Terminó la Cumbre de la FAO de Roma, sigue el hambre, pudiera ser la frase
lapidaria que resume los tres días de visibilidad mundial del fenómeno, con
menos compromisos y la mágica "desaparición" de 44 mil millones de dólares.
Por
Fausto Triana -
Prensa Latina
La suma multimillonaria es la solicitada por la Organización de Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para invertir anualmente en
el sector y poner fin a lo que Cuba calificó de vergüenza que debería sonrojar a
los ricos del Norte.
Es poco dinero en comparación con los trillones de dólares o euros desembolsados
para guerras, subsidios agrícolas y el denominado "salvataje" a costa de los
Estados para sacar a flote a los bancos golpeados por la crisis financiera.
Así lo definía Jacques Diouf, el senegalés Director General de la FAO, en
diversos contactos con la prensa, a veces dando la impresión del pesimismo, pero
finalmente incansable en su batalla contra la malnutrición y el hambre.
El Papa Benedicto XVI, quien por primera vez vino personalmente a la sede de la
FAO, apuntó que el egoísmo es bochornoso y la especulación coloca a los
alimentos como mera mercancía.
"Persisten modelos dominados por la falta de solidaridad que debería ser
inspiradora en la solución de estos problemas", anotó.
Su Santidad también se refirió al peligro de que el hambre llegue a ser
considerada parte de la realidad de los países más pobres y sentenció que no se
puede continuar aceptando la opulencia y el derroche cuando la tragedia es
tangible.
"Una reunión como esta no puede resolver la hambruna mundial, pero ciertamente
esperábamos mucho más", declaró Gwain Kripke, portavoz de la ONG Oxfam
Internacional, que monitorea las labores de sus similares en 14 naciones.
"El resultado no es conmensurable con el problema que afrontan mil millones de
personas, ahora también asoladas por el cambio climático. La ausencia casi total
de los líderes de los países ricos envió un mensaje lamentable", apostilló
Kripke.
Oxfam, junto con otras Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) reunidos en el
Foro de la Sociedad Civil, no fueron las únicas voces críticas de la cimera y
expresaron igual escepticismo por la Conferencia General de la FAO que se
inaugura esta tarde aquí.
El propio Diouf no dejó lugar a dudas de su insatisfacción.
"No es un problema de falta de recursos, sino de prioridades. Hay declaraciones,
hay compromisos, hay indicaciones de acción, pero no se actúa", señaló.
En relación con la ausencia de los dignatarios del bloque del Norte, dijo que el
efecto psicológico da la impresión de que no es un asunto relevante, "en un
momento en que el Papa Benedicto XVI vino personalmente a la Cumbre".
Con discursos directos y precisos, América Latina y el Caribe se proyectó en
sentido general como una de las regiones de más resultados en la cruzada frente
al hambre, con elogios a iniciativas de Brasil y del ALBA (Alianza Bolivariana
para los Pueblos de Nuestra América).
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, habló de sus experiencias
para reducir el número de ciudadanos sin alimentos en el gigante suramericano.
Recalcó con lenguaje mordaz que "parecería que el hambre es invisible para
algunos países".
Asimismo, Paraguay y Cuba responsabilizaron a los países ricos por el flagelo,
al tiempo que exigieron acciones inmediatas para responder al clamor de los
desposeídos..
El mandatario paraguayo, Fernando Lugo, y el vicepresidente del Consejo de
Ministros de Cuba, Ulises Rosales del Toro, remarcaron las causas del problema.
Lugo subrayó que se dieron reformas en políticas agrícolas en Estados Unidos y
la Unión Europea, "donde grandes perceptores han lucrado, distorsionado los
mercados", afectando a miles de negocios familiares del Sur que colapsaron.
"Hemos visto (â��) como las políticas agrícolas internacionales basadas en la
liberalización sin control de la agricultura, han convertido a países en
desarrollo de exportadores a importadores de alimentos", precisó.
Por su parte, el vicepresidente cubano dijo que las estadísticas de seres
humanos hambrientos deberían sonrojar a los representantes de las sociedades
opulentas del Norte, en un mundo que produce dos veces y media la cantidad
suficiente para alimentar a la población.
"Los países desarrollados tienen una indiscutible responsabilidad con el hambre
y la desnutrición de tantos millones de personas. Ellos impusieron la
liberalización comercial entre actores claramente desiguales", argumentó.
El también ministro de Agricultura de Cuba argumentó que las fluctuaciones a
corto y largo plazo de las pautas del clima inducidas por el cambio climático
pueden tener repercusiones extremas en la producción agrícola.
"Queremos vivir en paz y armonía con todos, no entendemos de las razones de las
guerras ni de los que usan los alimentos para presiones políticas", enfatizó por
su parte la dirigente indígena de los campesinos peruanos Julia Marlene
Conocjhul.
Tampoco se quedó atrás la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
"Internacionalmente una causa muy importante de la inseguridad alimentaria es la
persistencia del proteccionismo de los países desarrollados y sus masivos
programas de subsidios".