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Hillary Clinton, dialoga con el ministro
de Relaciones
Exteriores ruso, Sergueï Lavrov. |
La secretaria de Estado USA, Hillary Clinton, intentará este martes,
durante su visita a Moscú, conseguir el apoyo de Rusia para sancionar
duramente a Irán en un momento que Teherán volvió a desafiar a las potencias
reafirmando su decisión de continuar con su programa nuclear.
IAR
Noticias
/
Agencias
Hillary Clinton llegó a Moscú en la noche del lunes, procedente de Irlanda, y
este martes se entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergueï
Lavrov, y con el presidente Dimitri Medvedev.
Rusia es el último destino de la
secretaria de Estado en el marco de una gira de cinco días por Europa.
Según un funcionario norteamericano, durante estos encuentros, Clinton
preguntará "con qué formas específicas de presión está dispuesta Rusia a
comprometerse", junto a Washington y sus aliados, "si Irán no cumple con sus
obligaciones".
La funcionaria (del ala sionista
demócrata) señaló que el mundo "no esperará indefinidamente" por una
prueba de que Irán no está construyendo armas nucleares.
Teherán, que recientemente dio a conocer una segunda planta de enriquecimiento
de uranio, insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
El presidente Medvedev aceptó la posibilidad de nuevas sanciones si Irán no
demuestra la naturaleza pacífica de su programa nuclear, pero Rusia aún no ha
dicho claramente que está dispuesta a apoyar medidas severas en el Consejo de
Seguridad de la ONU.
El 24 de septiembre de este año,
el presidente ruso deslizó la posibilidad de apoyar sanciones a Irán si Teherán
no acepta un control internacional sobre su programa nuclear.
Tras reunirse en Nueva York con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama,
Medvedev dijo que en algunos casos las sanciones son "inevitables".
No obstante,
tradicionalmente, Rusia -que tiene
poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas- se ha opuesto a
medidas más severas contra Irán por considerarlas ineficaces.
EEUU y las potencias occidentales e Israel (dueños de arsenales nucleares
que pueden destruir miles de veces el planeta) argumentan que Irán
busca construir armas atómicas bajo la cubierta de su programa nuclear civil, lo
que Teherán niega.
El 1 de octubre en Ginebra, Irán y las seis grandes potencias (China, Rusia,
Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania) que participaron en las
negociaciones, acordaron el principio de una posible transferencia del uranio
iraní al extranjero para su enriquecimiento.
El lunes, Irán rechazó la
advertencia de EEUU de que las grandes potencias no esperarán por siempre a
Teherán para demostrar que no está desarrollando bombas nucleares, diciendo que
los plazos y amenazas no tendrán ningún impacto en la República Islámica.
El portavoz de la cancillería, Hasan Qashqavi, reiteró la negativa de
Irán a discutir sus "derechos nucleares" con las seis potencias mundiales.
"Anunciamos en varias ocasiones que no tenemos nada que discutir sobre eso",
reiteró el vocero en una conferencia de prensa en comentarios que fueron
traducidos por el servicio oficial de prensa de Irán.
"Eso significa la continuación de nuestras actividades en el marco del Tratado
de no Proliferación Nuclear, el acuerdo de salvaguardias del OIEA y el
enriquecimiento sobre esa base", añadió, refiriéndose a la agencia de vigilancia
nuclear de la ONU.
EEUU y las potencias sionistas acusan a Irán de estar tratando de
ganar tiempo mediante su participación en conversaciones en aras de aumentar
su conocimiento en las tecnologías de enriquecimiento.
Los diplomáticos occidentales señalan que Irán está tratando de mostrar
flexibilidad suficiente para mantener que sus aliados comerciales, Rusia y
China, se opongan a graves sanciones que podrían atacar a su sector energético.
En Londres, la secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton destacó que "la
comunidad internacional no esperará indefinidamente a la evidencia que Irán está
dispuesto a cumplir con sus obligaciones internacionales".
Preguntado sobre la observación, Qashqavi replicó que "si no hay una fecha
límite o cualquier tipo de amenaza en sus comentarios, no nos afectan de ninguna
manera".
En las conversaciones que ambas partes calificaron de constructivas, Irán acordó
en una reunión con las seis potencias - Estados Unidos, Rusia, China, Francia,
Alemania y Gran Bretaña - permitir a los expertos de las Naciones Unidas el
acceso a una nueva planta de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Qom.
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