(IAR
Noticias)
13-Junio-09
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El líder indígena peruano, Alberto Pizango pidió asilo político a Nicaragua. (Foto AFP) |
Mientras el presidente de Perú Alan García tomaba
juramento a dos nuevos ministros en el Palacio de Gobierno, a pocas calles
de allí miles de manifestantes rechazaban la negativa de las autoridades a
derogar las "leyes de la selva", decretos legislativos que promueven la
explotación de recursos naturales en territorios selváticos e indígenas.
Por
Ángel Páez y
Milagros Salazar (*) - IPS
Miembros de la Confederación General de Trabajadores del Perú, del Sindicato
Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú y de organizaciones
estudiantiles y de la sociedad civil se dirigieron el jueves hasta la sede del
Congreso legislativo para protestar contra la mayoría oficialista que defiende
las cuestionadas normas, y condenar la represión gubernamental a los líderes
indígenas.
Más de 2.000 efectivos bloquearon el acceso al Congreso, desatándose un
forcejeo que llevó a la policía a repartir varazos y lanzar bombas
lacrimógenas.
García invistió a Nidia Vílchez en reemplazo de la saliente ministra de la
Mujer y Desarrollo, Carmen Vildoso, quien dimitió por su desacuerdo con la
forma en que el gobierno afrontó el levantamiento de los awajún en el norte
amazónico, la segunda etnia más numerosa de Perú y de histórica tradición
guerrera.
Hubo intensas protestas en las localidades selváticas de Yurimaguas, en el
departamento de Loreto, extremo nororiental y Pucallpa, en el oriental Ucayali.
Los indígenas bloquearon carreteras y los puertos fluviales.
En Bagua, provincia de la región norteña de Amazonas que fue epicentro de los
hechos violentos del viernes con 24 policías y un número indeterminado de
indígenas fallecidos, nadie pudo salir de sus casas por el toque de queda. La
policía y efectivos del ejército tomaron el control de la zona.
Manifestantes de las localidades sureñas de Puno, Arequipa y Tacna también se
movilizaron en adhesión a la lucha de los indígenas contra el gobierno, que se
niega a derogar las normas, a pesar de que fueron consideradas
inconstitucionales el año pasado por un comité parlamentario multipartidario.
Terminada la manifestación en Lima, sus dirigentes anunciaron la preparación
de un paro nacional para el 8 de julio.
El miércoles por la noche, el bloque oficialista y algunos aliados aprobaron
la suspensión de los polémicos decretos legislativos 1.090 y 1.064.
En protesta, en la mañana de este jueves la oposición inició un acto de
vigilia en el centro del hemiciclo. El presidente del Congreso, Javier
Velásquez, sancionó por esa acción a siete legisladores con una suspensión sin
goce de haberes por 120 días.
Entre tanto, las autoridades aseguraron que tres de los indígenas muertos por
la policía en Bagua pertenecían a la comunidad awajún de la provincia de
Condorcanqui, una de las más pobres del país. Para sumarse a la medida de
fuerza contra los decretos habían viajado varios días.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, 76,3 por ciento de
la población de Condorcanqui, mayoritariamente awajún, vive en pobreza,
mientras 77,6 por ciento habita en viviendas inadecuadas y 91 por ciento no
cuenta con agua potable ni luz eléctrica.
Además, casi 80 de los habitantes de Condorcanqui hablan sólo awajún y 99 por
ciento no tienen acceso a servicios de información.
El presidente García, sin embargo, atribuyó a una manipulación de "políticos
extremistas" la persistencia de la protesta indígena.
"Estas personas no tienen corona, no son ciudadanos de primera clase",
expresó. "Cuatrocientos mil nativos no pueden decir a 28 millones de peruanos:
‘Tú no tienes derecho de venir por aquí’. De ninguna manera, eso es un error
gravísimo y quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y
al retroceso primitivo", afirmó García.
El mandatario atribuyó al Alberto Pizango, presidente de la Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), organizadora de la
campaña contra los decretos legislativos, responsabilidad por la muerte de los
24 policías.
"Se está instigando a la violencia, se está empujando a los nativos como carne
de cañón y (Pizango) sería pasible de castigo penal", dijo el presidente.
El Ministerio del Interior pidió al Poder Judicial la detención y captura de
Pizango y, con una velocidad inusual, el mismo día la policía salió en busca
del dirigente que tuvo que asilarse en la embajada de Nicaragua.
Pizango fue reemplazado por la vicepresidenta de Aidesep, Daysi Zapata, quien
garantizó que la lucha continuará.
