Castro señaló que en sus últimas 'reflexiones' fue "cuidadoso" con la OEA
en su particular repasó por los asuntos de actualidad en la región. "No dije una
sola palabra que pudiera interpretarse como una ofensa a la vetusta institución,
aunque todos conocen cuánta repugnancia nos produce", declaró.
Sin embargo, decidió responder a los últimos comentarios del máximo jefe
de la OEA, José Miguel Insulza, acerca de que la isla debe expresar su
compromiso con la democracia si quiere regresar a la institución.
"Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre de
esa institución. No ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la
encarnación de la traición", criticó Castro, quien anticipó que la próxima
reunión del organismo será "un campo de batalla".
"Que no se diga, sin embargo, que Cuba lanzó la primera piedra. Nos ofende
incluso, al suponer que estamos deseosos de ingresar en la OEA. El tren ha
pasado hace rato, e Insulza no se ha enterado todavía. Algún día muchos países
pedirán perdón por haber pertenecido a ella", añadió.