obre las premisas de esta guerra se puede hablar eternamente, y
especialmente ahora cuando algunos países de Europa oriental intentan culpar a
Alemania junto con la Unión Soviética del comienzo de ese conflicto mundial.
El argumento central de esa tesis es el pacto Mólotov-Ribbentrop, firmado el
23 de agosto de 1939, considerado el factor determinante que le permitió a
Hitler comenzar la guerra exactamente una semana después de su firma.
Como mínimo esa tesis es discutible. Para hacer una valoración exacta sobre
la importancia de este tratado y la responsabilidad de la URSS por el comienzo
de la guerra, hay que comprender la situación en que estaba la URSS en el
momento en que firmó ese pacto con Alemania.
En lo que al aspecto moral se refiere, o cómo pudo el gobierno soviético
"firmar acuerdos con el régimen nazi", hay que destacar que ninguna de las
partes que después se vieron involucradas en el conflicto tampoco tuvo la más
mínima aprehensión para firmar con la Alemania de Hitler los convenios que se
mencionarán a continuación.
Teniendo en cuenta esas circunstancias, carece de sentido presentar
reclamaciones a la URSS y la Rusia contemporánea sobre una falta o existencia de
una "moral especial" en asuntos diplomáticos en aquellos tiempos previos a la
guerra.
Para agosto de 1939 ya era evidente que habían fracasado todos los esfuerzos
por crear un frente diplomático común antihitleriano. Hasta ese momento, ya
había ocurrido la militarización de la región de Renania (territorios a ambos
lados del río Rin al oeste de Alemania) y se habían anulado las limitaciones
impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles.
Esto favoreció el desarrollo de las Fuerzas Armadas de Alemania, más que
todo, tras la firma del tratado naval británico-germano (1935) por el que Berlín
obtuvo el derecho de construir una armada de guerra similar a la que tenía
Francia.
Después vino la anexión (anschlüss) de Austria, el apoyo alemán al franquismo
en España y finalmente, el Tratado de Munich. Todos estos pasos estuvieron
dirigidos al fortalecimiento de la influencia de Alemania en Europa, en el mejor
de los casos, mediante una aceptación tácita por parte de las potencias
occidentales, y en el peor de las circunstancias, mediante el apoyo abierto a
los planes y exigencias de Hitler.
Un año antes de que comenzara la II Guerra Mundial, en la primavera de 1938,
fracasaron todos los esfuerzos de la URSS de entablar negociaciones sobre
asuntos militares y de seguridad con Francia y Checoslovaquia.
Occidente no quería ni siquiera estudiar la posibilidad de crear un sistema
de seguridad colectivo con la participación de la URSS. El 16 de abril,
Inglaterra reconoció la invasión de Etiopia por Italia a cambio de la mantener
el status-quo en el Mar Mediterráneo.
La cúspide de la "política de apaciguamiento" fue la conferencia de Munich
(29 y 30 de septiembre de 1938). Su celebración y consecuencias para Europa
fueron posibles únicamente por el apoyo de Inglaterra y Francia.
A cambio de la declaración de no agresión Alemania recibió los Sudetes (zona
montañosa entre Bohemia y Silesia), la región más desarrollada de Checoslovaquia
con centros industriales de aplicación militar. Además de Alemania y Hungría, en
la repartición de Checoslovaquia también participó Polonia, que más tarde se
convertiría en la primera víctima de la guerra.
Posteriormente, Francia reconoció la ocupación italiana de Etiopia y este
paso de forma definitiva puso las cosas en su sitio: Las potencias occidentales
o no quisieron o no pudieron adoptar ninguna medida para contener a los países
agresores y también hizo fracasar todos los intentos de crear un sistema de
seguridad colectiva en Europa.
El 15 de marzo de 1939, las Fuerzas Armadas Alemanas (Wehrmacht) ocuparon
territorio checo, y Eslovaquia, declarada estado soberano, inmediatamente quedó
convertida en satélite del Reich. Además del 38 % del territorio checo, Alemania
se apropió de la industria checa que en ese tiempo era una de las más modernas y
desarrolladas de Europa.
Y no obstante, la idea de crear un sistema de seguridad colectiva no se
descartó del todo y el último intento para su creación se hizo en el marco de
las negociaciones franco-ruso-británicas en 1939.
El tema de las negociaciones era buscar garantías sobre la ayuda por parte de
Inglaterra, Francia y la URSS a Bélgica, Grecia, Turquía, Rumania, Polonia,
Letonia, Estonia y Finlandia en caso de agresión por parte de Alemania o Italia.
Pero el proceso negociador quedó interrumpido por la postura antisoviética de
Polonia y Rumania que rehusaron permitir el paso de las tropas soviéticas por
sus respectivos territorios en caso de guerra con Alemania. Otro factor que
influyó negativamente fue la dilación de las conversaciones por parte de
Inglaterra y Francia.
