a medida de aliviar las restricciones a los viajes
en sí es positiva, aunque mínima. Hacen falta otras muchas", dijo Castro en un
artículo difundido en el sitio oficial Cubadebate, el segundo de los tres que
escribió en 24 horas, dos de ellos sobre la decisión de Obama.
En su primer texto, el ex gobernante lamentó la noche del lunes que "del
bloqueo, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra" y advirtió
que Cuba "no extenderá jamás sus manos pidiendo limosnas".
Los artículos son la primera reacción de La Habana a la histórica decisión
anunciada el lunes en la Casa Blanca, sin comentarios aún del presidente Raúl Castro,
quien sustituye a Fidel desde que este enfermó hace casi tres años, ni de otro
funcionario del gobierno cubano.
Eximiéndolo de la responsabilidad de medidas como el embargo, vigente contra
Cuba desde 1962, Castro pidió a Obama ir más allá, al señalarle que "están
creadas las condiciones" para que "emplee su talento en un política constructiva
que ponga fin a la que ha fracasado durante casi medio siglo".
"No deseamos lastimar a Obama en lo más mínimo, pero él será presidente
durante uno o dos períodos", apuntó Castro, quien también pidió la eliminación
de una ley que privilegia a inmigrantes cubanos en Estados Unidos.
La decisión de Obama fue anunciada en vísperas de la Cumbre de las Américas
en Trinidad y Tobago, donde Cuba, aunque ausente por estar suspendida de la OEA
desde 1962, puede concentrar la atención, pues gobernantes latinoamericanos
dijeron que pedirán el fin del embargo y el retorno de la isla al sistema
interamericano.
En su más reciente escrito, Castro advirtió que Cuba no pedirá "de rodillas"
su ingreso a la "infame" OEA, a la vez que consideró que la Cumbre "será un test
de inteligencia y vergüenza".
"Ahora solo falta que Obama persuada allí a todos los presidentes
latinoamericanos que el bloqueo es inofensivo", ironizó Castro, en otro de los
artículos.
Aliviados, muchos cubanos aplaudieron el levantamiento de las restricciones
vigentes desde hace tres décadas, y que permitirá a 1,5 millones de
cubanoestadounidenses viajar y mandar dinero de manera ilimitada a sus
familiares.
"Es buenísimo que los cubanos puedan viajar a su tierra cuando lo deseen y
apoyar económicamente a sus familias, el negrito (Obama) parece de ley
(palabra), está cumpliendo todo lo que prometió", dijo a la AFP Rolando
González, un trabajador agrícola de 53 años.
En el aeropuerto, Ada Rodríguez, una cubanoestadounidense de visita en la
isla, cree que "Obama desea realmente mejorar las relaciones, pero hace falta
que Cuba sea receptiva y que también haya cambios aquí".
En Miami, bastión anticastrista, la medida de Obama fue bien recibida como
una posibilidad de mayor intercambio con la isla. "Los cubanos tienen derecho a
viajar a su país", dijo Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático Cubano.
La disidencia interna también recibió bien la noticia. "La primera reacción
de Cuba es cautelosa, Fidel Castro no ataca a Obama, pero al mismo tiempo
refleja que el Gobierno cubano se ve un poco atrapado por esta ofensiva para
aligerar las relaciones", dijo el opositor Manuel Cuesta.
En el exterior, España y Francia, que han liderado un acercamiento y diálogo
de la
Unión Europea con Cuba, saludaron la decisión, como una puerta a la
posibilidad de una normalización de las relaciones.
Para el ex ministro francés Jack Lang, emisario especial del presidente
Nicolas Sarkozy para Cuba, se puede esperar "que, en un plazo no lejano", el
embargo "pueda anularse".
Aunque en campaña se comprometió a liberar los viajes y remesas, Obama señaló
que mantendrá el embargo mientras no haya avances democráticas en la isla de
gobierno comunista.