(IAR
Noticias)
18-Abril-09
|

|
|
Un mexicano saluda la llegada de Obama a México.
(Foto AP) |
Lo anunció Obama, al admitir que su país es corresponsable del auge del
narcotráfico.
Por Ana Baron - Clarín
S i el gobierno mexicano quiso brindar la imagen de que está en control de la
lucha contra el narcotráfico, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, aterrizó el jueves en la ciudad de México lo que vio fue sin duda muy
diferente.
Debido al temor a que los carteles tuviesen planeado algún tipo de atentado
contra Obama, las fuerzas de seguridad mexicanas transformaron a Polanco, el
elegante barrio donde se alojaron el presidente Obama, su delegación y los
periodistas que lo acompañan, incluida esta corresponsal, en un verdadero
búnker. Por las calles, totalmente cerradas al tráfico, lo único que circuló
durante todo el jueves fueron tanquetas militares con ametralladoras y
carros de asalto de la política mexicana. En los techos de todos los edificios
aledaños había soldados con largas vistas y armas largas, en total estado de
alerta.
Fue una pequeña muestra del clima de tensión y de violencia que se vive
actualmente en la capital mexicana debido a la verdadera guerra que está
teniendo lugar entre los carteles de la droga y el gobierno mexicano, y entre
los carteles entre sí.
Obama se transformó el jueves en el primer presidente estadounidense que asume
oficialmente que Estados Unidos es responsable de una de las causas principales
de esa guerra: el consumo de drogas en ese país aporta un beneficio a los
narcotraficantes mexicanos de 40.000 millones de dólares por año y provoca casi
10.000 muertes en el mismo período. Dijo que la lucha contra el narcotráfico
tiene que ser conjunta y coordinada.
"¿Vamos a eliminar todo el flujo de drogas? ¿Vamos a eliminar
todas las armas que cruzan por la
frontera? Ése no es un objetivo realista", dijo Obama durante la conferencia de
prensa que dio conjuntamente con su colega local, Felipe Calderón, en la
residencia presidencial de Los Pinos. "Lo que es un objetivo realista es
reducirlo tan significativamente, tan drásticamente, que se convierta una vez
más en un problema criminal y no un importante problema estructural que amenace
la estabilidad en las comunidades a lo largo de la frontera", añadió.
Cuando le preguntaron por qué, si durante la campaña electoral había dicho que
estaba a favor de restablecer la prohibición de la venta de armas de asalto
ahora no hacía nada para que el Congreso actué sobre este tema, Obama fue
honesto. Explicó que, incluso si se lo proponía, eso no iba a ocurrir. Obama no
cuenta en el Congreso con los votos que necesita para restablecer esa
prohibición que fue levantada por Bush.
Calderon dijo que comprendía. Pero explicó que, desde que esa prohibición fue
levantada, el número y calibre de las armas que ingresan a México han aumentado
considerablemente. Dijo que en la frontera hay más de 10.000 tiendas del lado
estadounidense donde se venden armas con
toda libertad.
Terminada la conferencia de prensa, seguían sobrevolando sobre Los Pinos varios
helicópteros. Por razones de seguridad Obama no tuvo ningún contacto con el
mexicano de la calle. |