(IAR
Noticias)
14-Abril-09
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En el primer trimestre de 2009, las compras de Beijing a
Brasilia cayeron 30%.
Por Eleonora Gosman-
Clarín
Al mundo le encantaría que China se convierta en el centro de gravedad del
crecimiento mundial. Mira el mayor mercado mundial -1.300 millones de
almas-como el único capaz de sacar el capitalismo de las arenas movedizas.
Pero ese fardo que se busca cargar sobre las espaldas del gobierno chino no
comulga con la realidad. Basta el siguiente dato: en el primer trimestre de
2009, las compras de China en Brasil cayeron 30%. ¿Qué le vendían los
brasileños? Soja y mineral de hierro. Pero no fue Brasil el único que sufrió;
lo acompañaron Australia, otra gran proveedora de commodities agrícolas
(registró una reducción de compras chinas de 13,2%) y Rusia (baja de 40,3%).
Si el comercio mundial declinó 8% de enero a marzo, el declive de China con el
resto del mundo fue superior: el gigante asiático compró 25% menos que en los
tres primeros meses de 2008 y
Argentina está dentro del paquete de países impactados. Pero también es cierto
que los chinos vendieron menos. Si se toma sólo marzo, las exportaciones
sojeras de Brasil al mercado chino, de lejos el más importante, sufrieron un
derrape de 13%. El gobierno de Lula da Silva acompaña muy de cerca ese
"problema": ocurre que China se convirtió en el primer gran socio comercial
brasileño, seguido en segundo lugar por Argentina. Esto obedece a la
"defección" de EE.UU., que dejó de importar para privilegiar la producción
doméstica.
Esto indica que a pesar de su retracción en la compra de alimentos no
elaborados, China consiguió aumentar su participación en el mercado total de
exportaciones brasileñas. Desde ese punto de vista, los chinos pasaron de
tener una participación de 8,2% en las compras a Brasil, en marzo de 2008, a
detentar 12,5% en el mismo mes de este año. En todo caso, estos datos hay que
tomarlos con pinzas: sólo son un fuerte indicador del retiro del mercado
norteamericano, europeo y de otros continentes, como demandantes de alimentos
de los grandes proveedores mundiales: Brasil, Argentina y Australia.
Entre enero y marzo, Brasil perdió US$ 1.500 millones en ingresos procedentes
de la venta de soja, petróleo y hierro al gigante asiático. Y según afirman
especialistas, el gobierno chino busca un menú alimentario más diversificado.
Probablemente, la soja deje de ser la reina de las commodities. El gobierno de
Lula fue el primero en entenderlo y estudia cómo reorientar inversiones
futuras de modo de garantizar el flujo comercial a China, el mayor oxígeno a
la economía del país.
El propio Consejo Brasil-China reveló que las exportaciones sojeras hacia
Beijing caerán no menos 12% en 2009. Y esas estimaciones son optimistas. Pero
en Brasilia se consuelan: "Sin China, todo sería peor para Brasil y hasta
podríamos tener una balanza comercial negativa por primera vez en años"
refrendó el secretario de Comercio Exterior, Welber Barral.
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