reordenamiento jurídico.
La derecha se resiste y no deja de ser dominante ante los pueblos, y
en Perú el enfrentamiento con más de 50 muertos ha roto el hielo y
el amordazamiento de la política del estado colonial que prohibía
las manifestaciones públicas.
Mañana serán los aymaras de Puno (departamento de Perú), pasado
serán los quechuas de Cusco (antigua capital del imperio inca) y
luego se unirán las nacionalidades de Perú, siguiendo los pasos de
la rebelión de los indígenas de la Amazonia.
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