A juzgar por la correspondencia diplomática de aquellos años, hasta el último
momento, el gobierno polaco no supuso la posibilidad de un desenlace
desfavorable de los acontecimientos.
Con la aprobación y autorización de Berlín, Polonia en 1938 tenía la
intención de ocupar el territorio checo de Teschen y en este sentido, los
líderes polacos reflexionaban sobre la trascendencia de ese paso para establecer
"el rostro de la nueva Europa" como consta una carta fechada el 30 de septiembre
de 1938 del ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Bek al embajador de
Checoslovaquia en Varsovia.
Un año más tarde, el embajador de Polonia en Moscú rechazó tajante cualquier
tipo de ayuda de la URSS en caso de una posible agresión por parte de
Alemania.
En estas condiciones, en el verano de 1939 el gobierno de la URSS estaba
seriamente preocupado de la posible aparición de un bloque antibolchevique en
Europa bajo la neutralidad de Francia e Inglaterra y esto hizo que la firma del
tratado de no agresión con Alemania fuera un paso lógico encaminado a garantizar
a la URSS su propia seguridad.
Polonia cayó en tan sólo tres semanas. Pero los aliados que declararon la
guerra a Alemania el 3 de septiembre, no se movieron de su sitio. Sus Fuerzas
Armadas que contaban con 110 divisiones no emprendieron ningún tipo de acción a
pesar de que por el número de hombres, eran tres veces superiores a las tropas
alemanas.
Comenzó lo que se llamó como "la guerra extraña" en el frente occidental que
se prolongó hasta la primavera de 1940.
La URSS recibió su parte y ocupó los territorios occidentales de Bielorrusia
y Ucrania que habían sido ocupados por Polonia en 1920. Parte de los territorios
ocupados por los polacos los recibió también Lituania, que para esos años era un
país independiente al que Polonia en 1921 le quitó la región de Vilno (hoy,
Vilnius).
Las esperanzas de algunos políticos occidentales en apaciguar a Hitler y
dirigir la agresión de Alemania contra la URSS no se hicieron realidad. Alemania
con sus submarinos y buques de superficie desató operaciones de guerra en las
rutas marítimas para bloquear la navegación mercante británica. En tierra,
Wehrmacht comenzó los preparativos para la campaña en el frente occidental.
En abril de 1940, Alemania emprendió la ocupación de Dinamarca a Noruega y la
guerra en el sector occidental comenzó en serio. A pesar de las considerables
pérdidas sufridas por las tropas alemanas, la operación de Noruega fue exitosa
porque permitió a la armada nazi tener acceso libre a los océanos del mundo y un
mes más tarde, ocupó Bélgica, Holanda y Luxemburgo y comenzó la campaña
francesa.
La guerra comenzó a tomar fuerza y ya nadie puso en duda que sería muy dura y
prolongada. Además de la crudeza y envergadura de los combates, la II Guerra
quedó en la memoria de muchos por el exterminio sin precedentes de la población
civil en los territorio ocupados, y el trato bárbaro que se tuvo con los
prisioneros por parte de los países agresores entre 1939 y 1945, que además
violaron todas las normas de la guerra convencional.
La política de exterminio de la población autóctona que practicó Alemania en
los territorios ocupados principalmente en la URSS, Polonia Yugoslavia y otros
países junto con el concepto nazi de las "razas imperfectas" tuvieron horribles
resultados.
Millones de civiles fueron exterminados únicamente por ser hijos de padres
"imperfectos", eslavos, judíos gitanos y otras razas "no arias". Una política
similar que se caracterizó además por su extrema crueldad desarrolló Japón con
la población en los territorios ocupados en China y otros países asiáticos.
Por la cantidad de víctimas y la envergadura de los combates, la II Guerra
Mundial transformó la vida y dejó profundas huellas en la memoria de la
población que ahora y para siempre, comenzó a distinguir los acontecimientos y
recuerdos en "antes" y "después" de la guerra.
Es más, simplemente la palabra "guerra" sin otros apelativos, se convirtió en
el termino para designar precisamente la II Guerra Mundial, y para la URSS quedó
identificada con el nombre de La Gran Guerra Patria, o la guerra de la guerra,
porque la contienda de Alemania con al URSS se convirtió en el epicentro de ese
conflicto que tuvo dimensión mundial, y cuyo resultado final fue la izada del la
bandera roja de la URSS sobre Reichstag.
De la misma forma resultó la influencia de la guerra en la política, economía
y orden militar del mundo, que también cambio de forma radical en los seis años
que duró la contienda.
El desmoronamiento de los imperios colonialistas, la resistencia en bloque de
las potencias y la aparición de conflictos locales fueron procesos derivados de
la II Guerra Mundial y también la carrera armamentista nuclear. Las explosiones
nucleares del 6 y 9 de agosto de 1945 pusieron fin a los últimos combates de la
II Guerra Mundial y significaron el inicio de una nueva guerra, "la guerra fría"
que todavía no ha concluido definitivamente.