Los historiadores relatan que los awajún rechazaron en el siglo XV los
intentos conquistadores de los incas Tupac Yupanqui y Huayna Capac. El
cronista Juan de Velasco relató que las tropas de los monarcas andinos
"salieron huyendo vergonzosamente" de las tierras de los awajún.
A los españoles tampoco les resultó fácil asentarse en territorio awajún.
Sufrieron tantas rebeliones que al final desistieron de su intento de someter
a os indígenas para que trabajaran en la explotación del oro. Y durante la
fiebre del caucho, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, los awajún
mataban a los patrones que abusaban de los nativos.
Congreso reavivó ira indígena
En Bagua, mientras tanto, los dirigentes indígenas evalúan nuevas estrategias
ante la decisión de suspender la aplicación de los decretos legislativos, que
consideran una provocación del Poder Legislativo.
"¿Después que nos han baleado quieren solucionar esto así nomás con una
suspensión? Exigimos la derogatoria urgente, no vamos a soportar más. Estamos
evaluando nuevas estrategias de lucha para salir a las comunidades y hacer las
consultas a las bases", dijo a IPS Edwin Montenegro, dirigente comunal del Río
Kanus, en la provincia amazónica de Condorcanqui.
Montenegro y otros líderes se reunieron el jueves en Bagua para evaluar el
nuevo escenario, mientras la policía y el ejército vigilaban las calles y
zonas estratégicas, como el puente Corral Quemado, que conecta al país con el
nororiente.
El secretario de la Aidesep, Saúl Puertas, dijo a IPS que se convocará a una
reunión en Bagua con los "apus" (jefes indígenas) de las ocho regiones donde
la organización está presente para evaluar el saldo del paro y tomar
decisiones.
"A pesar que el gobierno ha violado la Constitución y el Convenio 169 de la
OIT (Organización Internacional del Trabajo) insiste en lo mismo y así no
podemos llegar a ningún acuerdo. Lo que ha hecho el Congreso es una burla",
dijo Puertas.
En un comunicado, Aidesep aseveró que "lamentamos que el Poder Legislativo
continúe engañando y evadiendo su responsabilidad política y busque salidas
que los Pueblos Indígenas y la sociedad peruana en su conjunto entienden que
simplemente quieren confundir y engañar".
La Aidesep también exige al gobierno que levante el estado de emergencia
decretado en Amazonas y el toque de queda en Bagua. Además pide el "cese
inmediato de los sobrevuelos de helicópteros militares y policiales sobre los
territorios de las comunidades nativas", pues "generaron zozobra en las
poblaciones indígenas, en particular sobre los niños".
Comitiva indígena en el lugar de los
hechos
Ante la desesperación de decenas de familias que aún aguardan el regreso de
sus parientes, una comitiva de dirigentes indígenas recorrió el jueves las
quebradas aledañas a la Curva del Diablo, zona donde se produjeron los
enfrentamientos del viernes 5 entre uniformados y unos 3.000 indígenas
apostados sobre la carretera.
El saldo parcial de víctimas de ese día es de 10 civiles, entre ellos cinco
nativos y cinco mestizos, y 24 policías. Además, un uniformado permanece
desaparecido, según las autoridades.
La Oficina Defensorial de Amazonas (ombudsman) identificó los nombres de los
cinco indígenas caídos ese día: Felipe Sabio Sánchez, Romel Tenazoa Sánchez,
David Jaucito Mashigkash, Genaro Samecash Chamick y Rogelio Pintado Castro.
Los cuatro últimos murieron en la Curva del Diablo, y Sabio fue baleado en las
inmediaciones de la plaza de armas de Bagua.
Los policías cayeron en dos zonas: un grupo de por lo menos ocho murieron en
la Curva del Diablo, según la defensoría, y el resto fueron degollados por
nativos en la estación de bombeo de petróleo número seis de la empresa
Petroperú, en Imazita, Amazonas.
En su recorrida por las quebradas de Curva del Diablo, los líderes Montenegro
y Puertas, acompañados de IPS, no encontraron cuerpos ni rastros de sus
compañeros. La fiscalía provincial que recorrió la zona el miércoles tampoco
hizo hallazgos.
Los comités de más de 300 comunidades continuarán registrando los nombres de
las personas que aún no han regresado a sus pueblos.
El jueves por la mañana, el jefe de la Oficina Defensorial de Amazonas,
Roberto Guevara, emprendió un viaje por varias comunidades que participaron en
las protestas, entre las que figuran Wawas, Chiriaco y Nazareth.
"Queremos saber de boca de los propios presidentes de las comunidades qué está
pasando. Esperemos que pronto vuelva la calma", dijo Guevara a IPS.
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(*)Milagros Salazar, enviada especial a Bagua.
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