(IAR
Noticias)
27-Junio-09
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La policía inspecciona la zona de un atentado en una
estación de autobuses en el suroeste de Bagdad,
Irak, el jueves 25 de junio de 2009. (Foto AP)
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La realidad es que la ocupación
es la causante de la muerte, ésta sí masiva, de miles y miles de iraquíes.
Asimismo, al asumir la perspectiva de seguridad impuesta por los ocupantes,
nadie repara ya a la constante violación por parte del Gobierno títere de
Bagdad tanto de las normas básicas de la democracia como de la propia
Constitución impuesta por las fuerzas occidentales. Los kurdos y su limitada
autonomía, una vez más, pueden dar fe de ello.
Editorial Gara
S e acerca el 30 de junio, día en el que oficialmente comienza el repliegue
progresivo de las fuerzas ocupantes norteamericanas en Irak. Sin embargo, el
panorama político y militar en el país no parece el más propicio para dicho
repliegue militar. Durante los últimos días se han sucedido diversos ataques
con bomba que han causado la muerte a decenas de iraquíes. Sólo en junio van
contabilizadas más de 200 muertes en atentados. Obviamente, con eso no se
quiere decir que la permanencia de las tropas norteamericanas solucione
nada, ni mucho menos. Pero sí se constata que las razones que adujeron para
la justificar la ocupación y para mantenerla durante todos estos años eran
falsas. Además, esas mentiras no sólo afectan a las supuestas causas de la
ocupación -la existencia de armas de destrucción masiva-, sino también a sus
objetivos -«llevar la democracia a Irak»-.La realidad es que la ocupación
es la causante de la muerte, ésta sí masiva, de miles y miles de iraquíes.
Asimismo, al asumir la perspectiva de seguridad impuesta por los ocupantes,
nadie repara ya a la constante violación por parte del Gobierno títere de
Bagdad tanto de las normas básicas de la democracia como de la propia
Constitución impuesta por las fuerzas occidentales. Los kurdos y su limitada
autonomía, una vez más, pueden dar fe de ello.
A pesar de que esa tozuda realidad en Irak muestra a diario que la
resistencia crece y que la Administración impuesta no es capaz de
desarrollar políticamente una alternativa soberana para el pueblo iraquí,
Barack Obama mantiene su calendario de retirada. Repliegue que en realidad
es un trasvase de fuerzas a otro frente: el afgano-paquistaní (bautizado «AfPak»
por los ocupantes), donde la hegemonía impuesta por EEUU es más frágil que
nunca. En este momento lo único que parece interesar de Irak a EEUU es
promover una posición firme y subalterna por parte Bagdad que contenga la
influencia de Irán. En consecuencia, toda la región tiembla y ya no es por
miedo a las fuerzas de ocupación, sino por la inestabilidad política que
éstas han sembrado.
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