El techo de la casa se
quema, pero los gobernantes, el sistema económico y la humanidad
misma ignoran la alarma y siguen echando leña al fuego. La casa no
tiene salidas de emergencia, no hay a donde escapar.
Por Stephen Leahy - IPS
El cambio climático ya está aquí.
El fin de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-15) arrojó un
resultado decepcionante, con detalles todavía no del todo claros.
Un "Acuerdo de Copenhague" fue forjado por Estados Unidos, China,
India y Sudáfrica el viernes por la noche, pero no estaba claro si
los demás países lo aceptarían. Las conversaciones continuarían
hasta el sábado.
Las futuras generaciones podrían encontrar un planeta radicalmente
transformado, con grandes zonas cuyas temperaturas serán entre siete
y 14 grados más calientes y por tanto inhabitables.
En ese mundo en llamas, la elevación del nivel del mar entre uno y
dos metros hacia 2100 dejará cientos de millones de personas sin
hogar, según los últimos datos científicos presentados en septiembre
en la "Conferencia Internacional de la Ciencia Climática Cuatro
Grados y más allá", celebrada en la Universidad de Oxford.
Esta realidad científica es la que golpea, mientras los resultados
de la conferencia de Copenhague, que se celebró entre el 7 de
diciembre y este viernes, ofrecen pocos avances.
"Nuestros líderes no captan la escala del problema ni la velocidad
de los cambios. No se dan cuenta de que deben actuar ahora", dijo el
climatólogo Andrew Weaver, de la canadiense University of British
Columbia, y autor principal de los informes del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
"Ahora" significa que las emisiones globales de dióxido de carbono
deberían llegar a su punto máximo en cinco años y empezar a declinar
enseguida para llegar casi a cero en 2050, según un informe que
reúne los últimos hallazgos científicos de los principales
investigadores del área, entre ellos Weaver.
"El diagnóstico de Copenhague 2009: Actualizando al mundo en la
última ciencia del cambio climático" fue publicado una semana antes
de que empezara la COP-15.
"Metas más modestas y alcanzables a corto plazo pondrán al planeta
en la senda correcta", es la afirmación habitual del primer ministro
de Canadá, Stephen Harper. Sus "modestas" metas son una reducción de
tres por ciento de las emisiones de gases invernadero entre 1990 y
2020. Las metas de Estados Unidos son algo mejores.
Según la evidencia científica, los más brillantes investigadores
concluyeron que Canadá y otras naciones industriales deben reducir
sus emisiones entre 25 y 40 por ciento para 2020, respecto de 1990,
para que haya alguna esperanza de que la temperatura no aumente más
de dos grados.
"Dos grados será muy difícil de lograr para la sociedad moderna",
advirtió Pål Prestrud, investigador del Ártico y director del Center
for International Climate and Environmental Research, con sede en
Noruega.
Incluso si todas las emisiones se eliminaran hoy, las temperaturas
globales declinarían muy lentamente, en un período de mil años. "Si
esperamos mucho, será muy tarde", dijo Presetrud a TerraViva.
Ningún científico cree que estabilizar el clima en dos grados más
pondrá al planeta en "la senda correcta". El Ártico se está
derritiendo con el actual aumento de 0,8 grado. El hielo del polo
Norte podría desaparecer en el verano en sólo cinco o 10 años.
¿Qué pasa cuando el extremo frío del planeta, que determina el
sistema climático mundial, se calienta? Los patrones de lluvias y
temperaturas en Europa y América del Norte cambiarán, afectando la
agricultura, la forestación y el suministro de agua, sostiene el
informe "Arctic Climate Feedbacks: Global Implications", publicado
en septiembre.
Un Ártico más caliente emitirá grandes volúmenes de dióxido de
carbono y de metano, hoy encerrados en los helados suelos del
permafrost. Una vez que el proceso se desate, el calentamiento sería
imparable.
Con dos grados más, la mayoría de los corales morirán por una
combinación de calor y acidificación de las aguas oceánicas. Los
arrecifes coralinos son los criaderos de gran parte de los peces, de
los que dependen cientos de millones de personas. La elevación del
nivel del mar desplazará a otros muchos millones.
Por último, dos grados más es sólo un promedio mundial. Eso
significa que las temperaturas subirán entre uno y cinco grados
dependiendo las regiones. Y también al menos un metro de elevación
del mar para 2100.
Los humanos han gozado de 10.000 años de estabilidad climática,
cuando la temperatura media varió en menos de un grado, afirma
Robert Corell, director del Programa Cambio Global del Centro H.
John Heinz III para la Ciencia, la Economía y el Ambiente, con sede
en Washington.
Las emisiones globales en los últimos cinco años han estado por
encima del peor escenario planteado por el IPCC y en la senda de un
aumento de cinco a seis grados de las temperaturas para 2100, dijo
Corell a TerraViva.
Los sistemas naturales de absorción de carbono, océanos y bosques,
están reduciendo su capacidad, lo que significa que el efecto
invernadero se incrementará más rápidamente.
Los compromisos de reducciones planteados en Copenhague significan
un aumento de 3,8 grados, agregó.
"El gobierno de Canadá no tiene una maldita idea de lo que quiere
decir un aumento de dos grados", afirmó el canadiense Weaver.
"Lo que hacen los políticos es una lavada de cara, sus propuestas
suenan bien, pero son un engaño, a sí mismos y a nosotros", sostuvo
el respetado especialista James Hansen en un artículo publicado el
29 de noviembre en Observer.
"¿Nos pondremos de pie y daremos una bofetada en la cara a los
políticos del mundo para que vean la realidad?", cuestionó Hansen,
director del Institudo Goddard para Estudios Espaciales de la NASA.
"Se necesitará mucho de nosotros, probablemente que tomemos las
calles. ¿O los dejaremos que sigan jugando entre ellos y con
nosotros, traicionando a nuestros hijos y a nuestros nietos?".