Esa obsesión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de figurar, de ocupar
el centro de la escena siempre que sea posible, ha llevado a los franceses a
hacerse un festín con los dichos y hechos de su mandatario.
The New York Times / Clarín
Las últimas burlas
tienen que ver con la afirmación del jefe de Estado de que él en persona ayudó a
echar abajo el Muro de Berlín hace 20 años. Y, para confirmarlo, plantó en su
página de la red social Facebook, una foto en la que se lo ve, enérgico, pico en
mano, dándole golpes a la muralla. La fotografía aparecía con un epígrafe que
afirmaba que había viajado a Berlín el 9 de noviembre de 1989, justo el día de
la caída del muro, "para tomar parte en el acontecimiento que estaba teniendo
lugar". Ahí nomás empezaron las sátiras porque resulta que la fotografía
"histórica" fue tomada cuando el muro, símbolo de la Guerra Fría, ya había
caído.
Esa necesidad compulsiva de estar bajo las luces mereció una parodia en una
serie de fotografías burlescas que muestran a Sarkozy capitaneando al equipo
francés en su victoria en la final del Mundial de Fútbol de 1998 y en la toma de
la Bastilla en 1789. Junto a John Kennedy, el día de su asesinato en Texas; en
Yalta, sentado al lado de Churchill, y otra andando por la Luna.
En una imagen aparece como uno de los miembros de los Beatles. Además, ha
descubierto América, inventado la penicilina y ganado una medalla olímpica.
Facebook se pobló de estas fotos, provocando la risotada de los franceses.
Pero no todas las reacciones a la fotografía del Muro de Berlín han sido tomadas
con humor. Visitantes de la página de Facebook han acusado al Elíseo de
practicar la censura y se han quejado de que se han borrado de Internet los
comentarios negativos sobre el presidente. Un portavoz de la Presidencia ha
dicho que sólo se han eliminado los mensajes "insultantes y vulgares", según
informó el diario español El Mundo, bajo el título "¿Sarkozy, el quinto Beatle?".
Aparentemente, la prensa francesa tiene prohibido informar sobre estas
cuestiones incómodas sobre el presidente.
Con sus zapatos con plataforma, Sarkozy es un personaje que despierta crispación
entre la izquierda. Sarko se ha acostumbrado a que se burlen de él, pero también
ha dado muestras claras de que le disgusta profundamente. Más de una vez ha
amenazado con iniciar querellas. Y finalmente, claro, su matrimonio con Carla
Bruni es un festín para los caricaturistas. Una dosis considerable de burlas
gira en torno a la diferencia de altura entre la ex modelo y su marido.