ras semanas de debate interno y creciente inquietud ante la violencia al sur
de su frontera, el gobierno de
Barack Obama decidió optar por el momento por reforzar las fuerzas
policiales, sin enviar soldados, como habían solicitado algunos gobernadores de
estados fronterizos.
La nueva estrategia se basará también en aumentar la cooperación con México,
incluso con el envío de más agentes al país vecino, una experiencia que en el
pasado generó susceptibilidades.
"Nuestro objetivo es doble: suministrar asistencia al gobierno de México para
romper esos grandes carteles (...) y protegernos de un incremento de la
violencia" en el lado estadounidense, dijo la secretaria de Seguridad Interna
Janet Napolitano, en rueda de prensa.
La secretaria de Estado,
Hillary Clinton, parte este mismo miércoles a Ciudad de México y Monterrey
para avanzar los detalles de este nuevo plan al gobierno de
Felipe Calderón.
El papel de Estados Unidos es "dar asistencia en esta batalla", añadió
Napolitano, quien también viajará a México la semana que viene junto al Fiscal
General Eric Holder.
Todas las agencias federales implicadas en la lucha contra el crimen
organizado, desde el narcotráfico hasta el contrabando de armas o de personas,
verán su personal y presupuestos aumentados en un plazo de unos 90 días, dijo
Napolitano.
En total, entre 300 y 400 agentes federales civiles nuevos "llegarán a
trabajar en conjunto con las fuerzas locales y estatales" en la frontera,
resumió Daniel Restrepo, consejero presidencial de Asuntos Latinoamericanos a la
AFP.
Gobernadores de estados como Texas habían solicitado la movilización de la
Guardia Nacional, y Napolitano aseguró que su gobierno "aún lo está estudiando",
aunque precisó que en su opinión, la guerra contra los carteles debe ganarse
movilizando servicios de inteligencia y tecnología punta.
Napolitano también declaró que el muro fronterizo entre ambos países no era
la solución idónea para frenar el narcotráfico, aunque Estados Unidos concluirá
los tramos que quedan por construir.
El FBI creará en la frontera sur un "Grupo de Inteligencia del Suroeste" que
coordinará todas sus actividades respecto a México.
La inteligencia será compartida con México, ratificó Napolitano.
Las Fuerzas Aéreas mexicanas recibirán 5 helicópteros, y la Marina un avión
de reconocimiento.
Entre los refuerzos mencionados, la agencia antidrogas (Drug Enforcement
Administration, DEA) situará 16 nuevos agentes en la frontera, donde ya cuenta
con 1.171 agentes.
La agencia encargada del control de armas y explosivos (ATF por sus siglas en
inglés) desplegará por su parte 100 agentes más en los próximos 45 días, para
reforzar su lucha contra el tráfico de armas hacia México, la principal
preocupación del gobierno de Calderón.
El despliegue de personal incluye también agentes en México, tanto de la DEA
como de la agencia migratoria (ICE por sus siglas en inglés).
El Departamento de Seguridad Interna también duplicará sus unidades de
seguridad fronteriza y triplicará sus analistas de inteligencia.
Obama "está preocupado por el incremento de la violencia, particularmente en
Ciudad Juárez y Tijuana, y el impacto que está teniendo en las comunidades de
ambos lados de la frontera", advirtió la Casa Blanca en un comunicado.
"Las acciones de Estados Unidos son congruentes con la cooperación bilateral
de combate al crimen organizado", reaccionó la canciller mexicana, Patricia
Espinosa, en rueda de prensa.
Espinosa subrayó que tanto en México como en Estados Unidos "hay conciencia
de que las actividades de los grupos criminales son una amenaza para los dos
países".
El presidente estadounidense viajará a México los días 16 y 17 de abril, en
la víspera de la quinta Cumbre de las Américas.
Más de 5.300 personas murieron el
año pasado en México y más de 1.100 en lo que va de año, como consecuencia de la
violencia del crimen organizado.