l Gobierno estadounidense pretende ayudar con 80
millones de dólares para que México compre helicópteros de asalto 'Blackhawk',
con el fin de combatir "agresivamente" a los cárteles del narcotráfico, dijo
Clinton durante una rueda de prensa en la primera jornada de una visita oficial
de dos días a México.
"Los criminales y capos (del narcotráfico), al extender la violencia,
intentan corroer los cimientos de la ley, el orden, la amistad y la confianza
entre nosotros", dijo a periodistas.
"Fracasarán", agregó Clinton en la conferencia de prensa junto a la ministra
de Asuntos Exteriores mexicana, Patricia Espinosa.
En una reunión en la residencia de Los Pinos, el presidente mexicano,
Felipe Calderón, reconoció "primeros avances" en la corresponsabilidad entre
ambos países en el combate al crimen organizado, aunque le pidió a Clinton
"fortalecer la cooperación bilateral" en la materia, dijo un comunicado del
Gobierno mexicano.
La secretaria de Estado también se reunió con Espinosa, con quien además del
dominante tema de la seguridad fronteriza, delinearon la visita que realizará a
México el presidente estadounidense,
Barack Obama, los días 16 y 17 de abril.
El Gobierno mexicano ha expresado en varias ocasiones la necesidad de que
exista corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico y puntualizó que la
gran mayoría de las armas de los cárteles de la droga provienen de Estados
Unidos.
Durante el trayecto en avión que la llevó a México, la jefa de la diplomacia
estadounidense afirmó a la prensa que su gobierno trata de detener el flujo de
armas hacia los cárteles de la droga.
"No son sólo armas, son lentes de visión nocturna, son chalecos antibalas
(...) Desde que sabemos que la mayor parte, un 90% de esto (armamento), viene de
nuestro país vamos a intentar detenerlo", admitió Clinton.
El martes, la Casa Blanca anunció que reforzará con 300 a 400 agentes
federales su frontera con México para luchar contra el crimen organizado, y que
creará un centro de inteligencia regional de su Agencia Federal de
Investigaciones (FBI).
La visita de Clinton ocurre en medio de una espiral de violencia en la
frontera común, donde los cárteles de la droga se disputan las rutas hacia
Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno de Calderón a desplegar 8.500
soldados en la fronteriza Ciudad Juárez (norte), la más violenta del país.
"Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales alimenta el comercio de
drogas", reconoció Clinton sobre el consumo en su país, el mayor mercado de
cocaína del mundo.
En la rueda de prensa conjunta, Clinton y Espinosa rechazaron que México sea
un "estado fallido", como lo había señalado un informe del departamento de
Estado divulgado en febrero pasado.
La violencia ligada al crimen organizado ha dejado desde principios de 2008
más de 6.400 ejecuciones pese al despliegue de más de 36.000 efectivos,
principalmente en la zona norte de México.
La semana pasada, México asestó dos golpes a los cárteles con la detención de
Vicente Zambada, uno de los cabecillas del cártel de Sinaloa (noroeste), y de
Sigifredo Nájera, sicario del cártel de Golfo acusado de atentar en octubre
pasado contra el consulado estadounidense en Monterrey (norte).
Otra estrategia del Gobierno mexicano para combatir al narcotráfico fue el
lanzamiento de un programa de recompensas de hasta dos millones de dólares por
información entregada anónimamente que conduzca a la captura de 24 capos de seis
cárteles.
Otros asuntos que serán abordados en la visita de Clinton son la migración,
la competitividad, la cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago y la reunión
del G20 en Londres.
Clinton también se reunió en la
Ciudad de México con un grupo de estudiantes indígenas y visitará el jueves un
centro de control policial para luego viajar a la ciudad industrial de Monterrey
(norte).