El subsecretario de Estado de Estados Unidos, William Burns, y el negociador de
asuntos nucleares de Irán, Saeed Jalili, entablaron el jueves en Ginebra,
Suiza, conversaciones acerca del plan nuclear iraní que fueron descritas como
"significativas".
IAR
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/
BBC
El diálogo se dio en el marco de las primeras negociaciones sobre el programa
nuclear iraní que tienen lugar entre representantes de la nación islámica y los
países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (más Alemania)
desde la controvertida victoria electoral de Mahmoud Ahmadinejad en junio
pasado.
Los reportes indican que la negociación multilateral finalizó con el compromiso
de reunirse de nuevo a fines de octubre.clic
Sin embargo, el enviado especial de la BBC a Ginebra, Jon Leyne, estimó que no
hay indicios de que las conversaciones hayan realizado un gran progreso.
"Prueba de fuego"
Una nueva planta para enriquecer uranio y pruebas con misiles de medio y largo
alcance por un lado, y la amenaza de aislamiento y endurecimiento de sanciones
de la comunidad internacional por el otro, son las fichas con las que comenzó un
juego que encierra las claves del orden político internacional.
Mientras en Teherán se declaran optimistas, en Occidente las expectativas de
algunos son más sombrías y se centran en cómo afrontar -con sanciones- la
negativa de Irán a acatar la principal demanda de Occidente: la suspensión del
enriquecimiento de uranio.
La sospecha de que Irán puede estar desarrollando armas nucleares es la
principal preocupación de las potencias occidentales.
El encuentro supuso una prueba de fuego para la política exterior del presidente
de EE.UU, Barack Obama, que, por el momento, ha logrado que China y Rusia, los
países más renuentes a sancionar a Irán, acepten exigir a Teherán que coopere
con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
"Derechos nucleares"
Los mensajes del gobierno iraní han aumentado el clima de escepticismo al
anunciar que no iba a discutir en la reunión lo que considera "sus derechos
nucleares", sino temas generales sobre desarme.
A pesar de que dijo que permitirá la inspección de la ONU, parece que Irán
descarta cualquier posibilidad de cambio de postura, incluso antes de la
reunión, según señaló Leyne, el corresponsal de la BBC.
El anuncio de la existencia de una nueva planta de enriquecimiento de uranio,
seguido de pruebas con misiles de largo alcance, fue interpretada como una
provocación.
Sin embargo, el presidente Ahmadinejad sigue defendiendo que su programa nuclear
sólo busca fines pacíficos.
Las armas aéreas -lanzadas dos días antes de la cita- tienen un alcance de unos
2.000 kilómetros, lo que significa qie podrían llegar hasta Israel y las bases
militares de Estados Unidos en la zona del Golfo, e incluso hasta algunas zonas
de Europa y Rusia.
Los analistas ven en la estrategia del gobierno iraní, cuya credibilidad quedó
seriamente cuestionada después de las polémicas elecciones de junio y las
protestas posteriores, un intento de buscar cohesión interna apelando al
sentimiento nacionalista frente a la "amenaza exterior".
Algo que les ha funcionado en el pasado, y que ahora obliga incluso a los
líderes de la oposición a manifestarse en contra de las imposiciones de
Occidente.
Con todo, Mahmoud Ahmadinejad dijo que su país está dispuesto a mantener unas
largas negociaciones en Ginebra si son "constructivas", aunque también llamó a
los líderes occidentales a reparar sus "errores" con Irán.
Sanciones
Frente a la negativa expresada por las autoridades iraníes a discutir sobre lo
que considera sus derechos nucleares, Estados Unidos insistió en que iba a
plantearlo como tema central de la reunión.
Según el periódico The Washington Post, el gobierno estadounidense estudia
diferentes planes para aislar económicamente a Irán del resto del mundo en el
caso de que fracasen las negociaciones, algo que algunos observadores dan por
sentado.
Una de las acciones que se contemplan es el embargo del suministro de crudo
refinado a Irán que, a pesar de ser exportador de petróleo, necesita importar
combustible por falta de refinerías.
Pero, en la opinión de algunos analistas, esta medida podría perjudicar sobre
todo a la población empobrecida del país y acrecentar el resentimiento ante las
potencias extranjeras.
Por otro lado, se cree que los aliados de EE.UU. no aceptarían de buen grado
imponer un castigo de ese calibre, a pesar de que el presidente ruso, Dimitri
Medvedev, sugirió la semana pasada la necesidad de aplicar más sanciones.
Así se sumaba al reproche unánime que Estados Unidos, Francia y Reino Unido
dedicaron a Irán al conocer la existencia de la nueva instalación nuclear.
Javier Solana, jefe de la diplomacia europea que encabezó la delegación de
potencias occidentales en Ginebra, previno el martes pasado que "no será fácil"
que Irán demuestre con pruebas el carácter pacífico de su programa nuclear,
según informa la agencia de noticias AFP.
Las grandes incógnitas de esta reunión clave son la respuesta iraní a las
exigencias de la ONU, y hasta dónde está dispuesta a llegar la comunidad
internacional en el caso de que fracasen las negociaciones.